Paula

El potencial médico oculto detrás de la sangre menstrual

A pesar de su nutrida composición celular y molecular, la sangre menstrual ha sido históricamente reducida a un fluido tabú. Hoy, el panorama parece estar cambiando. Desde cáncer cérvico uterino, endometriosis hasta diabetes son afecciones donde la menstruación está empezando a ser valorada como herramienta de investigación.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo existen aproximadamente 2.000 millones de personas menstruantes. Este material biológico compuesto por sangre, tejido endometrial y secreción vaginal, referido como regla o período, por años fue estigmatizado como algo “vergonzoso”, incluso “asqueroso”. A tal punto que, recién en 2017, por primera vez una marca de toallas higiénicas, Bodyform, lanzó una campaña donde cambiaba el tradicional liquido azul que se utilizaba en anuncios comerciales, por un fluido rojo similar a la sangre, todo esto bajo la etiqueta #bloodnormal y con el fin de naturalizar ver sangre menstrual.

Casi una década después, hablar de menstruación se ha naturalizado cada vez más. Y no solo eso, recientes estudios han comenzado a ver el potencial detrás de la sangre menstrual.

Fue en octubre del año pasado cuando investigadores de la revista médica británica The Lancet se refirieron al ciclo menstrual como una herramienta infrautilizada pero poderosa. Enfatizando la importancia del periodo menstrual como un indicador clave de la salud general y sobre todo animando a los profesionales del área a perseguir una mejor implementación tecnológica para su seguimiento, investigación e inclusión dentro del historial médico.

Y es que con la investigación de la sangre y el ciclo menstrual podrían encontrarse nuevas formas de contribuir al entendimiento, diagnóstico y tratamiento de afecciones como diabetes, problemas de tiroides, ovario poliquístico, disfunción ovulatoria, anemia, fatiga, enfermedad de Von Willebrand, fibromas uterinos, endometriosis, displasia cervical y cánceres.

Ayuda que promete

Uno de los padecimientos donde el estudio de sangre menstrual está obteniendo frutos es la endometriosis. Se ha reportado que, investigadores están desarrollando modelos tridimensionales cultivados en laboratorios en base a células endometriales obtenidas de sangre menstrual, que permitirían replicar y entender el funcionamiento del endometrio, evitando las pericias invasivas a pacientes. Un avance importante si se considera que sólo en nuestro país, a pesar de que no existen datos oficiales, se estima que hay entre 300 y 400 mil personas que padecen esta enfermedad; y que un diagnóstico se puede tardar entre 7 a 12 años en llegar.

Por otro lado, en Estados Unidos se llevó a cabo una investigación piloto que comparó la sangre menstrual de mujeres que habían sufrido abortos espontáneos, versus aquellas que no, detectando que existían diferencias en sus perfiles inmunes.

Adicionalmente, este fluido que es producido mensualmente, contiene un tipo especifico de células madre, cuya extracción es mínima para lo intrusivo que resulta el procedimiento, pero que son aplicables a investigaciones sobre cicatrización de heridas o monitoreo glucémico por medio de la sangre menstrual.

Un gran hallazgo

Recientemente fue publicado un estudio en el que investigadores chinos desarrollaron una mini toalla absorbente que detecta la presencia del virus de papiloma humano (VPH) con una mayor precisión en comparación a otros métodos de detección disponibles y ofreciendo una menor incomodidad.

Hallazgo que es relevante considerando que el cáncer cérvicouterino (provocado por el VPH) es actualmente la segunda causa de muerte en la población femenina de entre 20 y 44 años, con más de 600 defunciones anuales en Chile.

Al comparar 3 tipos de muestras de células cervicales (CIN2 y CIN3) extraídas por sangre menstrual, citología y PCR a mujeres de entre 20 y 54 años con ciclos menstruales regulares, los investigadores se encontraron con que la sensibilidad en las muestras obtenidas de la sangre menstrual depositada en la mini toalla era de un 94,7% para detectar CIN2, mayor al 91% de los otros dos métodos.

Desde su perspectiva, la Dra. Dominique Truan, Gineco-Obstetra de la Universidad de Chile, manifesta que el aumento en la investigación de sangre menstrual es un avance científico relevante y largamente postergado para ser un residuo biológico que en realidad es una ventana directa al microambiente endometrial.

Agrega que, en cuanto a cada uno de los diagnósticos médicos que podrían verse beneficiados, para el cáncer cervicouterino se están evaluando biomarcadores moleculares y perfiles inflamatorios; para la endometriosis, la sangre menstrual podría mostrar alteraciones en mediadores inflamatorios y células inmunes; y que en el ámbito de la fertilidad, ofrece información que permite analizar ese entorno inmunológico previo a la implantación.

Pero más allá de este detalle, asegura que la sangre menstrual es el único fluido que refleja directamente la fisiología cíclica del endometrio humano. “Normalizar su estudio no es un gesto simbólico; es una mejora en la calidad de la investigación en salud femenina, ampliando el conocimiento, minimizando la necesidad de procedimientos invasivos y democratizando el acceso a diagnóstico", concluye.

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