Tráfico de personas: obligaban a sirios a trabajar 6 meses gratis

Autor: S. Vedoya

PDI detuvo a empresarios que promovieron desde 2018 la llegada de 60 personas, fingiendo ser turistas.


Los hermanos Fared y Eissa Taleb son empresarios del rubro alimentario, dedicados principalmente a la fabricación de masas de empanadas, sopaipillas y dulces árabes. Poseen dos tiendas en San Bernardo y Recoleta, en la Región Metropolitana, las que les reportan altas ganancias. Sin embargo, una investigación de la PDI concluyó que el sustento de este negocio caía en manos de un grupo de ciudadanos sirios que emigraron a Chile en busca de una nueva vida, alejada de la guerra que afecta a su país desde 2011.

Estas personas, según intenta acreditar el trabajo de la fiscal Paola Zárate, de la Fiscalía Metropolitana Occidente, llegaron al país incentivadas por los hermanos Taleb, a quienes se investiga por eventual tráfico ilícito de migrantes, a lo que se podría incluir posible trata de personas para trabajos forzados.

Según relató el subcomisario de la Brigada Investigadora de Trata de Personas (Bitrap), Álex Silva, los empresarios, también de origen sirio, contactaban a estas personas a través de familiares ubicados en Medio Oriente. Allí, apuntaban a hombres de entre 17 y 22 años, a quienes, con la promesa de una vida en paz, incentivaban a trasladarse a Chile. No obstante, el delito por el que hoy se los persigue es la forma en que materializaban los arribos, dado que fomentaban las llegadas como turistas.

Los hermanos Taleb enviaban una carta de invitación a las personas aludiendo un presunto lazo familiar, el cual era presentado por los persuadidos en el Consulado de Chile en Damasco.
“Para venir, decían que eran católicos y víctimas de persecución religiosa. Pero lo hacían para escapar de la guerra y ser recluidos en el servicio militar obligatorio”, señaló Silva.

Además de ayudarles a obtener el visto de turismo, los empresarios compraban los pasajes aéreos y los esperaban con trabajo en la panificadora. Allí comenzaba el beneficio económico. Los foráneos debían trabajar gratis durante seis meses para retribuir el costo de los pasajes y de la carta de invitación. Según acreditó la PDI, las víctimas trabajaban largas jornadas, de lunes a sábado, al menos entre 8.30 y 22.00. Eran alimentados por sus ahora jefes y residían todos juntos en una vivienda también propiedad de sus patrones.

Hoy, Fared y Eissa Taleb fueron formalizados en el Juzgado de Garantía de San Bernardo por tráfico de inmigrantes, tras lo cual quedaron con arraigo nacional y firma mensual.

La investigación se sustenta en el testimonio de ocho personas. Además de comprobarse que este modelo operó para 60 sirios, desde la PDI se indaga la llegada de otras 10 personas provenientes de países como Sudán y Sudáfrica.

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