Por Valentina VerbalLas paradojas del Frente Amplio

Una de las cuestiones que más llama la atención del documento del Congreso Ideológico del Frente Amplio (FA), recientemente publicado, es que, al definirse como un partido de corte socialista, reivindica de manera explícita la lucha de clases como una “categoría explicativa central” y sostiene que su horizonte normativo debe ser la superación del capitalismo, “especialmente en su fase neoliberal”. Esto resulta llamativo porque, si bien el documento identifica de manera nítida aquello que busca dejar atrás, es mucho menos preciso respecto del orden económico y social que debiera orientar el largo periodo de transición hacia ese horizonte.
Lo segundo que llama la atención es que, aunque el documento reconoce la necesidad de ampliar la base social del FA más allá del mundo profesional para acercarse a los “sectores populares”, cabe preguntarse hasta qué punto ese objetivo resulta compatible con un horizonte político definido por la superación del capitalismo. Después de todo, las principales preocupaciones de buena parte de la ciudadanía —el empleo, el costo de la vida, la vivienda o la seguridad— parecen expresar, antes que el deseo de reemplazar la economía de mercado, la aspiración de progresar dentro de ella. Pero el documento no explica de qué manera ese horizonte anticapitalista dialoga con las expectativas de la ciudadanía ni por qué la legítima aspiración a mejorar las condiciones materiales de vida supondría el apoyo a un modelo distinto de la economía de mercado.
Una tercera paradoja, esta vez de carácter estratégico, surge de las implicancias que ese horizonte normativo tiene para la política de alianzas del propio FA. Mientras, al definirse por la superación del capitalismo, acentúa su cercanía doctrinaria con el Partido Comunista, introduce, al mismo tiempo, una mayor distancia respecto del Socialismo Democrático, cuya tradición consistiría, en la medida que se define como socialdemócrata, en reformar y regular la economía de mercado antes que en reemplazarla. La paradoja consiste en que, al enfatizar una identidad anticapitalista, mucho más complejo puede resultar el desafío de articular una coalición amplia y estable en torno a un proyecto común.
En definitiva, el documento del FA revela tres paradojas que no parecen resolverse de manera sencilla: una paradoja programática, al definir con claridad el horizonte, pero no el camino para alcanzarlo; una paradoja de la representación, al intentar convertirse en una fuerza de mayorías populares desde un horizonte que no coincide con las aspiraciones de buena parte de la ciudadanía; y una paradoja estratégica, al dificultar, por la definición de ese mismo horizonte, la articulación de alianzas amplias con el Socialismo Democrático. Si bien un proyecto político internamente tensionado puede conquistar el poder, nada garantiza que logre proyectarse en el tiempo ni alcanzar el objetivo que el propio documento declara de manera explícita: transformar la sociedad en favor de las grandes mayorías.
Por Valentina Verbal, Horizontal
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