Por Alfredo Jocelyn-HoltEl “país real”

Se habla en exceso del “país real” a fin de subrayar lo que debiera mandar, pero, ojo, más para confundir que aclarar. Días atrás, un columnista destacaba en este diario que Kast, al igual que Boric, tenía el mismo apoyo en su primera semana, pero que tras ese inicio de caballo inglés acabaría enfrentando el “país real”. Una confusión. Fuera de que infla las encuestas, confusas a propósito, a lo que parece apuntar es que Boric y Kast partieron empatados, un alivio según los concertacionistas liberales “evolucionados” aún resistentes en tribunas de opinión. A su vez, otro columnista no tan fino, el mismo día, insistía en que el país “no se cae a pedazos”, invalidando lo obvio. A Chile ya lo despedazaron el 18-O, aunque hay quienes se hacen los desentendidos, niegan agencia y piden más corroboración, cuando existe de sobra.
Por último, otro escribidor, no de este diario pero entrevistado en todos (estancados estamos), se pregunta cuál es el Chile que se quiere restaurar “desde el balcón”: ¿el pasado previo al estallido, el de la Concertación, el anterior a ésta en “clave portaliana”, de orden y autoridad, o el de antes incluso “a la ola reformista que se inauguró en los años sesenta y fue truncada en 1973”? Como si no fueran todos estos el mismo Chile. Un país que cree buscar su destino ideológico y anda de tumbo en tumbo desde hace más de 60 años, si bien los vivos de siempre igual se hacen de la piocha por un tiempo. ¡Viva Chile! Cada vez (grito errático, compartido y cíclico que el ideologismo, ni siquiera de historiadores doctrinarios —los “portalianos” desde luego— ha podido entender).
Y ahora llega Kast, difícilmente más chileno aunque rubio, y los columnistas no parecen saber qué hacer con él. Extraño: mapuches rubios, no menos compatriotas, existen en este país desde el siglo XVII. Quizá sea porque Kast tiene una veta más pragmática que ideológica, y lo más probable es que la pierda, y acepte el chantaje de las encuestas, gusto, sabemos, de columnistas y lobistas. ¿Eso lo volverá más populista y chileno? Si hasta un militar golpista ecuatoriano y luego presidente pretendía sostener que existían tres Ecuador, “el país político, el de los medios de comunicación y el país real”. Típico de un político que se sirve y despotrica contra los medios periodísticos.
En verdad, sólo existe el “país real”, el mismo de los otros dos y del cual nos enteramos a toda hora. Gracias a Kast también, aunque no exageremos. Si bien fue pinochetista, ¿entiende el Estado portaliano según Alberto Edwards y Mario Góngora, o el “carácter” para gobernar según Thomas Carlyle? Algo, vagamente, supongo. Su mejor veta es no ser presumido. Con todo, invocar a un Portales fantasmal desde el balcón saca aplausos o espanta, y es tan poco elocuente como cuando Boric recita a Enrique Lihn en Enade.
Por Alfredo Jocelyn-Holt, historiador
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