Los narcotest que se podrían utilizar para controlar a los conductores chilenos
Senda anunció que en 2017 se utilizaría esta herramienta, que mide el consumo de drogas.

A partir de 2017, la aplicación del narcotest en las carreteras del país por parte de Carabineros, para medir el uso de drogas entre conductores, podría convertirse en una realidad. Así lo anunció Mariano Montenegro, director del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda) hace unas semanas en La Tercera, quien agregó que el Gobierno evalúa el mejor dispositivo para comenzar a utilizar.
De hecho, la mesa de trabajo que originalmente estudió la implementación del alcotest -constituida por la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (Conaset), Carabineros, el Instituto de Salud Pública, Senda y el Ministerio de Transportes- está analizando los posibles modelos que se podrían usar.
De acuerdo a Montenegro, que mida al menos cinco tipos de estupefacientes sería lo más adecuado, junto con que funcione de forma salival, ya que así es más rápido de aplicar en el contexto de un control policial y es menos invasivo para los conductores. Los países de origen varían, pero los equipos más utilizados a nivel mundial provienen de Estados Unidos y Alemania (ver infografía).
También será relevante que el modelo que se utilice sea válido en tribunales, como señaló hace unas semanas el ministro de Transportes, Andrés Gómez-Lobo. “Lo más importante es que al final lo que hagamos tenga peso probatorio en la Corte, o sino no sirve de nada. Se puede tener un test, pero si los jueces no le creen al examen, entonces no tiene validación”, dijo la autoridad.
Patricio Labatut, gerente general de Global Partners, empresa proveedora de test de alcohol y drogas, explica que con un aparato se “puede testear una cantidad enorme de drogas, pero saldría muy caro, porque buscar 15 o 20 encarece cualquier tipo de dispositivo. Por esto tenemos la experiencia de testear seis, que son las que más se consumen: tres lícitas y tres ilícitas”.
Las tres drogas legales que menciona Labatut son la benzodiacepinas, los derivados del opio y la anfetamina, mientras que las ilícitas son la cocaína, la marihuana y la metanfetamina.
El ejecutivo concuerda con que en el caso del transporte, la mejor medición sería la salival. Además, estas pruebas dura entre seis a ocho horas. Comenta también, que los valores de los dispositivos varían en el mercado “van desde los cinco dólares, hasta los US$ 20. Sin duda, los valores, tienen que ver con el prestigio de cada uno de los kits”.
Sin embargo, la aplicación de este tipo de test, no es nueva en el país. Desde hace algunos años que en varios rubros laborales se emplean pruebas de alcohol y drogas. Antonio Simonetti, gerente de negocios de la empresa proveedora, Lineker Pharma, dice que en Chile este tipo de productos ha aumentado en los últimos años, “porque las empresas se han dado cuenta que cada vez es más necesario, porque somos un país que tiene un alto nivel de consumo. Además, hay muchas multinacionales que vienen con el tema desde afuera”.
Control laboral
Pablo González, jefe del departamento de Salud Mental del Hospital del Trabajador de la ACHS, ha trabajado con empresas que buscan determinar el consumo de estas sustancias. Según describe, hay rubros que tienen regulaciones especiales, como la Ley del Tránsito o el código minero que prohíben expresamente el alcohol o sustancias psicotrópicas, “pero también hay otras empresas que aunque no cuentan con una regulación, por sentido común, lo utilizan”.
De acuerdo a la Mutual de Seguridad, el uso de drogas modifica la percepción de riesgo. “Si nosotros creemos que nos puede pasar algo al manejar a 150 kilómetros por hora, no vamos a manejar a esa velocidad, pero las drogas modifican el comportamiento y alteran esa percepción del riesgo generando conductas temerarias”, sostiene María Elisa León, gerente de Gestión del Conocimiento de la Mutual.
Pero desde la Dirección del Trabajo recalcan que este tipo de implementos deben aplicarse siempre pensando en la seguridad de los empleados. “Como regla general no es posible hacer test de drogas y alcohol a los trabajadores, salvo que el objetivo buscado por el medio de control, fuese la seguridad de las personas o de los trabajadores”, puntualiza Christian Melis, director nacional del organismo. “Debe respetar el principio de no discriminación, es decir, no se puede aplicar el test a un trabajador porque el empleador sospecha que está consumiendo drogas. Se debe aplicar por un sistema aleatorio”.
Melis también menciona que esta medida debe estar normada en un reglamento y los trabajadores deben conocer la existencia de este tipo de controles.
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