Criterios modernos de sostenibilidad

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Por José Miguel Serrano, economista

La inversión sostenible es uno de los segmentos de más rápido crecimiento dentro de diversos tipos de industrias, pues los analistas financieros internacionales de la banca de inversión, los corredores de bolsa, los fondos de administración de activos, y otros, se están fijando cada vez más en criterios de sostenibilidad para tomar decisiones que abarcan miles de millones de dólares. Por lo tanto, para un país como Chile, cuya economía depende de las exportaciones de minerales, frutas y verduras, productos del mar y forestales, la sostenibilidad será un elemento fundamental a considerar durante la próxima década si queremos mantener nuestra competitividad en el mundo.

La presente columna busca señalar algunos aspectos generales de este tema de gran relevancia. Invertir de manera sostenible significa incluir aspectos “extrafinancieros” en la toma de decisiones de inversión, es decir, considerar factores ambientales, sociales y de gobernanza corporativa (ESG por sus siglas en inglés – environmental, social and governance). Este tipo de inversión puede manifestarse de diferentes maneras, desde exclusiones éticas por la no aceptación de dichos criterios, hasta una integración completa según el ESG, sobre cuya base el mercado buscará realizar inversiones mediante la selección de las mejores empresas (a las cuales los inversores tienden a premiar con mejores condiciones de oferta). Obviamente, muchos interesados en invertir van a evitar aquellas compañías que consideren inaceptables, ya sea para minimizar los riesgos económicos de potenciales menores rentabilidades a futuro, o para promover un cambio de mentalidad que provenga desde las propias empresas y sus gobiernos corporativos.

Los criterios ESG abarcan diversos campos, tales como las emisiones de carbono, el impacto ambiental, la comunidad en general y el desarrollo del capital humano. Ciertamente, los bajos niveles de carbono son un componente importante de la dimensión ambiental de los criterios ESG, considerando la amenaza global que representa el cambio climático. Pero el tema ambiental tiende a abarcar más factores, como la gestión de residuos, el manejo del agua o el uso de otros recursos naturales. La dimensión social incluye el análisis de las partes involucradas, es decir, los empleados, clientes, proveedores, y todos aquellos afectados por la presencia de la empresa, como las personas que viven cerca de un complejo industrial. El gobierno corporativo, por otra parte, se centra en el impacto que tienen los involucrados al interior de una compañía (y su influencia hacia el exterior), ya que se relaciona con la estructura de los directorios, las remuneraciones de los ejecutivos y el muy importante derecho de los accionistas.

Los analistas en Nueva York, Londres o Frankfurt, por mencionar algunos de los centros financieros más importantes del planeta, están promoviendo este tipo de visión ambiental en la toma de decisiones de inversión. Pero también priorizan la mentalidad imperante en el lugar de trabajo, es decir, el tipo de administración, el respeto a la diversidad y los derechos humanos, los vínculos con la comunidad y las iniciativas filantrópicas. En este ámbito hemos ido avanzando lentamente en Chile, lo cual significa que nos queda un amplio trecho por recorrer para seguir progresando en el exigente mundo de la sostenibilidad.

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