¿Cambiar ahora o en el futuro?


Estudios científicos indican que el origen del coronavirus está en el mercado de animales salvajes. Definitivamente, un mercado que debe desaparecer, aunque sea parte de la “cultura” de una población para evitar que el reservorio de patógenos que existe en la naturaleza sea introducido en la sociedad por malas prácticas en nuestra relación con la naturaleza.

Esta conclusión fue entregada por un estudio científico publicado hace 13 años. Hace 40 años apareció el 1er informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, su sigla en inglés) que mostraba los riesgos de una sociedad no comprometida con el cuidado del ambiente. Ningún estudio motivó los cambios esperados.

La pandemia causada por coronavirus está modificando radicalmente la forma en que se entiende la vida en sociedad y cuáles son lo elementos cruciales que la sostienen: el colapso de la economía global muestra lo frágiles que son las corporaciones y el sistema financiero frente a los desafíos de la naturaleza; emerge el consenso moral de que las prioridades individuales pueden ser postergadas y dar paso a prioridades colectivas; y también hemos observado como, a nivel global disminuye la contaminación y los niveles de CO2 atmosférico: los ecosistemas muestran su capacidad de restaurarse cuando baja la presión antropogénica debido al lockdown.

Sin embargo, es lamentable notar que todas estas situaciones ya habían sido invocadas y proyectadas para alertar sobre los impactos socioeconómicos del cambio climático global y los beneficios de tomar acciones para dar un giro a nuestra dependencia en combustible fósil.

La pandemia actual nos deja algunas enseñanzas para el futuro cercano: el conocimiento científico es crucial para el crecimiento y sostenibilidad de nuestra sociedad, no debe ser postergado; las economías van a comprimirse y deberán adaptarse al cambio; el individualismo no ayudará a navegar a través de esta crisis; finalmente, nuestros líderes deberán tomar decisiones urgentes, aún bajo incertidumbre, para enfrentar la pandemia actual y el cambio climático.

Ambas urgencias sólo se diferencian en la escala temporal de percepción del riesgo: morir ahora por coronavirus o en 20 años más por la crisis climática. Sería una tragedia que salvemos los desafíos globales que nos impone la actual pandemia para luego sucumbir al enfrentar el cambio climático como siempre: business as usual. Para evitarlo, debemos seguir la voz de la ciencia, cambiar ahora nuestra forma de relacionarnos con la naturaleza y apoyarnos en forma transversal.

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