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Verónica Sabaj explica el origen de su acercamiento a Hermosilla: “Temía que me bloqueara en la postulación al cargo”

Días antes de enfrentar la formalización por cohecho reiterado, prevaricación judicial y revelación de secreto, el 27 de mayo pasado la exjueza declaró ante la fiscal regional Claudia Perivancich. Ahí recalcó: "Fui deslenguada e imprudente, pero no soy una jueza corrupta".

Verónica Sabaj explica el origen de su acercamiento a Luis Hermosilla.

Días antes de ser formalizada junto a Luis Hermosilla ante el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, la exministra de la Corte de Apelaciones de Santiago Verónica Sabaj, volvió a declarar ante la fiscal regional de Valparaíso, Claudia Perivancich.

La otrora magistrada -imputada por cohecho reiterado, prevaricación judicial y revelación de secreto- ya había entregado su testimonio en otras ocasiones a los investigadores, aunque en esta oportunidad ahondó en la relación que mantenía con el penalista.

Según insistió a lo largo de su relato, ella nunca le entregó información que no correspondiera al abogado y tampoco le pidió que hiciera alguna gestión en su favor.

De hecho, de acuerdo con la versión que entregó Sabaj a la persecutora el 27 de mayo pasado, decidió tomar contacto con Hermosilla por temor a que él la bloqueara en su postulación al tribunal de alzada capitalino.

“El celular de Hermosilla me lo debe haber dado la Paola (Paola Robinovich, su mejor amiga), pero también me llega por Mario Vargas, que era un defensor penal público licitado y yo sabía que había trabajado con Hermosilla en el caso del sacerdote O’Reilly. Mario Vargas tampoco me dijo qué cargo tenía Hermosilla. Yo tampoco le pregunté. El 31 de marzo de 2020 fue la primera vez que conversamos con Hermosilla. En esa oportunidad, hablamos a través de ese mensaje de WhatsApp y luego por teléfono. Por teléfono le dije que tenía temor que me bloqueara en la postulación al cargo de ministra de la Corte Santiago. Claro, eso sólo se lo dije por teléfono, no lo conversamos por WhatsApp. Me presenté y le dije abiertamente que yo sabía que él había hecho algunos comentarios negativos míos", contó la removida jueza.

Y luego agregó: “Yo le dije que estaba postulando a un cargo de ministro en la Corte de Apelaciones de Santiago y temía que pudiera bloquearme, pero no le pedí ayuda, yo no le pedí que hiciera ninguna gestión en favor mío. Tampoco supe de esa conversación qué cargo tenía. Él tampoco me dijo que me iba ayudar. De hecho, me dijo que creía que el Juez Danilo Quezada, que estaba primero en la terna, se iba a quedar con el cargo. Luego no hablamos nada más de mi proceso de nombramiento".

Consultada respecto de sus dichos referentes a que Hermosilla podía contar con su lealtad, Sabaj enfatizó en que aquello se debió a que “la conversación decantó a temas personales suyos y míos, pero quiero ser categórica, esa frase no está conectada con ningún tema vinculado a mi proceso de nombramiento. Él no me ofreció ayuda en ese proceso y yo tampoco le ofrecí ayuda a él como abogado, en el ejercicio de mi cargo judicial, como contrapartida".

Tras ello, eso sí, Sabaj reconoció que más adelante, en abril, Hermosilla le confirmó que estaba trabajando para favorecer su nombramiento en la Corte. “Yo no le dije que no lo hiciera, pero sí le dije que me daba vergüenza”, acotó, junto con sostener que él le mencionó que las gestiones que hizo fueron, entre otros, ante los exministro Gonzalo Blumel y Hernán Larraín, aunque precisó que no le constaba que eso fuese cierto.

Entre otras personas que hicieron gestiones por ella, agregó Sabaj, estuvo la exministra Patricia Pérez, “con quien habló Fernando Guzmán". Yo hablé con ella por teléfono para visibilizarme. Yo conocía a su marido Pablo Gómez, con quien había coincidido en una pasantía al inicio de la reforma. Rodrigo Rieloff que era abogado integrante y asesor de la Municipalidad de Providencia, contactó a Evelyn Matthei con el mismo propósito. También mi familia contactó al senador Francisco Chahuan. A todos ellos les envié mis fallos para mostrar mi trabajo".

Aseguró que su vínculo con Hermosilla era sólo de amistad y que, en un momento, se vio interrumpida. Era “un vínculo de amistad y confianza en el que compartíamos temas personales. Esto se prolongó entre el 31 de marzo del 2020 (primera conversación), y después de mi nombramiento no volvemos a tener contacto hasta la segunda quincena de julio del 2021. En ese período sólo hablamos esporádicamente por whatsapp, por ejemplo, el día que murió mi amiga Paola y el día de su cumpleaños. En definitiva, estuvimos más de un año sin hablar de manera permanente”.

No se vieron de manera presencial hasta 2022, año en que Hermosilla fue a su casa junto a su esposa y la hija de ésta, con quienes Sabaj dice haber generado un vínculo muy cercano.

Descartó, acto seguido, haber tenido un vínculo sentimental con Hermosilla. “Sólo podría decir que todo lo que se lee ahí forma parte de un juego, en el que él habría interactuado a mi modo de ver, satisfaciendo sus intereses, buscando retribución en todos los ámbitos, pero en ese minuto yo no me lo representé“, sostuvo.

Sobre la expresión que le esbozó en su momento respecto de que tenían “un pacto forever”, Sabaj explicó que fue sólo “una frase coloquial, suelo usar anglicismo, sólo quise decir que me iba a quedar tumba, pues me anticipó que me estaba contando algo con discreción, pero en ningún caso esa frase representa una suerte de incondicionalidad de mi parte hacia Hermosilla”.

Respecto de causas en particular sobre las que Hermosilla le habría pedido su opinión, Sabaj reconoció que entregó su parecer, aunque insistió en que no fue más que eso. Al mismo tiempo, expuso que hoy estima imprudente haberse referido a algunos de sus colegas. Recalcó, igualmente, que si a su sala le hubiese tocado ver algún tema por los que Hermosilla le consultaba, se habría inhabilitado.

Consultada en específico por su rol en una causa que involucraba al expresidente Sebastián Piñera, Sabaj expuso: “Yo no tenía ninguna motivación o interés para que a Sebastián Piñera le fuera bien en ese recurso. Mi problema es que, por deformación profesional, siempre busco estructurar un texto y por eso le envié a Hermosilla un punteo, pero son opiniones desde lo formal, ortográfico y normativo, desde el conocimiento que tengo como abogada. Yo no digo Piñera es inocente, son indicaciones neutrales".

Descartó, en ese sentido, haber hecho modificaciones al citado recurso y negó que Hermosilla le entregara un pendrive con información sobre el caso. “En verdad, a mí me daba lo mismo como le fuera a Piñera en ese asunto”, apuntó.

Junto con entregar otros detalles referentes a las imputaciones, al cierre la exjueza insistió en que: “Siempre como jueza fallé las causas de las que conocí de acuerdo al mérito del proceso. Fui deslenguada e imprudente, pero no soy una jueza corrupta. Entré a la judicatura, pues mi mamá estuvo en el Poder Judicial durante 40 años y siempre di lo mejor de mi en el desempeño de mi función”.

“Me parece injusto que se diga que yo actué como jueza retribuyéndole un favor al señor Hermosilla. Jamás condicioné el ejercicio de mi función a una suerte de gratitud empeñada. Además, mi relación con Hermosilla después de mi nombramiento se cortó y sólo se reactivó mucho tiempo después. Es más, mi esporádica relación con LH sólo estuvo vigente hasta marzo del 2023, fecha después de la cual no tuve más comunicación con él, pues el vínculo dejó de tener sentido para mí, precisamente cuando comenzamos a salir del aislamiento de la pandemia", acotó.

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