Histórico

Graciela Iturbide asegura no haber tomado nunca una foto digital

La connotada fotógrafa mexicana inaugura el 20 de agosto una muestra dedicada a Roma y México.

La veterana fotógrafa mexicana Graciela Iturbide confesó hoy que jamás ha tomado una foto digital, ni siquiera con los teléfonos móviles de sus nietos, pero respeta a quienes lo hacen porque lo más importante para ella es el resultado, que puede ser igual o mejor que con medios analógicos.

"Ni sé cómo se hace. Me dicen cómo, me agacho, hago todos los movimientos a los que estoy acostumbrada y digo ¡no, no, no", explicó hoy en una entrevista esta reconocida artista.

Iturbide, de 67 años, cuenta cómo a lo largo de su carrera utilizó siempre medios fotográficos analógicos, las cámaras antiguas y el revelado tradicional, en la mayoría para fotos en blanco y negro pero también en color.

"Esto tiene que ver mucho con el tiempo (...) Lo hago de una manera relajada, me detengo", explica la artista.

Su filosofía fotográfica la aprendió a los 27 años en el Centro de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con Manuel Alvarez Bravo.

"Fue mi maestro y siempre me decía Graciela, hay tiempo, hay tiempo", rememoró.

"A mí me gusta que mi fotografía sea poética, ya sea fuerte o no, pero me gusta poner la cabeza en la cámara y en el corazón. No dudo que lo digital lo haga, pero hay en lo moderno más prisa para hacer las cosas y yo no voy en desacuerdo con eso, todo depende del resultado de lo que la gente hace con lo digital", agregó.

Iturbide, quien en estos momentos trabaja en unas fotografías sobre Cerdeña (Italia), reconoce que no va con ella eso de "tomar mil fotos en una tarde" porque entonces no puede reflexionar sobre lo que hace, revisar el trabajo y elegir lo mejor, como sucede con la fotografía analógica.

"Yo vivo en comunidades, voy a viajar, estoy con mi cámara, y en cada disparo tengo más cuidado", señala, frente a otros fotógrafos que, con lo digital, le cuentan que llegan a hacer "hasta 30.000 fotos en un día", señala.

Afirma que respeta a todo el mundo que tome fotos, "con camarita de cartón, fina, análoga, digital corriente o moderna...".

"Cada quien puede hacer su trabajo como quiera. Lo importante es que haya un buen resultado", argumenta.

Su propia cámara es de doce negativos lo que la obliga a cambiar continuamente los rollos de películas y a aprovechar cada disparo.

El próximo 20 de agosto inaugurará en el Centro Cultural de España, en el centro de la capital mexicana, una exposición con 75 fotografías divididas en dos bloques, uno dedicado a Roma, y otro a México.

En el inspirado en la capital de Italia, con imágenes tomadas en 2007, trató de captar aquello que la sorprendiera de la Ciudad Eterna, que irá acompañado por el fragmento de un poema escrito en 1617 por Francisco de Quevedo centrado en la admiración que sintió el escritor por Roma la primera vez que la visitó.

Las fotos de México estarán centradas en "lo inédito, lo que no es conocido" de su propio país, objetos y paisajes que captó con pausa durante los últimos años y que la sorprendieron.

En marzo del pasado año Iturbide obtuvo el prestigioso Premio Internacional de Fotografía de la Fundación sueca Hasselblad.

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