[Fotos] Así luce el pabellón chileno en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2016
Ochenta y ocho arquitectos internacionales, entre ellos seis chilenos, participan del encuentro de arquitectura más importante del mundo, dirigido este año por Alejandro Aravena, que abre sus puertas al público el 28 de mayo. Cómo solucionar la desigualdad y mejorar la calidad de vida de las personas es el tema de esta versión. El Pabellón de Chile reúne proyectos de la Universidad de Talca.

Arquitectos de todo el mundo se encuentran reunidos en Venecia para la XV edición de la Bienal de Arquitectura. Alejados de los espectaculares rascacielos y skylines de las grandes metrópolis, desde el 28 de mayo al 27 de noviembre vuelcan sus capacidades e ingenio en ofrecer soluciones simples y sostenibles a la desigualdad que reina en muchas ciudades del planeta.
El pabellón chileno exhibe la muestra A Contracorriente, curada por Juan Román y José Luis Uribe, en la que se presentan 15 proyectos arquitectónicos diseñados por estudiantes de la Universidad de Talca, con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de las personas que habitan en regiones rurales del país.
Estos proyectos representan además el innovador modelo educativo de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Talca, caracterizada por estimular a los estudiantes a responder, con sus proyectos de titulación, a las necesidades de su propio territorio.
Durante su Taller de Titulación los alumnos deben ser capaces de lidiar con el difícil medio laboral en el que se insertan, innovar en la búsqueda de oportunidades, gestionar los recursos sean públicos o privados, y construir obras que queden para uso de la comunidad.
Por ejemplo, Mirador Comedor Emergente fue el proyecto de titulación del arquitecto Javier Rodríguez Acevedo en 2011. Fue pensado como comedor para los trabajadores temporeros de una empresa agrícola ubicada en la ribera norte del río Lontué. Se compone de materiales disponibles en el sector: rocas por el río cercano, madera, 4 varas de eucaliptos, malla y alambre tenso. El objetivo: comer bien, entre viento y buena sombra, condiciones óptimas para hacer un descanso en una larga jornada de trabajo bajo el sol.
La muestra A Contracorriente además se encuentra ambientada con esta instalación de bolsas de plástico, que se mueve y emite un sonido similar al de una ráfaga de viento. Fue pensada para dar la sensación de aire y descanso y además, como contrapeso de materialidad frente a un muro del año 1.300 en que se enmarca el pabellón chileno.
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