Histórico

Carolina Arregui y María Gracia Omegna, los rostros de los fenómenos telenovelescos

Ellas protagonizan Pobre rico y Dama y obrero, los dos éxitos del género del año todavía en pantalla.

A simple vista no tienen demasiado en común. Una es extravertida y la otra más callada. Una es una de las figuras más emblemáticas de las teleseries locales, y la otra, uno de los nombres ascendentes de la pantalla. Una privilegia las telenovelas y la otra ha incursionado en cine, teatro y TV. Pero hay una cosa que Carolina Arregui y María Gracia Omegna comparten por estos días: son protagonistas de los fenómenos telenovelescos del año, que aún están en pantalla. Pobre rico, que en el horario vespertino promedia 22,7 puntos de rating desde su debut, en el caso de Arregui. Y Dama y obrero, que en la franja de las 14 horas acumula 15,7 unidades de audiencia, en el de Omegna.

Sentadas en uno de los camarines de los estudios donde todavía se graba la telenovela de las 20 horas, las dos se muestran animadas al hablar de sus producciones y del género televisivo. Sin el vestuario de la sesión de foto, Omegna lleva un vestido de algodón celeste y Arregui, jeans con una polera blanca. "Acá se habla de distintos estratos sociales, lo más picarón, lo más formal, lo más conservador. Es una teleserie más heterogénea en ese sentido y Pobre rico, igual. Entonces uno ve, como antes, un poco de todo y así llega a muchos más públicos", opina Omegna sobre cuánto influye en los resultados que se trate de productos dramáticos familiares. Arregui, por su parte, complementa: "Pero planteado de una manera mucho más liviana. No desde esa cosa densa, oscura. Hubo mucho de eso y creo que la gente se cansó. Qué grato poder prender el televisor en la tarde y cambiar las teleseries brasileñas por estas nacionales o a las ocho de la noche, qué rico poder reírte un rato con los actores con los que te has ido encariñando a través del tiempo". Y Omegna remata que también "tiene que ver con la variedad en la parrilla programática. De repente uno como que se ve invadido con sólo producciones oscuras o alegres. Y a la gente le gusta ir cambiando. Antes pasaba que la gente se sorprendía con lo que venía. Eso es lo entretenido", detalla.

Otro punto que las actrices comparten es que están interpretando a heroínas clásicas, buenas de corazón y también muy sufridas. Y aunque reconocen las ventajas de este tipo de papeles, ninguna declara preferencia. "Es mejor ser la buena de la película, porque cuando uno sale a la calle la gente es mucho más cariñosa, y grabar las escenas es más agradable, porque no ves tanto tu lado oscuro. Pero lo otro, tiene un riesgo y una investigación súper interesante", comenta Omegna. Y su compañera destaca que lo que busca es humanidad. "Más allá de que sean buenos o malos, me gusta que sean personas que veas que se equivoca y que los puedas perdonar, que sean de verdad", asegura.

Las teleseries actuales están dominadas, en su mayoría, por actores con larga trayectoria, desde Claudia di Girólamo a Sigrid Alegría, con sin nombres nuevos que les hagan el peso ¿Por qué creen que ha costado el recambio generacional?

Carolina Arregui: Creo que en general las producciones se apoyan en personas que, de una u otra forma, tienen una trayectoria y pueden sostener los personajes protagónicos. Es importante contar con un grupo de personas en las que te puedas sentir tranquilo y delegar. Pero también es importante darle la oportunidad a personas que están entrando. Y se están haciendo tantas producciones en que está ocurriendo eso.

María Gracia Omegna: Sí hay rostros nuevos, lo que pasa es que las áreas dramáticas y las teleseries no están teniendo tanta importancia como antes, cuando no había TV cable, no había youtube, todo era distinto, el rating era distinto. Pero hay muchos actores jóvenes que están dando la cara por las nuevas generaciones frente a las más...

Arregui: Antiguas

Omegna: Maduras.

Arregui: Sólo no digamos viejas, por favor.

Omegna: Ahora el fenómeno es menos importante para la sociedad.

¿Cambió la figura del protagonista?

Omegna: Claro, porque hoy la gente ve telenovelas, pero no con la misma intensidad que antes, cuando el único encuentro familiar diario era sentarse a ver teleseries en la tarde.

Arregui: ¿Te acuerdas de la época de Machos? Fue un fenómeno después de haber pasado por una época en que la gente no pescó. Hay un trabajo que se va haciendo a través del tiempo. La gente quiere a algunos actores.

La protagonista de Dama y obrero es crítica de parte del nuevo sistema. "Hay una equivocación. Porque se cree que la gente se olvida de los actores, pero en realidad también se enganchan de ellos, de la Carola, y no del área ni del proyecto. Valorizar eso se ha perdido un poco".

Sobre el alargue de Pobre rico, Arregui se muestra optimista. "El desafío es que la gente no se aburra. Porque alargar una teleserie por alargarla, porque te está yendo bien, no es gracia. El tema es que, si quieres mantener tu prestigio, tienes que atreverte a alargar una teleserie y cautivar a la gente con una historia que se está inventando sobre la marcha. Y pienso que no vamos a defraudar".

Un tema en el que no coinciden es en las preferencias de los horarios de las teleseries en que participan. Mientras Omegna apunta que "a mí me da lo mismo. Me gustaría que fuesen personajes interesantes", Arregui es defensora de mantenerse a las 20 horas. "Me encanta el horario de las ocho. Lo encuentro genial, he peleado por él, y es donde está el público que me sigue y que me quiere y ahora resurgió", lanza. Y sigue: "Las nocturnas me dan un poquito de susto, porque son más pesadas y no tengo muchas ganas de llevarme esa carga. Además, está el destape, que no me gusta mucho. Están bien, pero ahí se necesita que sientas que estás contando una historia que valga la pena, que no pase por desnudos, por escenas de sexo. Se usan recursos que ya están un poquito manoseados y creo que la gente quiere ver otra cosa".

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