Alguien digno de confianza

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Greta Thunberg. FOTO: AP


Cuando estamos frente a algo inaudito, excepcional, un momento crítico en la historia que no volverá, estamos dispuestos a hacer mucho para evitar una posible fatalidad. Entre mayor sea lo que está en juego, mayor es el precio que estaremos dispuestos a pagar.

Frente a la crisis medioambiental Greta Thunberg nos pide dejar atrás nuestras esperanzas y entrar en pánico. Frente a la crisis social por la que atraviesa Chile, algunos discursos nos sugieren equivocadamente lo mismo: si se rechaza o si se aprueba una nueva constitución podríamos entrar en una crisis social aún mayor o en un colapso institucional. Quienes nos presentan esos escenarios no son dignos de confianza.

La confianza se basa en que cada acto se vuelve un precedente de otro, en que la vida siempre continúa y en que en el futuro podemos acordarnos de que hoy fuimos éticos y, por tanto, somos dignos de confianza. Si el precedente no influye, el fin justifica cualquier medio. Si creemos que de este momento depende el futuro, que el tiempo se acaba y que se trata de nuestra última oportunidad, entonces estaremos dispuestos a demasiado. Por lo mismo la ética no tiene cabida cuando estamos ante el final de la historia o en la revolución definitiva. Quien está dispuesto a todo es capaz de mentir, destruir, sobornar, violar acuerdos y saltarse las reglas del juego.

Los discursos alarmantes y apocalípticos solo han logrado que los tomadores de decisiones se hagan aún menos dignos de confianza y para recuperarla solo tiene cabida la moderación y la humildad. Solo se puede confiar en quien está dispuesto a aceptar una derrota o un fracaso; en quien esté dispuesto a mucho, pero no a todo; en quien recuerda que nunca se trata de la última batalla, así como tampoco de la primera.

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