Admisión Justa: cálculos y riesgos de la jugada legislativa del gobierno

Autor: Isabel Caro

La ministra participó ayer en la presentación de programas de salud para escolares.

Tras dividir la iniciativa en dos proyectos, ahora apuesta a tramitarlos en paralelo en las dos cámaras. Un diseño que busca emplazar a la oposición y que puede amortiguar una eventual derrota. “Si se nos cae uno, tenemos otro”, dicen en el Ejecutivo.


A tres semanas de que el Mineduc anunciara que el denominado proyecto de Admisión Justa sería dividido en dos iniciativas distintas para “agilizar” su tramitación en el Congreso, la cartera liderada por la ministra Marcela Cubillos retiró hoy el mensaje inicial -que buscaba reincorporar el “mérito académico” en el Sistema de Admisión Escolar- e ingresó, con urgencia simple, dos proyectos nuevos.

La secretaria de Estado optó por radicar en la Cámara Baja la iniciativa que restituye la posibilidad de que los liceos de alta exigencia puedan seleccionar por mérito académico al 100% de su matrícula, siempre y cuando cumplan con una cuota del 50% de alumnos vulnerables. Y decidió, de forma paralela, impulsar en el Senado la iniciativa que modifica el Sistema de Admisión Escolar (SAE), revocando la imposibilidad que estableció la Ley de Inclusión -aprobada durante el gobierno anterior- de que los colegios seleccionen a sus alumnos en base a criterios vinculados con sus proyectos educativos, además de incorporar nuevos criterios de prioridad para estudiantes provenientes del Sename o con necesidades educativas especiales (ver infografía).

El diseño

El rediseño de la estrategia legislativa del gobierno no fue al azar. Fuentes del Ejecutivo aseguran que la idea de dividir las iniciativas se zanjó luego de la reunión bilateral que sostuvo la ministra Cubillos con el Presidente Sebastián Piñera, a principios de marzo. Sin embargo, la apuesta de ingresar por cámaras distintas los mensajes se tomó hace solo algunos días.

En el gobierno aseguran que había cierta inquietud por descomprimir el complejo escenario que se abrió en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, desde el momento en que el Mineduc ingresó el proyecto, donde los parlamentarios de toda la oposición anticiparon que rechazarían la idea de legislar. Así, se analizó como una buena fórmula dejar un proyecto más acotado y relativo solo a los liceos de excelencia en esa corporación, donde esperan que la ex Nueva Mayoría y el Frente Amplio puedan abrirse a debatir.

De hecho, en el Mineduc han destacado que un grupo transversal de parlamentarios presentó justamente tras la aprobación de la Ley de Inclusión un proyecto muy similar al que hoy promueve el Ejecutivo, con el fin de hacerse cargo del debate sobre el “mérito”, el que -dicen en el gobierno- quedó abierto tras la promulgación de la normativa.

Otro de los cálculos que hicieron en La Moneda es que incluso existiendo una alta probabilidad de que en la Cámara se rechace la idea de legislar del proyecto sobre el mérito en los liceos de excelencia, cuando la iniciativa pase a la sala, será mucho más fácil para el Ejecutivo, por la dispersión de fuerzas de la oposición, captar votos de parlamentarios independientes, de la DC o el PR.

De no lograrlo, dicen las mismas fuentes, el gobierno habrá cumplido con poner el tema sobre la mesa y será la oposición quien tenga que dar explicaciones y pagar los costos políticos al negarse a mejorar un sistema que consideran perfectible. “El gobierno no está obligado a lo imposible”, decían hoy en el Ejecutivo.

Con todo, para el Mineduc la prioridad está en avanzar con mayor celeridad en el proyecto que se tramitará en la Cámara. “Al menos el de mérito para selección de los liceos de alta exigencia quisiéramos tenerlo discutido y aprobado ojalá antes de junio. Los cambios más profundos al SAE demoran más tiempo en incorporarse al sistema”, dijo Cubillos, quien además destacó que la calificación de la urgencia con la que entraron ambas iniciativas a trámite busca que se dé un “debate profundo”.

De la misma forma es que en el gobierno analizaron que lo mejor era llevar el tema considerado “más complejo” e “ideológico” -ya que modifica el sentido de lo aprobado por el gobierno de la expresidenta Michelle Bachelet- a la Cámara Alta, donde, si bien la oposición actúa de forma más coordinada, también ven un mayor margen para un debate de más largo aliento y, asimismo, para lograr mayores niveles de acuerdo.

Además, en el gobierno aludían hoy a que durante la tramitación de la ley miscelánea la oposición presentó varias indicaciones tendientes a modificar, precisamente, el SAE. En La Moneda aseguran que dichas enmiendas reflejarían cierta apertura por parte de la oposición del Senado de dar un debate en la materia y, por ende, la posibilidad de un “mejor ambiente”. “Eso se lo vamos a cobrar”, advertían hoy desde el Ejecutivo.

“Estoy segura de que esto va a ser bien acogido por la oposición si es que son coherentes con lo que plantearon en esa ley”, advirtió la senadora y miembro de la Comisión de Educación, Ena von Baer (UDI).

Por su parte, quien asumió hoy como el nuevo presidente de esa instancia, Juan Ignacio Latorre (RD), aseguró que “efectivamente, en la ley miscelánea se propusieron indicaciones muy puntuales que tenían que ver con el tema de los exalumnos y con el tema de cercanía, pero yo no veo que eso implique una convicción de la oposición de querer abrir el debate”.

Asimismo, en el Ejecutivo señalaban que este diseño legislativo puede ayudar a contener una eventual derrota política en caso de que alguno de los dos proyectos no logre avanzar. “Si se nos cae uno, tenemos otro”, dicen.

Lecturas opuestas

En la oposición se dieron diversas lecturas sobre la jugada legislativa del gobierno. Desde el Frente Amplio aseguraron que la apuesta del Mineduc responde, principalmente, al escenario que se abrió en la Cámara con la ratificación del pacto administrativo de la oposición, negociación durante la cual el bloque le pidió a la DC gestos concretos, por ejemplo, en materia de Admisión Justa, partido que finalmente aseguró que no dará sus votos para la iniciativa del gobierno.

“Eso deja a la ministra en un plano bastante débil, porque ilusionó a todo un país con un proyecto que no había presentado y para el cual no tiene los votos, lo cual, sin duda, es una derrota política”, dijo el diputado Gonzalo Winter (IA), integrante de la Comisión de Educación de la Cámara.

Mientras que desde la DC, el también miembro de la instancia Mario Venegas aseguró que “es evidente que (la ministra) quiere confundir para atraer la opinión pública y presentar el mérito como la gran fortaleza del proyecto, cuando lo que hace es profundizar la discriminación en el sistema de admisión”.

Desde el PS, en tanto, el diputado Juan Santana sostuvo que la decisión del gobierno responde a una mera estrategia comunicacional para disipar las críticas y mostrar una intención de diálogo aparente. “Los diputados del PS no van a estar a favor de legislar una iniciativa de esas características que busque vulnerar y acabar con la esencia del proyecto de ley que fue aprobado durante el gobierno de la expresidenta Michelle Bachelet. Y entendemos que las demás bancadas de la oposición debieran hacer lo mismo”, dijo.

 

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