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Los empleados de la oficina de Giorgia Meloni se declaran en huelga por limitaciones al teletrabajo

Los trabajadores de la secretaría de la primera ministra italiana en Roma se quejan del tráfico y de las oficinas infestadas de ratas y avispones asiáticos.

Giorgia Meloni, primera ministra de Italia.

Luego de reducir en un 50% la cantidad de días permitidos en teletrabajo, las oficinas gubernamentales protestan por las condiciones físicas de los edificios en Roma. Los funcionarios están indignados por una nueva orden que limita a 52 el número de días que pueden trabajar a distancia al año, la mitad de lo permitido hasta ahora.

Desde los sindicatos y organizaciones en huelga se quejan de las dificultades para trabajar en las oficinas gubernamentales, donde afirman que se distraen por el hacinamiento, el mal mantenimiento y las plagas, incluidas palomas, ratas y avispones asiáticos. Esto, considerando las dificultades para trabajar en una ciudad como Roma, una de las urbes con el peor tránsito en el mundo.

Los sindicatos convocaron una huelga de un día para el jueves después de que sus peticiones para discutir la directiva con miembros clave del círculo íntimo de la primera ministra Giorgia Meloni no dieran resultado.

Plaza en Roma.

Unos 3.500 profesionales, administrativos y empleados de oficina con larga trayectoria trabajan para la secretaría de la primera ministra italiana, distribuida en unos 20 edificios de Roma, incluyendo palacios históricos que datan del siglo XVI. Más allá de la belleza de trabajar en estas construcciones, la vejez trae problemas prácticos, a los que se le suman plagas de palomas.

“La decisión de reducir significativamente los días de teletrabajo y reafirmar la importancia de la presencia en la oficina afecta directamente las condiciones laborales del personal”, declaró el sindicato de funcionarios USB en un comunicado: “No tiene en cuenta las dificultades asociadas con los desplazamientos diarios y limita las herramientas disponibles para conciliar la vida laboral y personal”.

Según estudios, el conductor romano promedio pasa 71 horas al año atrapado en embotellamientos de tráfico: el peor registro de cualquier ciudad italiana. Los empleados afirman que la congestión ha afectado su calidad de vida.

Carlo Deodato, jefe administrativo del gobierno de Meloni.

Pasar de 104 a 52 días posibles de teletrabajo cambia completamente el escenario para los funcionarios italianos. En la polémica directiva emitida en abril, Carlo Deodato, jefe administrativo de Meloni, afirmó que los empleados de la secretaría de la primera ministra debían estar más tiempo en la oficina debido a la “complejidad de sus tareas”.

Asimismo, la directiva señalaba que “gobernar el país requiere un modelo de gestión capaz de equilibrar la necesidad de flexibilidad y bienestar del personal con la necesidad de garantizar una respuesta oportuna a las prioridades institucionales”.

Sin embargo, los sindicatos se quejan de que exigir a los empleados que acudan a la oficina cuatro días a la semana en horario fijo provocará un deterioro en su conciliación laboral y familiar, además de afectar a sus finanzas, obligándolos a gastar más en transporte. “En una ciudad tan extensa como Roma, con todas las obras, el tráfico y los turistas, es un verdadero problema de calidad de vida”, dijo una persona involucrada en la protesta.

Palazzo Chigi, sede oficial del Consejo de Ministros. James Gose

Por otro lado, el sindicato CGIL, uno de los mayores en Italia, lamentó la "represión inexplicable que deshace los resultados positivos logrados durante años de teletrabajo".

De todos modos, indica la directiva, los empleados con hijos pequeños, las mujeres embarazadas y las personas con discapacidad seguirían gozando de mayor flexibilidad, y el impacto de las nuevas normas se supervisará continuamente y se revisará según sea necesario.

Italia comenzó a experimentar con el trabajo flexible y a distancia tanto en oficinas gubernamentales como en empresas privadas en 2017, cuando el entonces gobierno de centroizquierda legalizó estas modalidades para aliviar la presión sobre los padres que trabajaban, y otras personas con responsabilidades de cuidado. Inicialmente, se alentó a las oficinas gubernamentales a permitir que al menos el 10% de su plantilla se beneficiara de estas políticas en un plazo de tres años.

En ese tiempo, las condiciones se regían por estrictos acuerdos individuales entre empleadores y empleados. Sin embargo, la denominada cultura del “trabajo ágil”, como le llaman en Italia, se generalizó con la llegada de la pandemia de Covid-19 en 2020, cuando la mayoría de los profesionales se vieron obligados a trabajar a distancia.

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