27 historias de amor: la voz íntima de las cuidadoras de Teletón
Exteriorizar los sentimientos no siempre es fácil, en especial si tu historia está marcada por grandes obstáculos. Pero algunas mujeres cuidadoras de Teletón vivieron una experiencia distinta: en un taller de escritura lograron poner en palabras lo que habían recorrido y, en ese gesto, sentirse acompañadas. De esas cartas nació un libro que hoy ofrecen como guía para aquellas madres que comienzan su camino en Teletón.

Las mañanas de la primavera del 2024 empezaban a sentirse cada vez más soleadas. 54 mujeres cuidadoras de pacientes de Teletón se atrevían a dejar fluir su pluma en un taller de escritura impartido por la propia institución. A través de ejercicios prácticos, las participantes comenzaron de a poco a interiorizarse en la escritura. Sin embargo, lo más significativo ocurrió cuando comenzaron a compartir sus testimonios como cuidadoras.
Con el paso de las semanas, por diversos motivos, algunas de las participantes dejaron de asistir al taller, hasta que quedaron solo 27 mujeres, coincidentemente, el mismo número de horas que dura el evento benéfico televisado que cada año une a todos los chilenos y chilenas.
27 historias de amor es el resultado de ese taller. Un libro que recoge los dolores, alegrías, sueños y desafíos de este grupo de mujeres que han dedicado su vida al cuidado de otros.

“Querida mamita…”: Un mensaje a las madres que vienen
Guiado por María Paz Cuevas Silva, el taller literario se realizó de manera online durante los meses de octubre y noviembre del 2024, pero no fue hasta mayo de este año cuando el libro 27 horas de amor salió a la luz. La invitación inicial fue escribir una carta a aquellas mujeres que recién se integran a la comunidad de la Teletón. “Fue una oportunidad de poner pausa, mirar hacia atrás el camino recorrido y valorar todo lo que han hecho”, dice Macarena Rivas, Subdirectora de Servicios Sociales y Comunitarios de Teletón.
Macarena cuenta que la idea de lanzar un libro con estas historias surgió una vez terminado el taller. “Cuando llegaron las cartas y las empezamos a leer, nos dimos cuenta de la riqueza que tenían en lo honesto, en lo real”, recuerda.
El lanzamiento se realizó poco antes del día de la madre y marcó un hito en el grupo de mujeres que se encontrarían por primera vez de manera presencial. “Se genera un sentido de identidad, no desde el rol de cuidado, sino que es una identidad que tiene que ver con el ser mujer”, finaliza Macarena.
Un espacio catártico necesario
Yolanda Cornejo llegó a la Teletón con su hija Jocelyn de ocho meses. Tras un parto prematuro y diversas complicaciones, sufrió una hemorragia cerebral que la obligó a entrar al instituto. Desde ese entonces, asumió el rol de cuidadora. “No es un tema fácil porque te vas quedando muy sola en el camino”, dice.
Antes de entrar al taller de escritura, Yolanda solía escribir en su diario de vida para canalizar sus emociones, sin embargo, confiesa que “fue un gran desafío porque uno en el camino va bloqueando un poco el pasado”. El ejercicio de escribir la obligó a mirar hacia atrás: “Te remueve el alma porque uno no sabe cómo fue capaz de enfrentar todo lo que pasó”.
Para Yolanda el rol de cuidadora no ha sido fácil: “Siento que en algún minuto dejé de hablar el mismo idioma que los demás”, cuenta. Por esta razón nunca imaginó que este taller se convertiría en algo tan importante para ella: “Te das cuenta de que hay muchas mamás que están pasando por lo mismo, y que cada palabra que uno va hablando, otras igual lo sienten, entonces te sientes super acompañada”.
Este taller se transformó en un espacio seguro donde, a pesar de no estar físicamente juntas, se abrazaban una a la otra a través de la empatía, el cariño y el respeto.
“Creo que la receta para ser mamá Teletón es tener amor incondicional, fortaleza, paciencia, compromiso, alegría y perseverancia. Habrá días grises en los cuales no podrás encontrar respuestas, pero sí las hay. Ten confianza. Llora lo que tengas que llorar, seca tus lágrimas y continúa”.
Extracto de la carta de Yolanda Cornejo.

El abrazo colectivo
María Eugenia Cano también participó de esta instancia. Para ella verbalizar sus sentimientos nunca ha sido fácil, por lo que fue un gran desafío. Impulsada por la necesidad de expresar lo que ha vivido con su hija y motivada por poder tender una mano a las futuras madres cuidadoras, se unió al taller. “Fue una experiencia bien bonita porque a pesar de que las discapacidades de nuestros niños son distintas, las emociones de las mamás son las mismas”, cuenta.
La historia de María Eugenia en Teletón comenzó hace 27 años, cuando nació su hija Francisca, quien desde los seis meses de gestación estaba diagnosticada con espina bífida, lo que significa que tendría que pasar toda su vida en silla de ruedas.
Para su madre lo más complicado fue la falta de empatía de los médicos al momento de dar su diagnóstico, pero confiesa que el miedo y la confusión desaparecieron cuando ingresaron al centro de rehabilitación. “Ellos hicieron la diferencia en aquel momento, yo les hablaba y me explicaban de manera más amable”, cuenta
Así María Eugenia comenzó su camino como cuidadora, sin embargo, también reconoce que es una labor solitaria. “Me gustaría que la gente entendiera que nosotras necesitamos ese abrazo colectivo de los demás”, dice.
“Como todas las historias, la tuya también comenzará con sueños y permítelo, pero ten claro que quizá se cumplan más lentamente. En esa espera, querrás llorar y sentirás que las fuerzas no te dan, pero mirarás a tu hijo o hija y querrás continuar con el apoyo y motivación de Teletón”.
Extracto de la carta de María Eugenia Cano

Las dos madres atesoran en su corazón esos catárticos días del taller en donde pudieron escuchar y ser escuchadas más que como cuidadoras, como mujeres. Y es que ellas también tienen sueños y anhelos.
Yolanda sueña con que su hija se sienta “integrada en una sociedad donde pueda desenvolverse”. Para María Eugenia su sueño es “trabajar con las cuidadoras, crearles espacios y enseñarles que sí valen”, porque al igual que ellas, cientos de mujeres de nuestro país cumplen el rol de cuidar, y más allá de los desafíos que esto significa, todas proyectan y sueñan sus propios caminos.
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- Las 27 cartas se encuentran disponibles y de libre acceso para todos quienes quieran leerlas. Puedes revisarlas aquí.
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