Falcon Heavy, el cohete con que Elon Musk quiere ir a Marte, tuvo su primera prueba

Autor: Carlos Montes

Cohete de SpaceX será el más poderoso que jamás se haya construido. Este miércoles encendió por primera vez sus motores.

Después de tres años de retraso, finalmente Elon Musk dio un nuevo paso en su sueño de llegar a Marte. A modo de prueba y como etapa previa a su ambicioso proyecto, el miércoles probó con éxito su cohete “Falcon Heavy”, encargado de trasladar la futura nave espacial que el emprendedor tecnológico pretende llevar al planeta rojo.

Durante la prueba, el cohete encendió exitosamente los 27 motores Merlin de los tres impulsores del proyecto estrella de SpaceX, la empresa aeroespacial de Musk.

Se trata de una prueba “estática”, es decir, sin el despegue del cohete. Solo encendió los motores, que estuvieron prendidos durante 12 segundos en la plataforma LC-39A del Centro Espacial John F. Kennedy de la Nasa, en Cabo Cañaveral, EE.UU.

La elección no fue casual. Se trata de la misma plataforma donde despegaron las misiones Apollo, que llevaron al hombre a la Luna y en cuyas misiones se utilizó el Saturno V, el cohete más poderoso en la historia, un sitial que ahora ocupará Falcon Heavy.

Si bien aún no hay una fecha oficial para que el cohete despegue por primera vez, los anuncios en redes sociales del propio Elon Musk dan a entender que podría ser dentro de una semana. “El lanzamiento estático del Falcon Heavy fue bueno. Generó bastante vapor”, dijo Musk en su cuenta de Twitter.

Klaus von Storch, ingeniero aeroespacial chileno, dice que Musk dio un gran paso con esta prueba y le dio impulso a la Nasa. “El sueña con ir a Marte y todo lo que hace está bien pensado. Los combustibles que ocupa los podría obtener allá, es un proyecto completo”, dice.

Agrega que se trata de un trabajo en conjunto con la Nasa. “La Nasa ya llegó a Marte, pero Musk desarrolla una tecnología nueva. No es una carrera individual, es en conjunto. Hoy en día el gran financiador de la carrera espacial de Musk es la Nasa”.

David Southwood, ex director de Ciencia y Exploración Robótica en la Agencia Espacial Europea (ESA) y ex presidente de la Sociedad Astronómica Real (Gran Bretaña), dice que se trata de un aporte para la ciencia. “Si hay un nuevo gran cohete disponible, los científicos encontrarán formas de explotar su capacidad. Esta misión puede llevarnos a lugares que antes nunca podríamos haber visitado. A medida que deseamos ver más y más profundamente en el cosmos, se vuelven deseables los equipos más grandes y complejos”, dice a La Tercera.

Southwood cree que SpaceX está siguiendo una pista de construcción de sistemas modulares, que combina más y más motores de cohetes básicos. Dice que no se trata de una tarea de ingeniería sencilla. “Pese a las dificultades, Musk ha logrado un éxito notable, así que diría que es probable que lo consiga. La reciente prueba estática es otro paso en el camino”.

El desarrollo de esta iniciativa, dada a conocer originalmente en 2011, no ha estado ajeno a problemas y cambios en su programación. Hace unos años, en un primer intento, explotó uno de los cohetes, retrasando el proyecto. En septiembre pasado se redefinió todo el plan comercial de la empresa, para sustituir a las tres naves iniciales por una sola más versátil, destinando todos los recursos a un solo proyecto y sistema.

Robin Seemangal, periodista de la revista Wired a cargo de la cobertura de SpaceX, estuvo en el lugar de la prueba. “Tuve el privilegio, junto a unos pocos reporteros, de estar en el momento de la prueba estática del Falcon Heavy. Grabé un video desde la orilla del mar, a un metro del agua, que Musk compartió en Twitter”, cuenta a La Tercera. “Por lo general, SpaceX realiza sus pruebas de cohete en sus instalaciones en McGregor, Texas, pero el tamaño masivo, el poder y la complejidad de Falcon Heavy hizo necesario ir al Centro Espacial Kennedy”.

Pese a que Musk anunció el primer despegue del Falcon Heavy en una semana, cree que no será antes de dos. “Musk suele pasar por alto el tiempo”, asegura.

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