Opinión

El laberinto del desempleo en Chile

Santiago, 30 de Marzo 2023. El desempleo vuelve a subir y llega a su nivel mas alto desde septiembre de 2021. La tasa de desempleo llega a 8,4%, su mayor nivel desde septiembre de 2021. Marcelo Hernandez/Aton Chile MARCELO HERNANDEZ/ATON CHILE

El mercado laboral chileno está en zona de libre caída. Con una tasa de desocupación nacional clavada en el 9,4% —y que en el caso de las mujeres trepa a un alarmante 10,5%—, el desempleo estructural pasó de ser un fantasma para consolidarse como el principal dolor de cabeza económico del país. Hoy, más de 940 mil personas buscan activamente un puesto de trabajo en un escenario complejo, una realidad fría que nos obliga a disparar la pregunta urgente: ¿qué caminos reales nos quedan para salir de esta crisis?

Frente a la emergencia, el debate institucional corre por dos vías paralelas que parecen no cruzarse. Por un lado, el gobierno saca la billetera y apuesta por una estrategia de choque: inyectar 50.000 millones de pesos para levantar 50.000 puestos directos, sumado a 20.000 subsidios a la contratación y una agenda legislativa pro-inversión. En la otra vereda, el bloque de los expertos exige cirugías estructurales: implementar la Sala Cuna Universal para reincorporar a las mujeres, flexibilizar las leyes para adaptarlas de una vez a la economía digital y reestructurar de raíz un Sence que hoy no conversa con la empleabilidad real.

Si bien estas cartas sobre la mesa son interesantes y aportan —en especial la agenda pro inversión—, cargan con limitaciones severas. La evidencia internacional es tajante: bajarles los impuestos a las empresas no desata un boom de inversión de la magnitud que el gobierno proyecta con tanto optimismo. Por otra parte, las recetas de los expertos cometen el error de sobreestimular la fuerza de trabajo justo cuando el problema es el inverso: las empresas simplemente no tienen apetito por contratar. Lo que Chile necesita es elevar el pleno empleo; es decir, la capacidad estructural de la economía para ofrecer puestos sostenibles y naturales en el tiempo.

La macroeconomía nos deja una lección de oro: el gasto público en transferencias directas o “bonos” no mueve la aguja a largo plazo. La verdadera tracción ocurre cuando los recursos fiscales se clavan en infraestructura y capital que los hogares valoran; ahí es donde se activa un multiplicador potente que genera un ciclo productivo autosustentable. Para mover la aguja del pleno empleo en Chile, el gasto eficiente debe priorizar tres sectores estratégicos donde tenemos ventajas comparativas, usando subsidios inteligentes y automatización: 1) Minería robotizada, con incentivos específicos que generen encadenamientos con proveedores locales; un sector intensivo en capital, sí, pero con un efecto expansivo masivo en el resto de la economía; 2) Energías renovables, mediante una red y almacenamiento automatizados que desplomen el costo de la electricidad en todo el territorio; y 3) Desalinización, donde la automatización baje el precio del agua, desatando un boom en los rubros exportadores.

Resolver esta crisis exige dejar de jugar a la defensiva y hacer una reforma de fondo: elevar la capacidad técnica del Estado y mudar el presupuesto desde el gasto corriente hacia la inversión sectorial de alto impacto. El empleo estable y de calidad no se sostiene con respirador artificial estatal; se crea estructuralmente cuando el gasto público es eficiente y genera la confianza necesaria para que los privados pongan a marchar sus capitales.

Por Carlos J. García, Académico, Facultad de Economía y Negocios, UAH

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