Por Luis Larraín¿Bachelet a la ONU?

¿Es importante para Chile que Michelle Bachelet sea secretaria general de la ONU? Pareciera que no mucho, de lo contrario el Presidente Boric se abstendría de criticar día por medio al Presidente Trump, sabiendo que Estados Unidos tiene poder de veto como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Tampoco se explicaría que Paula Narváez, que era representante de Chile en la ONU y las oficiaba de jefa de campaña de Bachelet, haya renunciado recién para irse a un organismo regional dependiente de Naciones Unidas. ¿O los temores alimenticios de Narváez valen más que la candidatura de Bachelet?
Si fuera una cuestión de Estado, como dice Boric engolando la voz, lo habría conversado con José Antonio Kast, Presidente electo que tendrá la decisión de mantener o no la postulación. Pero no lo hizo, y lo que es más grave, decidió presentarla en conjunto con México y Brasil sin consultar a Kast. Una acción desleal con el Presidente electo, el más grande de los amarres, como dijo el senador electo Arturo Squella, presidente de Republicanos. Los asuntos de Estado no se deciden entre gallos y medianoche sin el intento siquiera de consensuar una posición nacional y por el contrario fraguando una movida sigilosa con dos países extranjeros. De hecho, según muestran las encuestas, el país está dividido (47% en contra y 44% a favor de la postulación). La candidatura de Bachelet no une a Chile, lo divide.
¿Por qué entonces Boric decidió presentarla? Todo indica que por una cuestión de política interna. El objetivo es unir a un oficialismo, futura oposición, que hoy aparece dividida (otro fracaso de Boric). Adicionalmente, poner en problemas a Kast. Otra vez la impostura: una baja movida de política interna se intenta mostrar como una cuestión de alta política internacional.
Es cierto que el país está dividido frente a la postulación, pero ojo, el 75% de la derecha está en contra. José Antonio Kast deberá considerar esto si quiere unir a la derecha y honrar su promesa de un gobierno de emergencia; donde las cosas se hacen de manera distinta, considerando el interés del país y no el de políticos que entran en componendas que finalmente los dejan a ellos como los grandes beneficiados.
Pero hay más razones para no perseverar con esta candidatura. La mayoría de los expertos coinciden en que es muy poco probable que Michelle Bachelet sea elegida para el cargo. Estados Unidos no la quiere allí y China tampoco; Argentina tiene su propio candidato. ¿Por qué Chile debiera embarcarse en una candidatura perdedora y no viable, con el costo adicional de contrariar a sus principales socios comerciales?
Por último, una cuestión de principios. La candidatura de Bachelet a la ONU se ha construido como un chantaje a José Antonio Kast y no se chantajea al Presidente de Chile.
Por Luis Larraín, presidente del Consejo Asesor Libertad y Desarrollo
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