Opinión

En las elecciones colombianas, dos conservadores luchan por enfrentarse a Cepeda

La contienda entre De La Espriella y Valencia probablemente definirá una posible segunda vuelta presidencial.

El senador colombiano Iván Cepeda habla durante una entrevista en su departamento de Bogotá, el 3 de octubre de 2019. Foto: Archivo DANIEL MUNOZ

Por Ricardo Ávila, analista sénior en El Tiempo y consultor político en Bogotá, Colombia. Artículo originalmente publicado en Americas Quarterly.

La semana pasada, Abelardo De La Espriella, el controvertido abogado que aspira a la presidencia de Colombia, criticó duramente a su rival de derecha, Paloma Valencia, por evitar un debate abierto sobre los problemas más acuciantes del país.

De La Espriella criticó a Valencia por pertenecer al establishment político, mientras se presentaba como uno más de los muchos que nunca han tenido un papel relevante en la definición del futuro de la nación. “Querida Paloma, la campaña no es para juegos”, recalcó en una publicación en X.

La disputa verbal entre los dos candidatos conservadores, que buscan diferenciarse ante los votantes, marca el último enfrentamiento en una contienda presidencial a dos bandas. De La Espriella y Valencia están haciendo todo lo posible por reducir la ventaja de Iván Cepeda, senador de izquierda que se postula como parte de la coalición gobernante Pacto Histórico.

La tensión es alta en todo el espectro político conservador. A menos de un mes de la primera vuelta de las elecciones del 31 de mayo, Cepeda, con el apoyo del presidente Gustavo Petro y su maquinaria política, lidera todas las encuestas importantes. El apoyo del electorado conservador se divide entre De La Espriella y Valencia, y los otros 10 candidatos se encuentran muy rezagados.

El resultado de esta primera vuelta es crucial, ya que las probabilidades de que Cepeda obtenga más del 50% de los votos, necesario para evitar una segunda vuelta el 21 de junio, son bajas. Cuatro encuestas lo sitúan por debajo del 40%, y solo una lo ubica en el 44%.

Algunos factores clave explican esto. Primero, existe un número considerable de aspirantes, desde figuras reconocidas hasta recién llegados al panorama político colombiano. Incluso aquellos que obtienen un porcentaje relativamente bajo de votos dificultarán que el ganador supere el 50%. Segundo, la relativa estabilidad de los resultados de Cepeda en los últimos tres meses ha llevado a algunos analistas a creer que tiene un límite entre los más de 41 millones de votantes inscritos.

La senadora colombiana Paloma Valencia.

“Podríamos terminar viendo algo similar a lo que sucedió en Chile el año pasado, donde el segundo clasificado en la primera vuelta termina ganando en la segunda”, declaró el analista político Leonardo García a AQ. José Antonio Kast quedó en segundo lugar con el 24% de los votos el 16 de noviembre, pero derrotó a la ganadora de la primera vuelta, Jeannette Jara, en la segunda vuelta celebrada el 14 de diciembre, ganando la presidencia con el 58% de los votos.

Para muchos, este posible escenario es fundamental para la contienda electoral colombiana, ya que el país atraviesa un momento delicado. La preocupación por la violencia política, el aumento de la delincuencia y la incapacidad del gobierno para controlar a los grupos insurgentes armados se consideran los temas principales de estas elecciones, mientras que la producción de coca ha aumentado en los últimos años.

El panorama se complica aún más por el impulso gradual a favor de una Asamblea Constituyente, impulsada por Petro. El 1 de mayo, durante un acto para celebrar el Día Internacional de los Trabajadores, el presidente anunció que presentaría un texto de la Asamblea antes del 20 de julio, fecha en que se reúne el nuevo Congreso. Cepeda apoyó la idea, que los demás candidatos rechazaron. Esto podría convertirse en otro tema polémico de la campaña.

Tensiones entre una “paloma” y “el tigre”

A medida que se acercan las elecciones, la contienda entre De La Espriella, apodada “el tigre”, y Valencia, cuyo nombre es “Paloma”, es clave para el resultado electoral. Aunque ambos pertenecen a la derecha, sus respectivos equipos se han acusado mutuamente de tácticas sucias mediante el uso de influencers y redes sociales.

De La Espriella, descrito como el verdadero outsider en la carrera y que se postula por el Movimiento Salvación Nacional, supera a Valencia en todas las encuestas. Si bien Guarumo lo sitúa un punto porcentual por encima de Valencia -un empate técnico-, en el caso de GAD3 la diferencia es de ocho puntos porcentuales.

Sin embargo, según las encuestas, Valencia tiene mayores posibilidades de vencer a Cepeda en una segunda vuelta. Por eso, la campaña de Cepeda la ha atacado más que a De La Espriella. Además, su partido, Centro Democrático, fue fundado por el expresidente Álvaro Uribe, el principal rival de Cepeda.

Abelardo De La Espriella interviene durante la convención del movimiento político "Defensores de la Patria", en Bogotá, el 3 de noviembre de 2025. Luisa Gonzalez

A pesar de presentar propuestas integrales en materia de seguridad pública, vivienda, empleo, educación, infraestructuras terciarias y energía, las iniciativas de Valencia no han logrado captar la atención de los votantes. Fue duramente criticada en redes sociales por sugerir que Uribe fuera nominado como ministro de Defensa, lo que molestó a los votantes no uribistas. Tras las quejas de su compañero de fórmula, Valencia declaró que ella misma elegiría a su gabinete.

Días después, Uribe descartó la posibilidad de ser ministro de Defensa de Valencia, pero el daño ya estaba hecho a la unidad de su equipo y a la percepción de su independencia respecto a su mentor. Algunas encuestas muestran que la popularidad de Valencia, que había ido en aumento, disminuyó, y la diferencia con De La Espriella se amplió.

“Paloma (Valencia) está entre la espada y la pared”, declaró el consultor político Camilo Granada a AQ. “Si se la percibe como demasiado blanda, su base uribista la abandonará y apoyará a Abelardo; pero si se la percibe como demasiado dura, molestará a los votantes de centro y perderá en primera vuelta”, añadió.

Hasta ahora, la animosidad entre De La Espriella y Valencia ha hecho improbable una alianza política, pero la situación podría cambiar una vez que la contienda avance a una posible segunda vuelta.

La ventaja de Cepeda

Como principal candidato, Cepeda ha continuado con su estrategia de realizar grandes mítines donde lee discursos y tiende a aburrir al público. “Es evidente que no es Gustavo Petro cuando se dirige a una multitud”, comentó García, el analista político.

Pero probablemente no necesite serlo. “Estamos viendo algo que se asemeja a lo que sucedió en México, donde Claudia Sheinbaum se mostró como una candidata tranquila, mientras que Andrés Manuel López Obrador se encargó de arrollar a cualquier oponente”, comentó Luis Alberto Moreno, exministro y expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo, en una reciente entrevista con un periódico local.

Observadores han señalado que, para impulsar las posibilidades de Cepeda, el gobierno actual ha aumentado el gasto a niveles récord y ha subido el salario mínimo un 24% a partir de enero, más de cuatro veces la tasa de inflación. Según el Comité de Regla Fiscal, un organismo independiente financiado por el presupuesto nacional, el gasto público corriente aumentará un 9% en 2026. Al mismo tiempo, de los 650.000 nuevos empleos creados en Colombia entre marzo de 2025 y marzo de 2026, 369.000 se añadieron a los sectores de servicios públicos, como educación, sanidad y administración general.

Con un mayor gasto público que llega a los votantes, Cepeda se presenta como un rival difícil de vencer, especialmente si se enfrenta a De la Espriella, una figura controvertida debido a su pasado como abogado defensor penal. En ese caso, el escenario de la segunda vuelta de 2022 -cuando Petro derrotó al recién llegado a la política Rodolfo Hernández- se repetiría: un senador de izquierda contra un outsider de extrema derecha.

La contienda sigue abierta

Sin embargo, algunos perciben debilidad en el candidato del Pacto Histórico. Además de evitar debates con sus oponentes y expresar posturas extremas en un plan de gobierno de 433 páginas, Cepeda es un firme defensor de la política de “paz total” de Petro. Tras el ataque contra civiles en la provincia del Cauca a finales de abril, en el que murieron 20 personas, la opinión pública podría endurecerse contra quienes tienden puentes con grupos radicales.

Además, las valoraciones negativas importan. Según Guarumo, el 42% de los votantes jamás votaría por Cepeda, mientras que solo el 18% y el 17% jamás votarían por De La Espriella y Valencia, respectivamente. La misma encuesta indica que el 61% de los votantes ya ha decidido su voto, pero más de una quinta parte aún no sabe por quién votar, y el 16% restante podría cambiar sus preferencias o está indeciso entre dos candidatos.

La contienda general sigue abierta, y en la recta final pueden ocurrir muchas cosas, incluyendo errores no forzados por parte de los candidatos. La amenaza de violencia también está presente, algo que debe tomarse en serio tras el asesinato del candidato y senador Miguel Uribe el año pasado.

En definitiva, si no ocurre nada extraordinario, todo apunta a una nueva contienda de tres semanas que comenzará el 1 de junio, en la que el favorito Cepeda se enfrentará a una paloma o a un tigre, lo que marcará un nuevo escenario polarizado entre la izquierda y la derecha.

Si la contienda resulta tan reñida como parece hoy, con la inestabilidad política como norma, el próximo presidente que asuma el cargo el 7 de agosto tendrá la tarea de guiar a Colombia a través de un momento complejo de su política interna, enfrentando un panorama geopolítico global cambiante con poco margen de error.

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