Por Juan Pablo AndrewsLas dos hipótesis detrás del macabro homicidio de Camila Olortegui, la joven vendedora de cartas Pokémon
A más de dos meses del crimen, la PDI está concentrada en encontrar el cuerpo de la mujer de 20 años. Una de las sospechas es que los imputados, una pareja conocida en ese ambiente, lo hayan ocultado fuera de la capital.

Para los investigadores, la clave de lo que pasó con Camila Olortegui (20) está en el departamento de Monjitas, en la comuna de Santiago.
Fue en ese lugar donde la joven, que se dedicaba a vender cartas Pokémon, se reunió el jueves 12 de marzo con un sujeto, Bastián Carvajal, alias Chari Box, con la finalidad de realizar una supuesta convención de los apetecidos productos de esa animación japonesa. Para Olortegui lucía como una buena oportunidad de negocio: sus cartas estaban avaluadas en más de $6 millones y en esa cita habría más de 60 personas interesadas. Pero resultó ser un timo.
Las cámaras de seguridad del sector registraron a Olortegui ingresando al edificio junto a Carvajal. Después de todo, se conocían dentro de esa comunidad que rinde tributo a uno de los más populares dibujos animados orientales. Es, de hecho, el último registro que hay de la joven con vida.
La Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) se encuentra indagando un caso que hasta ahora está rodeado de misterio: Carvajal y su pareja Ruth Navarro fueron formalizados por la fiscal Macarena Cañas, de la Fiscalía Centro Norte, por robo con homicidio. Eso sí, la complejidad de los investigadores está principalmente en que el cuerpo aún no aparece.
A más de dos meses del hecho, y con los dos imputados en prisión preventiva, la principal diligencia hoy día para la policía está en encontrar qué hicieron con el cuerpo. La subprefecta Tatiana García Huidobro, jefa Brigada de Ubicación de Personas (Briup) Metropolitana, dice que recibieron la orden de investigar el 16 de marzo. “Dentro de las diligencias que se hacen para ubicar a una persona desaparecida hay algunas que son básicas como las entrevistas a familiares y amigos cercanos para perfilar a la víctima. Entrevistamos a los amigos cercanos de la víctima que se dedicaban a la venta de cartas Pokémon, que era lo que ella hacía”, dice. Fue así como llegaron a Carvajal.
Un antecedente que manejó la policía fue que el teléfono de la joven fue utilizado en días posteriores a su desaparición. Utilizando su WhatsApp, escribió a su núcleo cercano que tenía que viajar de emergencia a Perú, país en el que tiene cierto vínculo debido a que su mamá, quien vive en Chile, es peruana.
Carvajal habría utilizado la confianza que la joven tenía en él: “Ella conocía al imputado porque habían participado en eventos previos. El imputado la concerta a través de mensajería para que acuda el 12 de marzo a un departamento donde se iba a hacer un evento de cartas. Le pide que lleve sus mejores cartas porque las 60 personas tenían un poder adquisitivo mayor. Si bien no eran amigos, se conocían”, señala García Huidobro. Fue tal la oferta, que Olortegui cambió su día de trabajo para ir a esta reunión.
“Se dirige a este departamento donde se ve ingresando, pero posteriormente no se le ve salir”, dijo la detective. Luego de la desaparición, el viernes en la noche llegó la pareja de Carvajal. Luego, el sábado los imputados salieron del departamento.
Una dudosa confesión
En una primera instancia, cuando todas las pistas apuntaban a él, Carvajal dijo a la policía no tener conocimiento de qué pasó con Olortegui. Declaró como testigo ante la Brigada de Ubicación de Personas (Briup) de la PDI e incluso dijo que no la conocía.
Sin embargo, en una nueva declaración sus palabras cambiaron en 180 grados y terminó confesando que Camila estaba muerta. No solo eso, dijo que el cuerpo había sido arrojado al shaft de la basura de ese edificio. Pero no confesó su autoría, sino que dijo que su pareja estaría detrás del crimen. El sujeto, al despertar en ese departamento, dijo que su pareja le comentó que la joven había muerto y tenían que deshacerse del cuerpo.
Sin embargo, su declaración presenta inconsistencias, según los investigadores. Los detectives revisaron profusamente ese lugar, así como el departamento que el sujeto había arrendado por Airbnb para su ardid, y no hallaron nada en ese sentido.
El subprefecto Ricardo Castillo, jefe de la Brigada de Homicidios Metropolitana, señala que “cuando el hecho se toma como homicidio, por orden de la fiscalía, continuamos las diligencias y nos avocamos en la declaración que presta a fin de determinar la veracidad e ir descartando algunas cosas”. Según le dijo a los policías, su participación era de ocultar el cuerpo y no en el hecho material del homicidio. “Hay hartos antecedentes con lo que él nos dice. Por ejemplo, dice que ingresa al departamento acompañado de su pareja y Camila, y no hay antecedentes que vean a las tres personas juntas”.
¿Dónde está Camila?
Si bien se manejan varias líneas investigativas en torno al ocultamiento del cuerpo, son dos las que cobran más fuerza. Una de ellas es que el sujeto haya sacado a la víctima en una suerte de carro de feria donde trasladaba las cartas. El carro, dicen fuentes de la causa, se veía “más abultado” al momento de salir. Los detectives de la BH se han movilizado en varios sentidos para dar con el cuerpo, por ejemplo, en investigar si pudo haber un posible descuartizamiento.
La otra, que funciona en consonancia a esa idea, que el cuerpo haya sido movido de la Región Metropolitana. En ese aspecto, la familia del sujeto, dicen fuentes de la causa, registra una casa en la Región de O’Higgins.
Los detectives tomaron declaración a los vecinos del edificio, pero nadie dijo escuchar gritos ni ruidos extraños. De momento para la policía el cerco está prácticamente cerrado en los dos imputados, sin perjuicio de que pudiera haber un tercer implicado que haya colaborado en el traslado.
Hasta ahora, la pareja de Carvajal no ha prestado declaración a la BH. Tampoco han sido ubicadas las cartas que el sujeto habría sustraído. “Las cartas no la hemos encontrado. El problema que tienen es que no tienen número de serie. Varias personas pueden tener la misma carta”, explica García Huidobro.
“El personal de la Brigada de Homicidios se está abocando en recabar registros fílmicos de locales comerciales. Se levantaron varios registros y se están analizando. De igual manera se están revisando los registros telefónicos y empadronando a testigos”, cierra el jefe de la BH.
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