¿Y los otros bordes?

SEÑOR DIRECTOR:
Es cierto que era otro escenario y que, en pocos meses, posplebiscito del 4 de septiembre, en el país se respira un ambiente político bastante distinto. Pero la sombra de las definiciones del primer anillo del gobierno, cuando nos adelantaba que una nueva Constitución era “condición sine qua non” para llevar a cabo su programa, aún parece extenderse en vastos sectores de la coalición oficialista.
Para muchos en Apruebo Dignidad, la mayor prioridad está ahora en el nuevo proceso constitucional. Sin él, nada avanza, aun a costa de creer que las urgencias sociales pueden esperar, porque las profundas transformaciones que “quiere Chile” pasan por cambiarlo todo. No hay autocrítica, ni renuncia.
Sin acciones ni respuestas adecuadas, este grave error de cálculo podría provocar un nivel mucho más profundo de descrédito de la política, las instituciones y el Estado. Lo más grave es que ese deterioro de la democracia podría terminar por abrir las puertas de par en par a los populismos.
Por esto, si es que la idea de un “plan B” o giro de timón aún genera diferencias en el propio oficialismo, es hora de poner en juego el liderazgo, despejarlas y tomar un rumbo.
No se trata de sonar alarmista ni menos de ser agorero. Al contrario, sinceramente creo que el gobierno tiene a mano la obligación de diseñar un camino distinto, en que el nuevo proceso constitucional y sus bordes son tremendamente relevantes, pero en el que también, con la misma energía, convoque al sistema político a construir los bordes en seguridad y el combate al crimen organizado; los bordes en pensiones; los bordes en disminuir el desempleo y controlar la inflación.
Para lograrlo, tanto gobierno como oficialismo y oposición deben atender pronto estas urgencias ciudadanas. La Moneda debe superar la trampa del “porque lo queremos todo, no avanzamos en nada”; el oficialismo, en el Congreso, debe entender que es una coalición de gobierno, con la responsabilidad y costos que eso significa; y la oposición, en Chile Vamos, debemos mantener firme nuestro compromiso con el país, persistiendo en nuestra disposición al diálogo y a alcanzar grandes acuerdos en la agenda política, económica y social. No hay más tiempo.
Cristián Monckeberg Bruner
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