Mineros gastan millonario bono en autos, LCD y viajes

Tras el fin de la huelga en Chuquicamata y el bono de $ 12,1 millones que recibieron 5.600 trabajadores, poco a poco los mineros salieron a las calles.




Pedro Olivares (32) representa lo que muchos calameños sueñan ser. Hace 12 meses ganaba unos $ 250 mil como jefe de sala de un supermercado de la ciudad nortina y hoy es un trabajador de Chuquicamata recién bonificado, que percibe casi un millón al mes por trabajar en la electrorrefinación del cobre y que, como buen minero, quiere un auto nuevo.

En una ciudad desértica con un río Loa de poco caudal, donde a pesar de tener uno de los sueldos promedio más altos de Chile ($ 543 mil) hay sólo un centro comercial (en el que todos compran), el vehículo es un elemento distintivo. En una localidad donde más del 70% de los trabajadores de Chuquicamata son de la II Región y las casas de las villas de Codelco son amplias, pero esencialmente iguales, qué auto se tenga es una de las pocas formas de lograr estatus.

Por eso no es casual que Pedro recorriera esta semana con su señora y sus hijos las automotoras de Calama en busca de su modelo. En su caso, no se trataba de un sedán lujoso o un 4x4 amplio como los de sus colegas que llevan décadas en Codelco, sino de un Kia Morning de cinco millones, con el que está feliz: "Tuve que hablar con gente, moverme, mostrar currículo, subir a 'Chuqui' todos los días (...). Pero llevo un año acá y no puedo pedir más. Acá se te abren las puertas en todos lados. Tú dices que trabajas en Codelco y es: 'Ya, aquí tienes dos millones". Antes ni siquiera tenía cuenta corriente, recuerda.

Pedro es uno de los centenares de mineros que esta semana comenzaron a llegar a las automotoras, grandes tiendas y comercio de Calama (y en menor medida de Antofagasta y la Zofri de Iquique) en busca de vehículos, plasmas y LCD, notebooks y hasta refrigeradores de gran tamaño.

El cronograma fue el siguiente: el martes la mayoría de los 5.600 trabajadores de los sindicatos 1, 2 y 3 de Chuquicamata votaron el fin de la huelga, que duró dos días. El miércoles empezaron a comprar en una  cuota en las multitiendas. Pero fue el jueves y ayer cuando el consumo se notó más: esos días se hicieron las transferencias electrónicas o, en muchos casos, los mineros retiraron en efectivo el bono de $ 12.140.000 por trabajador, más un préstamo optativo de tres millones sin intereses.

Precisamente, el jueves llegó Luis Cutipa (30) a la Automotora Miranda en busca de un todoterreno Kia Sorento de $ 15,5 millones. Lo quería pagar "al contado. Soy de los pocos ordenados de Codelco", afirma.

Sin embargo, ya no había stock. Más suerte tuvo otro de sus compañeros, que llegó más temprano y sí alcanzó una unidad. Lo hizo así: le dijo a su señora que estuviera a las 9.00 en la automotora reservando un Cerato de $ 9.905.000, mientras él retiraba el dinero. Así pudo llegar a las 10.00 con dos bananos cargados de billetes de $ 10 mil. Lo llevaron a una habitación especial y puso el efectivo sobre la mesa, cuenta la vendedora.

"Es un negocio extraordinario que se da cada tres años", dice Ariel Miranda, propietario de la empresa automotora con sedes en Calama y Antofagasta. Por el bono pueden vender 170 autos extras, además de los 250 que comercializan al mes.

Miranda explica que a las ventas de estos días se suman las que hicieron a fines de 2009, cuando entregaron vehículos a los mineros en función del bono que recibirían. "En total, en 60 días es un alza de 70% en las ventas", dice.

TELEVISION PLANA Y MUCHO ROCK
Un alza que, después de los vehículos, se ve reflejado en los artículos electrónicos y algunos "gustos". El controlador de patio Roy Núñez (43 años, nacido en Chuquicamata, hijo de minero y que desde 1988 trabaja en la mina) es un buen ejemplo de ello. El miércoles recorría la tienda Ripley del Mall Plaza Calama con su señora e hijo de 16. Su piel se veía tan curtida como la de los demás mineros y sólo destaca por su polera y jockey de la banda Kiss.

Votó en contra del fin de la huelga, porque quería más especialistas en el hospital, pero -en vista del millonario bono y como ya tenía un Chevrolet Apache- cotizaba dos LCD Samsung de 40 y 20 pulgadas. También pensaba invertir en arreglar su casa de la Villa Exótica. Pero su prioridad era otra: "Lo primero es ir a ver a Metallica a Santiago (el 27 de enero, con una cancha Vip a $ 80 mil), porque ya fuimos a ver a Kiss".

Otros prefieren viajar o invertir en propiedades. Este jueves, Víctor Quinzacara (56) -quien votó a favor de terminar la huelga- entró poco antes de las 13.00 (cuando cierran para la siesta) a la oficina de Lan del centro de Calama. Buscaba pasajes para Punta del Este. Dice que tenía contempladas esas vacaciones desde antes del bono y que el dinero lo utilizará para comprar en Antofagasta "una casa de $ 30 millones y cuatro dormitorios" para uno de sus hijos.

El jefe de la oficina de Lan de la ciudad, Raúl Vilches, explica que debido al bono ya hay mineros planificando su verano. "Son grupos de 20 ó 30 personas, amigos entre ellos, que buscan una instancia para viajar juntos (y con sus familias). Están cotizando Colombia y Cancún. A Isla de Pascua también viajan harto", dice.

EL CARRETE NOCTURNO
La noche de Calama también se vio alterada por el bono, lo que fue siendo más evidente hacia el fin de semana. Mientras en las plazas seguían ofreciéndose espectáculos con chinos y diablos de La Tirana, y en las calles aparecían espaciadamente mochileros camino o de regreso de San Pedro de Atacama, los mineros se reunían en otras partes.

"Donde están las mujeres más caras", resume uno sobre sus preferencias y las de sus amigos. Entre los lugares más nombrados: el club El Señor de la Noche, "porque llegan muchas mujeres de afuera".

Otros prefirieron el nuevo Casino Sol y, pese a ser día de semana, se quedaron "hasta el cierre, a las 5.00", resume una croupier.

Algunos, simplemente, optaron por comer en restaurantes de carnes como el Patagonia. En todos estos lugares se trataba siempre de grupos de tres o cuatro amigos. Sin señoras o parejas. "Es como siempre ha sido acá", resume uno de los mineros.

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