A horas de que asuma el nuevo Congreso, Senado aún no llega a acuerdo por la presidencia
Frenéticas negociaciones tuvieron lugar este lunes en la sede del Congreso en Santiago, en medio de sesiones de comisiones, para arribar a un acuerdo por la mesa directiva de la Cámara Alta. Las pretensiones de la izquierda para liderar por dos años la corporación fueron la piedra de tope para llegar a un pacto con la derecha.

Tres negociadores de un lado y dos por el otro que iban de oficina en oficina.
Esa fue una de las escenas que se repetía en la jornada de este lunes en la sede del Congreso en Santiago.
Por un lado estaban Juan Luis Castro (PS) y Pedro Araya (PPD). Por el otro, Paulina Núñez (RN), Luciano Cruz-Coke (Evópoli) y Javier Macaya (UDI).
Incluso, por el lado de la derecha, se sumó a las conversaciones el futuro ministro de la Secretaría General de la Presidencia y aún senador, José García (RN).
El objetivo de este grupo negociador era acordar un pacto político-administrativo que defina la composición de la nueva mesa directiva de la Cámara Alta.
La oferta inicial de la derecha era 3x1, es decir, que este sector político estuviera en la presidencia tres de los cuatro años de la legislatura y dejarles solo una a la futura oposición.
Sin embargo, desde este último bloque doblaron la apuesta y pidieron dos años en la presidencia. Esto, según quienes siguieron la negociación de este lunes, fue lo que entrampó la conversación e impidió llegar a un acuerdo. “Seguimos mañana”, admitió en reserva más de un negociador.
De igual manera, en horas de la mañana, por los pasillos del Senado ya circulaba un documento que hacía una repartición más equilibrada del control de las comisiones, espacios que son cruciales para manejar el ritmo legislativo de los proyectos.
En ese documento, que empezó a circular por gestiones del senador Alfonso de Urresti (PS), ya se advertían mayores concesiones por parte de la derecha.
Y es que las presidencias de las estratégicas comisiones de Constitución -por donde pasan todos los proyectos de reforma a la Carta Fundamental- y la de Gobierno Interior quedarán en manos de la izquierda durante el primer año.
La derecha, en tanto, controlará la de Hacienda, Seguridad y Trabajo.
Así, durante los cuatro años de la legislatura -2026 a 2030- se rotarán las presidencias de estos espacios legislativos.
Incluso, quienes supieron de la negociación por la repartición de estas cuotas de poder, aseguran que la izquierda tendría la presidencia de Hacienda durante tres años.
Voto a voto
Este diseño tiene a la senadora Paulina Núñez (RN) como favorita para presidir el Senado el primer año.
Aún cuando no se logre un acuerdo con la futura oposición, ella cuenta con un estrecho margen de ventaja. El problema serían algunos descuelgues desde la propia derecha que podrían hacer tambalear sus aspiraciones de presidir el Senado.
Y es que la senadora por Antofagasta aún no tiene completamente confirmado el voto de al menos tres senadores: Alejandro Kusanovic (Ind.-RN), Vanessa Kaiser (libertaria) y Miguel Ángel Calisto (Ind.).
Sin esos votos, la derecha bajaría el piso de apoyos de 27 a 24. Un grado de incertidumbre adicional añade la postura que adoptará Matías Walker (Demócratas), aunque en RN dan por descontado que apoyará a Núñez, al igual que Kaiser.
La izquierda, por su lado, cuenta con un piso de 23 votos al considerar al PS (7), liberales (1), PPD (4), PC (3), FA (2), FREVS (2) y DC (4), incluyendo a la independiente Fabiola Campillai.
De acuerdo con ese conteo, la mayoría de Núñez es muy inestable, por lo que existe consenso en que lo ideal es lograr un acuerdo transversal.
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