Paola Tapia Salas

Paola Tapia Salas

Ex Ministra de Transportes y Telecomunicaciones, Integrante Red Ciudad Futura y Concejera CPI

Opinión

Mejoras en el transporte público

Foto: Archivo

Esta semana se conocieron los contenidos técnicos esenciales del nuevo proceso de licitación del transporte público metropolitano y con ellos el reconocimiento al trabajo que realizaron los equipos en el gobierno anterior, por parte de las actuales autoridades.

Efectivamente, durante el período anterior hubo importantes avances, que deberían continuar. A modo ejemplar, en 2016 se incorporó la exigencia a buses de contar con Norma Euro VI a partir de 2019, lo que ha sido recientemente destacado con un reconocimiento internacional de parte de Climate and Clean Air Coalition (CCAC), como mejor cambio de política pública.

En marzo del 2017, comenzó la operación de Metrotren que une la Estación Alameda con la localidad de Nos, en la comuna de San Bernardo, en un tiempo estimado de 24 minutos y que hoy traslada a más de 70.000 personas diariamente. En noviembre del mismo año, se inició la operación histórica de la nueva Línea 6 de Metro, que cuenta 10 nuevas estaciones y con 15 kilómetros de trazado. Lo anterior, permitió consolidar un sistema integrado de transporte entre buses, metro y tren, fruto lógicamente del impulso y desarrollo en los últimos períodos de gobierno.

Adicionalmente en el año 2017 y contra todo pronóstico, incorporamos la electromovilidad al sistema de transporte. Esto permitió que, por primera vez, circularan en el transporte público chileno buses eléctricos, menos contaminantes y con una serie de beneficios ampliamente reconocidos por la ciudadanía, que incluso los calificó con nota 6.3. Esta política se enmarcó dentro del trabajo conjunto desarrollado por el Ministerio de Medio Ambiente, Energía y Transportes, que permitieron aprobar la primera Estrategia Nacional de Electromovilidad.

Respecto de la operación de los servicios de transportes, se implementaron de manera inédita 37 servicios nocturnos con itinerarios fijos, experiencia que hoy se replica en México con una alta valoración por parte de los usuarios. Así también, en materia de evasión, se disminuyó 10.9 puntos, rompiendo la tendencia histórica y sostenida al alza. Durante el año 2017 se alcanzó la cifra más baja en años de un 23.7%.

En este nuevo proceso de licitación que se ha anunciado, la participación ciudadana, realizada en el gobierno anterior, y la electromovilidad han sido contemplados como ejes de los contenidos técnicos esenciales propuestos por el Ministerio de Transportes.

Ahora bien, el nuevo Transantiago plantea un esquema distinto en la operación, pues separa la provisión de flota, creando una nueva figura de concesionario de un servicio intermedio de provisión de buses de los operadores del servicio.

Se trata de legítimos planteamientos técnicos, cuyos resultados esperamos sean positivos en el cumplimiento de la regularidad y frecuencia, además de la calidad de servicio, por mencionar algunos de los temas más relevantes destacados en el referido proceso de participación ciudadana. Para ello, se requiere un cambio efectivo en los contratos, lo que esperamos en definitiva se logre y con la mayor prontitud posible.

Lo anterior debe desarrollarse considerando los recursos disponibles del sistema y proyectando los subsidios actuales. Por lo anterior, será oportuno conocer, a cuanto ascenderá el costo del nuevo sistema; los recursos que se han invertido en las extensiones de los contratos actuales; y, los que serán utilizados para renovar la flota. Como asimismo, las medidas que se adoptarán por parte de las autoridades y los demás actores para seguir controlando y disminuyendo la evasión.

Más allá del nombre, de la historia y el camino recorrido, lo importante es continuar avanzando en un sistema integrado y en un proceso de licitación que incluya las mejoras que los servicios de transporte requieren sobre la base del trabajo realizado, no sólo para Santiago sino también para todo el país.

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