Claudia Sanhueza

Claudia Sanhueza

Economista

Opinión

¿Feminismo de derecha?

La ministra de la Mujer y Equidad de Género, Isabel Plá.

Este viernes 8 de marzo es el día internacional de la mujer y la Coordinadora Feminista 8M ha convocado a una huelga general. La ministra de la Mujer, Isabel Plá, que se he definido anteriormente como “feminista de derecha”, ha dicho, sin embargo, que no la apoya, que ella quiere que la mujer se incorpore y aporte al mercado laboral igual que los hombres y, por lo tanto, no comparte el llamado a paro.

La verdad es que no me sorprende mucho su rechazo a la huelga. Los sectores conservadores tradicionalmente la han rechazado. Lo que sorprende es que diga que eso es feminista. Primero, la huelga es en sí misma un derecho de carácter feminista. No solamente porque el feminismo ha avanzado en sus demandas usando la huelga (por ejemplo, el mejor país para ser mujer, Islandia, logró esto gracias a la huelga llamada de “brazos caídos” realizada en 1974), sino porque “el derecho a huelga” existe justamente para mejorar el poder de negociación de grupos que no tienen poder económico. El feminismo lo que quiere es justamente mejorar su posición para influir en las reglas que la sociedad ha elegido para vivir y la huelga es uno de los instrumentos para lograrlo.

Segundo, que aumente la tasa de participación laboral femenina es consecuencia de avances feministas, no el fin. La participación de la mujer es mayor justamente en países donde las condiciones en el mercado laboral son mejores (países escandinavos). El feminismo demanda libertad y autonomía y en el mercado laboral actual 2,5 millones de trabajadores son informales (1 de cada 3), 50% de los trabajadores gana menos de $ 300 mil líquido, la jornada laboral es de 45 horas a la semana (o nueve horas al día) y además de eso, la mujer sigue haciendo 64% del trabajo no remunerado. Sin instituciones laborales, como la huelga, la negociación colectiva y el salario mínimo, que permitan mejorar las condiciones de empleo en el mercado laboral, no hay mundo feminista posible. No solo eso, en nuestro país aún no hay derechos sociales plenos en salud y educación, ni tampoco hay seguridad social. Más aún, menos de un 20% de las mujeres está en el 1% más rico y no son éstos los que pagan más impuestos.

Tercero, el feminismo más que seguir visibilizando el trabajo remunerado quiere que se reconozca el trabajo no remunerado y que éste se distribuya equitativamente en la sociedad. Un informe del WEF mostró que cuando se toma en cuenta las horas de trabajo remunerado y no remunerado, las mujeres trabajan más que los hombres. Pero aun así, las pensiones de las mujeres son la cuarta parte de las de los hombres.

El objetivo del feminismo no es solo pertenecer a la sociedad que heredamos, sino cambiar el funcionamiento de la sociedad para poder mejorar el bienestar que se ha negado. La derecha conservadora, que lucha por conservar el statu quo, está muy lejos del feminismo.

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