Chile post Covid-19: desafíos para la conectividad



Por Alfie Ulloa, presidente ejecutivo de la Asociación de Empresas de Telecomunicación

Vivimos tiempos complejos. El mundo transita por una situación extrema y nuestro país se enfrenta a desafíos impensados, hoy aun más, en estado de cuarentena total en la Región Metropolitana y otras zonas del país. Cada uno de nosotros ha sido marcado por la pandemia. En lo humano, hemos vuelto a lo primario, a la familia, al hogar, a la mutua dependencia. También a cuestionar la fragilidad de la vida aceptando la inevitabilidad de la muerte. En este ámbito, existe poca diferencia entre lo que hacemos hoy y lo que hubiéramos hecho un siglo atrás.

En otros ámbitos -en cambio- existe poca diferencia entre lo que hacemos hoy y lo que haremos un siglo adelante en el futuro. Un porcentaje relevante de la población está distanciada, pero sigue conectada, unida virtualmente. Sectores completos, desde trabajadores independientes hasta grandes empresas, se han volcado al mundo virtual y al comercio electrónico para estar operativos. Todos los niveles educacionales, desde básica hasta los postgrados, han hecho lo mismo. El Estado también opera virtualmente. Esta migración está cambiando para siempre la forma de relacionarnos con la tecnología, acelerando procesos que venían en desarrollo.

En pocos días las empresas, las personas, los gobiernos, y hasta las normas legales se han ajustado a una realidad futurista para la que nadie estaba preparado. Considerado el aumento en los tráficos de datos (más de 40%) y voz (más de 60%) en un periodo de dos semanas desde el inicio de las medidas de distanciamiento, es evidente que se impuso una carga enorme sobre la red de telecomunicaciones.

A pesar del desafío técnico del súbito aumento en uso y del desafío operativo dado por las medias sanitarias, las redes de telecomunicaciones se han mantenido operativas. Esto habla de un país que hizo su trabajo oportunamente -sector público y sector privado-, construyendo una industria de clase mundial, con inversiones y desarrollos que hacen de las telecomunicaciones el segundo sector que más aporta al PIB de Chile (después de la minería), y que es habilitante del ecosistema digital.

Es innegable que existe mucho por avanzar, cerrando la brecha digital, conectando a más personas y empresas, digitalizando nuestra matriz productiva, introduciendo tecnologías y creando competencias y talento para el mundo digital. Pero la capacidad de respuesta de personas y empresas -incluyendo a las propias empresas de telecomunicaciones y sus colaboradores- y la resiliencia que ha demostrado la red de telecomunicaciones dan cuenta de un buen punto de partida.

Aunque el futuro es incierto, una cosa es clara respecto del mundo post Covid: será más dependiente en la tecnología. Asumamos entonces los enormes desafíos que esto implica, para el sector público, el privado, y para toda la sociedad.

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