Columna de Ernesto Treviño: Aprovechemos las oportunidades



Alrededor de 50 mil estudiantes dejaron el sistema escolar entre 2021 y 2022, y los índices de inasistencia grave alcanzan entre 25 a 40% de la matrícula actual. Junto al impacto de la pandemia en la salud mental y el bienestar socioemocional de los actores educativos, se trata de situaciones que requieren una pronta atención por parte de la política educativa.

En este sentido, el Ministerio de Educación ha desarrollado reportes de asistencia y desvinculación que se envían a las escuelas para que estas tomen medidas para recuperar a los estudiantes. Asimismo, se han desarrollado mesas de trabajo territoriales en los departamentos provinciales para organizar acciones de revinculación e identificar buenas prácticas.

Las medidas anteriores avanzan en el camino correcto, pero podrían fortalecerse a través de medidas más robustas e intersectoriales que apunten a recuperar el vínculo con estudiantes que no asisten o abandonaron el sistema. El primer elemento para considerar es el fortalecimiento de las opciones de continuidad de estudios con flexibilidad. Así, las escuelas de reingreso, los programas de educación de adultos, y la implementación y difusión de sistemas de autoestudio virtual para rendir exámenes libres deberían ser parte de un plan integral de revinculación para atender realidades de diferentes contextos.

En segundo lugar, sería deseable que otros servicios -salud y desarrollo social- trabajaran mancomunadamente con educación para identificar y contactar a los estudiantes que han perdido contacto con el sistema. En concreto, debería existir un sistema de alerta automática integrada en los servicios sociales para promover el regreso al sistema educativo y la recuperación de las oportunidades perdidas.

En tercer lugar, es indispensable trabajar seriamente en el mejoramiento de las condiciones materiales y de funcionamiento de los establecimientos educativos. Una reducción de la carga burocrática y la consolidación o acercamiento de recursos con menos demanda de gestión son aspectos esenciales para avanzar en una educación que atraiga a los estudiantes en vez de desincentivarlos. Esto implica un cambio en la cultura jerárquica que permea al sistema educativo, y donde autoridades y sostenedores suelen establecer los lineamientos para el funcionamiento de las escuelas, con pocas posibilidades de flexibilización para adaptar las medidas a los diferentes contextos.

Finalmente, es indispensable contar con medidas de revinculación para promover una mayor asistencia, especialmente entre las y los estudiantes de menor edad. Es imposible que un niño o niña socialice y aprenda tópicos escolares si no asiste regularmente a la escuela. Dicha situación se agrava en los primeros años de educación, donde el acercamiento a la cultura escrita y a la introducción a la lectoescritura pueden marcar muy tempranamente la trayectoria educativa del estudiantado.

La revinculación de los estudiantes con el sistema educativo será clave para el presente y futuro del país, y debería hacerse no volviendo a la misma rutina de pasar contenidos como si eso garantizara el aprendizaje. Al contrario, es necesario concentrarse en la experiencia de los estudiantes y la forma en que pueden ir recuperando las oportunidades que la pandemia redujo.

Por Ernesto Treviño, Centro de Justicia Educacional UC

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