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Chevesich asume presidencia de la Corte Suprema reconociendo “años horribles” del Poder Judicial y asegura un “trato igualitario”

La ministra Gloria Ana Chevesich se convirtió en la primera mujer en la historia de Chile en liderar el máximo tribunal, y en su discurso destacó el carácter histórico de su nombramiento.

Gloria Ana Chevesich asume la presidencia de la Corte Suprema.

La ministra Gloria Ana Chevesich asumió como presidenta de la Corte Suprema, convirtiéndose en la primera mujer en la historia de Chile en liderar al máximo tribunal. Al hacerlo, resaltó los “años horribles” que ha vivido últimamente el Poder Judicial y al mismo tiempo señaló que “lo hecho por algunos pocos, no puede ser un estigma para la inmensa mayoría que trabajamos honesta y esforzadamente”.

Chevesich comenzó agradeciendo a su familia y cercanos, destacando la presencia de ellos en el acto “tan significativo para mí y creo que también para la gran mayoría de las mujeres del país”.

“El Poder Judicial chileno ha tenido sus años horribles, puesto que desde el mes de octubre de 2024 a la fecha, tres miembros de este tribunal y otros dos de la Corte de Apelaciones de Santiago han sido removidos o destituidos por actos y conductas que dicen relación con la probidad en el desempeño de sus cargos, que son por todos conocidos”, detalló la ministra.

Chevesich calificó los hechos como “muy graves”, y admitió que esto los han llevado a “la profunda crisis que estamos viviendo”. “Se agrega así otro motivo para el generalizado descrédito que tenemos ante la opinión pública”, apuntó.

En esa línea, la ministra indicó que la acción de unos no debería opacar el plano general. “Alzo mi voz para protestar y decir que lo hecho por algunos pocos, no puede ser un estigma para la inmensa mayoría que trabajamos honesta y esforzadamente”, postuló.

“Pero esta mala evaluación de la sociedad no solo tiene su origen en los hechos señalados, pues existen distintos motivos que provocan el descontento ciudadano. Entre otros: se nos reprocha el atraso, a veces excesivo, en la tramitación de las causas en las cortes y tribunales; la deficiente atención que brindamos a los usuarios del sistema y, tal vez, la crítica que más duele, que existe ‘una justicia para ricos y otra para pobres’”, mencionó Chevesich.

“La existencia de dos clases de justicia, para ricos y para pobres, es una percepción que muchos comparten, sosteniéndose que se mira la condición de quien litiga y que se otorgan privilegios por esta sola circunstancia”, planteó.

Añadiendo que “se trata de una crítica que requiere de un análisis profundo, donde no pueden quedar al margen responsabilidades propias, mensajes equivocados, informaciones incompletas o francamente distorsionadas, juicios u opiniones a priori, que contribuyen a crear una imagen errada”.

“Una administración de justicia que se aparta de sus deberes de independencia, imparcialidad, probidad, sobriedad y decoro, no solo importa un abandono de sus deberes esenciales sino que produce lo que ahora, por desgracia, tenemos: desprestigio, desconfianza, falta de credibilidad. Bien sabido es, que cuando se deja de confiar en la justicia no solo se resiente el servicio judicial, sino también el Estado de derecho, y, todavía más, el sistema democrático”, dijo.

La magistrada reconoció la existencia de una percepción ciudadana de dos clases de justicia -una para los ricos y otra para los pobres- y recordó que lo que enaltece la labor judicial es el trato igualitario a todas las personas.

“En lo personal, rechazo rotundamente a quienes pretenden hacer valer supuestos privilegios y he dado muestras de ello (…) Lo que enaltece nuestra labor es, entre otras cosas, el trato igualitario que debemos dar a todos los justiciables”, continuó la presidenta Chevesich.

La autoridad destacó que conoce más de 465 cortes, tribunales y unidades judiciales y todos realizan un trabajo permanente y probo, por lo que no se debe creer que las faltas a la probidad son la regla. “No quiero relativizar lo ocurrido, pero ello no puede significar que dicha percepción alcance a todas las personas que formamos parte de este poder del Estado y que merezcamos los duros epítetos con que algunos se refieren a nosotros. En el Poder Judicial trabajan alrededor de 14.000 personas que forman parte de los Escalafones Primario y Secundario y del Personal de Empleados. (…) En cada lugar constaté el trabajo profesional, serio y abnegado de todas las personas que en ellos laboran, comprometidas verdaderamente con prestar un mejor servicio, por lo que me parece injusto y me duele que, por los actos reprochables de algunos pocos, suframos las consecuencias quienes cumplimos honestamente con nuestro deber”.

Por otra parte, la ministra destacó el “carácter histórico” de su nombramiento, señalando que su llegada a la presidencia de la Corte Suprema pone fin a más de 200 años de exclusión femenina en el máximo cargo de la magistratura.

“Estoy aquí, frente a ustedes, frente a las niñas, las adolescentes y las mujeres de nuestro país, para afirmar con convicción que, pese a las barreras de género, no existen límites insuperables, y que con trabajo, estudio y perseverancia, las mujeres podemos asumir las más altas responsabilidades en cualquier ámbito que nos propongamos”, aseguró la ministra.

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