Opinión

Malos vientos pero buenas perspectivas

Imacec.jpg

La noticia de que la variación mensual de la actividad económica en julio fue negativa en 1,5 por ciento ha sido recibida como un mazazo. Cuando se pensaba que la cifra positiva de junio (2 por ciento) podría marcar un punto de inflexión que cambiara el rumbo para el resto del año, la cifra de julio coloca un punto de interrogación.

La principal explicación para este retroceso radica en la contracción de la actividad minera (-9,3 por ciento), que también arrastró a la industria manufacturera, pero no deja de llamar la atención la pérdida de dinamismo del comercio y la contracción del sector servicios. Una hipótesis plausible es que el ambiente de malas expectativas que está prevaleciendo entre la población -influida, por cierto, por el marcado deterioro del mercado laboral- también se esté convirtiendo en un freno a la actividad económica. De hecho, las cifras de cuentas nacionales del segundo trimestre (caída de 0,2 por ciento en el PIB) muestran un estancamiento en la demanda interna que se explica tanto por una pérdida de dinamismo del consumo de los hogares como por un estancamiento en la inversión bruta en capital fijo.

Definitivamente el cuadro actual no es positivo, y el crecimiento anual de la economía difícilmente va a superar el 1 por ciento. ¿Significa esto que las políticas económicas que ha venido implementando el gobierno en estos primeros meses han sido equivocadas? Todo lo contrario. La disminución en la carga impositiva para la actividad empresarial contenida en la ley de Reconstrucción, sumada a la invariabilidad tributaria y a los nuevos avances en materia de reducción y agilización de permisos, obviamente van a agilizar la inversión, y ello ya se empieza a ver en el aumento en el número de proyectos ingresados al catastro de la Corporación de Bienes de Capital. Y si a esto agregamos la reforma al mercado de capitales que se anunciará esta semana, la que, además de abordar temas que permitirán otorgarle mayor profundidad y liquidez a este mercado, tendrá como medida principal la creación de un fondo de créditos hipotecarios para dinamizar el mercado de la vivienda, definitivamente estamos en presencia de un cambio de contexto que va a otorgar un nuevo impulso a la actividad económica en Chile.

Pero tal como lo hemos señalado en estas páginas, el problema es que en la actual coyuntura la economía se encuentra empantanada, y para sacarla del pantano y enrielarla nuevamente por la senda del crecimiento será necesario aplicar medidas especiales propias de una emergencia, como lo va a ser la creación del fondo de créditos hipotecarios. Un mayor estímulo a la actividad de la construcción y de las obras públicas-importantes generadores de nuevos puestos de trabajo-, una mayor flexibilidad para contratos de trabajo de tiempo parcial y una agilización en la ejecución presupuestaria de este año, por citar tres ejemplos, podrían contribuir significativamente a salir del pantano, y junto con ello a enrielar a la economía nuevamente en la senda del crecimiento.

Por Hernán Cheyre, Centro de Investigación Empresa y Sociedad (CIES) U. del Desarrollo

Más sobre:ImacecExpectativasPolíticas económicasEmergencia

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE