Opinión

A la mañana siguiente del 8M

A la mañana siguiente del 8M Sebastian Cisternas/ Aton Chile MH

Contra todo pronóstico de eclipse del 8M como producto del conflicto desatado por el ataque de EE.UU. e Israel contra Irán, las mujeres han vuelto a recordar sus luchas y conquistas a nivel global. Acontecen vertiginosos cambios geopolíticos al tiempo que la democracia se debilita en el mundo año a año. Y no es casual que sea concomitante con involuciones sistemáticas en la condición de vida de las mujeres.

Para el presente año, ONU Mujeres advirtió que “los sistemas judiciales encargados de hacer respetar los derechos y el estado de derecho están fallando sistemáticamente a las mujeres y las niñas”, precisando que a nivel mundial “solo disfrutan del 64% de los derechos jurídicos que tienen los hombres”.

Agotado el eco de las manifestaciones, toca enfrentar la realidad. Lejos queda aquella idea poética de los cambios de Isabel Allende: “No andamos en círculos, como los locos, sino en espirales, como las estrellas: un poco más arriba en cada vuelta”.

Constatamos, una vez más, que los avances en materia de igualdad de género no pueden darse por sentados, y más cuando han entrado de lleno en el corazón de lo que se denomina batalla cultural. En muchos países, los derechos de las mujeres son los primeros en ser cuestionados, al tiempo que emergen opiniones y discursos que presentan las políticas de igualdad como un exceso o, incluso, una amenaza.

Para explicarlo, se señala a determinados sectores ideológicos de haber encontrado en el antifeminismo un instrumento eficaz de movilización populista. Pero no es esa la única arista. Por su parte, partidos políticos que han hecho del feminismo una bandera que reivindican como exclusiva tampoco han estado a la altura. Desde el Estado, despliegan iniciativas muy al estilo “de todo un poco”, una miscelánea de asuntos que, en ocasiones, han postergado los derechos de las mujeres para privilegiar otras agendas que, por lo pronto, introducen fisuras al interior del feminismo.

¡Tanto doctorado para tan poca visión larga! Se ha perdido de vista que, para el logro de la igualdad, hay que priorizar algunos derechos que son habilitantes para el disfrute de otros. En este plano, hay un nudo gordiano que no se logra desatar. Se trata del orden de género, la dicotomía público/privada y el hecho de que la organización social de los cuidados siga descansando en forma desproporcionada sobre las mujeres.

Bajo esta perspectiva, el de Gabriel Boric, un gobierno pretendidamente feminista y con la ministra de la Mujer sentada en el Comité Político, no quiso o no supo percibir a tiempo la importancia estratégica de un proyecto como el de sala cuna universal. Un legado no se remite solamente a iniciativas positivas, también lo conforman, y este es el caso de no mediar un milagro, las oportunidades perdidas.

Por María de los Ángeles Fernández, doctora en Ciencia Política

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