Opinión

Arabia Saudita: nuevas oportunidades para Chile

A construction crane sits above an illuminated highway leading past the King Abdullah financial district, center, in Riyadh, Saudi Arabia, on Friday, Jan. 8, 2016. Saudi Arabian stocks led Gulf Arab markets lower after oil extended its slump from the lowest close since 2004. Photographer: Waseem Obaidi/Bloomberg

A inicios de este año, en febrero, este diario reportó que el Ministro de Hacienda de Chile, Felipe Larraín, se reunió con su par saudí, Mohammed Al-Jadaan, durante el prestigioso Foro Económico Mundial realizado en Davos, Suiza. En esa ocasión, los ministros conversaron sobre las oportunidades de la relación entre ambas naciones y coincidieron en que los niveles actuales de intercambio pueden incrementarse de manera rápida. Por ejemplo, hoy las exportaciones chilenas a Arabia Saudita rondan los US$ 106 millones, pero el potencial es mucho mayor.

Arabia Saudita es uno de los exportadores petroleros más importantes del mundo. Siendo su economía todavía altamente dependiente de este sector, y careciendo de otros recursos e industrias, el Reino importa una extensa variedad de productos y servicios que van desde los más básicos hasta los más sofisticados. Gracias a su alto poder adquisitivo, es un mercado muy interesante y prometedor. Para Chile lo es en especial porque los saudíes, además, son importadores netos de alimentos, uno de los rubros más relevantes de la oferta exportadora chilena.

Pero hay mucho más. Desde la perspectiva chilena, este es precisamente el momento más atractivo para explorar nuevas oportunidades de intercambio y acrecentar el flujo económico. ¿Por qué? Arabia Saudita está emprendiendo la iniciativa estratégica más ambiciosa de los últimos tiempos, y esto se traducirá en nuevas oportunidades para sus socios actuales y potenciales. Estamos hablando de la Visión Saudí 2030.

La Visión Saudí 2030 es una nueva hoja de ruta lanzada en 2016, un plan de colosal magnitud y con mirada de futuro para el desarrollo del país. Uno de sus propósitos principales es reducir la histórica dependencia petrolera y desarrollar nuevos espacios productivos en áreas como el turismo, el entretenimiento, la energía y las finanzas, entre otras. Los cambios no son solo económicos, sino también sociales, institucionales y culturales. La apertura es una de las características más importantes, y visible en factores tan importantes como el rol de la mujer en la sociedad y una creciente diversidad y dinamismo en la actividad cultural. También habrá sustanciales mejoras en la facilidad para invertir y en la transparencia.

Los megaproyectos y el desarrollo de energías no petroleras, como la solar, también forman parte de la amplia variedad de nuevas posibilidades. La construcción de Neom City es quizás uno de los más conocidos y multimillonarios emprendimientos en marcha.

El documento informativo Medio Oriente: Nuevas oportunidades de negocios, de Direcon, incluye en su lista de puntos de interés para Arabia Saudita los servicios de ingeniería y arquitectura, sumados a las maderas y manufacturas, celulosa y papel y jugos y preparaciones de frutas.

En suma, Arabia Saudita tiene un espectacular desafío. Chile y las empresas chilenas, por su parte, también. La Visión Saudí 2030 ofrece las mejores oportunidades para el comercio y la cooperación, con todas las puertas abiertas de par en par y un mundo de posibilidades por ganar.

Más sobre:Voces

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

50% Plan Digital+$5.150 al mes SUSCRÍBETE