Rusia: justicia pide búsqueda internacional del fundador de Telegram por terrorismo
El Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) responsabiliza a Pavel Durov, el fundador y director de Telegram, de no eliminar canales que habrían permitido la organización de atentados y sabotajes. El empresario vive en Dubái, pero también está siendo investigado en Francia por delitos cometidos a través de su plataforma.

El FSB sostiene que Telegram permite difundir contenidos relacionados con asesinatos masivos y estafas informáticas. Rusia acusa a su fundador y director, Pavel Durov, de colaborar con actividades terroristas por no eliminar canales y robots utilizados para organizar atentados y sabotajes por lo que pide su detención. No obstante, Moscú no ha presentado pruebas públicas de la implicación personal de Durov.
Durov también está siendo investigado en Francia. Allí fue detenido en 2024 por la falta de moderación de contenidos ilegales en su plataforma.
Antecedentes
El Comité de Investigación ruso relaciona a Pavel Durov con el caso con DaiVinchik, un robot de citas conocido internacionalmente como Leo que los servicios secretos ucranianos habrían utilizado para reclutar a menores rusos y convencerlos de incendiar instalaciones o atacar infraestructuras.
Desde julio de 2025 han sido detenidos 46 jóvenes. La causa puede acarrear hasta cadena perpetua. Sin embargo, el anuncio ruso no significa necesariamente que la Interpol haya emitido una notificación roja, una orden de busca y captura.
El empresario ya había respondido en febrero, cuando se conoció la apertura del procedimiento. “Cada día las autoridades inventan nuevos pretextos para restringir el acceso de los rusos a Telegram, mientras intentan suprimir el derecho a la privacidad y la libertad de expresión. Es el triste espectáculo de un Estado que tiene miedo de su propio pueblo”, se defendió.
Telegram en Rusia
La ofensiva coincide con la creciente presión del Kremlin sobre Telegram y la promoción de MAX, la aplicación de mensajería supervisada por el Estado. Rusia ha ralentizado el servicio, aunque Telegram sigue siendo imprescindible para la propaganda oficial, las administraciones y las fuerzas rusas desplegadas en Ucrania. La plataforma tiene más de 1.000 millones de usuarios y es utilizada por los dos bandos de la guerra.
Durov ya se enfrentó al FSB cuando dirigía VKontakte, la principal red social rusa. En 2014 se negó a entregar datos de activistas ucranianos vinculados al Maidán. Poco después perdió el control de la empresa y abandonó Rusia. Entre 2018 y 2020, Moscú intentó bloquear Telegram porque no entregaba sus claves de cifrado. El bloqueo fracasó.
Francia
La Justicia francesa también acusa a Durov de no controlar su plataforma. Fue detenido en agosto de 2024 en el aeropuerto parisino de Le Bourget. Los investigadores analizan si la escasa moderación de Telegram y su falta de cooperación facilitaron delitos como el tráfico de drogas, el fraude, el blanqueo y la difusión de material de abusos sexuales a menores.
Durov pagó una fianza de cinco millones de euros y quedó bajo control judicial. Francia levantó en noviembre de 2025 la prohibición de viajar, por lo que volvió a fijar su residencia en Dubái. La investigación continúa y en julio fue interrogado nuevamente en París.
El empresario rechaza las acusaciones francesas. Sostiene que no se puede responsabilizar al director de una plataforma por los delitos de algunos usuarios. Ahora está atrapado entre dos sistemas judiciales: Francia le reprocha que Telegram modere demasiado poco y Rusia lo acusa de no censurar lo suficiente.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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