Representación territorial



SEÑOR DIRECTOR

El debate por el nuevo Poder Legislativo deja entrever que se avanza hacia un bicameralismo asimétrico, en el cual el Congreso Plurinacional concentraría el mayor peso en la aprobación de leyes. Sin embargo, continúan las diferencias sobre las atribuciones de la Cámara o Consejo Territorial.

Esta semana hubo voces que plantearon que si aumentaban las competencias de la segunda cámara, se perdía su función de representar intereses netamente regionales. Esto denota una confusión con respecto al principio de representación, que básicamente es hacer presente a quienes son representados (las regiones) y, por ende, llevar a la mesa los intereses de las mismas. Si esas preferencias van a tener solo voz y no voto -o un voto muy acotado-, la representación será débil o inexistente. Así, sin poder real en la toma de decisiones, la tan deseada descentralización se ve desdibujada en su dimensión de representación territorial en las decisiones nacionales. Parafraseando a los patriotas estadounidenses, “no hay descentralización sin representación”.

¿Quiere decir esto que deben mantenerse las atribuciones del Senado actual? Por cierto que no. En todas aquellas materias que no sean las “leyes de acuerdo regional”, la postura del Congreso Plurinacional debe primar en caso de desacuerdo. Por esto, el bicameralismo propuesto es asimétrico, la Cámara poblacional se impone en todas las materias excepto aquellas que requieran acuerdo de la Cámara Territorial.

Sabemos que estos temas son complejos, por lo tanto es importante que en el debate público no se confunda a la ciudadanía y se discutan de manera razonada los lineamientos básicos de un legislativo bicameral asimétrico.

Isabel Castillo

Julieta Suárez Cao

PUC y Red de Politólogas

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