Chilenos tras cambio de mando: fuerte polarización y alza de Parisi
La reducción de opiniones negativas respecto del líder del PDG se registró principalmente en los votantes de Jeannette Jara. Por otro lado, la polarización no ha disminuido después de los comicios. Estos son algunos de los resultados de la encuesta CNEP, aplicada por el Laboratorio de Encuestas y Análisis Social (LEAS) de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Los sentimientos negativos respecto del excandidato presidencial Franco Parisi y sus votantes se neutralizaron luego del cambio de mando. Esto se registró principalmente en el electorado de Jeannette Jara y, en menor medida, en el de José Antonio Kast. Desde el Laboratorio de Encuestas y Análisis Social (LEAS) de la Universidad Adolfo Ibáñez, relacionan este fenómeno con una presencia más activa del fundador del Partido de la Gente en el debate público.
El Proyecto Comparativo de Elecciones Nacionales (CNEP) nació en 1990 bajo el alero de una red internacional de académicos que estudian procesos electorales. Su cuestionario estandarizado permite la comparación de elecciones en más de 30 países, incluyendo Chile, donde ha sido aplicado en cinco ocasiones desde 1993. Desde 2021, la Universidad Adolfo Ibáñez se encarga de su realización en territorio nacional.
Para estudiar las últimas elecciones presidenciales, el Laboratorio de Encuestas y Análisis Social (LEAS) de la UAI recolectó datos en tres etapas diferentes. En una primera ola, antes de las votaciones, se registró una alta polarización afectiva y una caída del centro político. En la siguiente ola, realizada tras la segunda vuelta, la polarización se mantuvo arriba –contra el pronóstico de los investigadores– y se percibió un mayor interés en elementos autoritarios.
Ahora, la tercera y última etapa del estudio se realizó entre marzo y abril, luego de la investidura de Kast. Los investigadores llevaron a cabo 798 encuestas a residentes del país con mayoría de edad que participaron en las etapas anteriores. El sondeo se realizó mediante un panel online.
Menor rechazo a Parisi
Antes de la primera vuelta, tres cuartos (75%) de los votantes de Jara manifestaron sentimientos “desfavorables” hacia Parisi. No obstante, después del cambio de mando, esta cifra disminuyó a 58%. Esta variación se debe a que una parte importante de los encuestados migró hacia posiciones menos negativas: 17% pasó a una postura neutral y 4% a una favorable, en tanto que un 6% adquirió una percepción negativa.
De acuerdo con Ricardo González, director del LEAS, los votantes de Jara antes de las elecciones “tenían una imagen muy negativa de Franco Parisi”. Hoy en día, afirma que “su mirada es mucho menos negativa”, con una diferencia de “casi 20 puntos porcentuales”. Este sentimiento de rechazo se trasladó a una perspectiva “neutra y en el margen positiva”, agrega.

Lo mismo se registró en la percepción del electorado del excandidato del PDG. Los sentimientos desfavorables de los votantes de Jara por los de Parisi disminuyeron un 18% luego del cambio de mando.
Andrés Scherman, director del proyecto CNEP en Chile, explica que el cambio es contraintuitivo, “porque si bien es un candidato independiente, suele ser ubicado más cerca de la derecha por su agenda”. No obstante, el académico opina que los resultados podrían respaldar la posibilidad de “un crecimiento hacia el otro lado del espectro político”, donde el “discurso populista” de Parisi podría conectar con votantes “de la izquierda moderada”.
La razón de la disminución general de los sentimientos negativos respecto del excandidato, según Scherman, se podría deber a que “ha sido uno de los actores más activos en los primeros meses del gobierno”, y pone de ejemplo las conversaciones de Parisi con La Moneda durante la semana pasada.
En menor medida, un fenómeno similar ocurrió en los votantes de Kast. El 43% inicial de sentimiento desfavorable hacia Parisi se redujo a 36%. Aunque un 17% de las percepciones negativas migró hacia posiciones neutrales o favorables, el cambio fue compensado por un 11% que pasó a tener una visión negativa sobre el excandidato tras el traspaso de gobierno.
Sobre este punto, González añade que “entre los votantes de Kast también hay un grupo que no adhiere ideológicamente con la derecha” y que “quizás está mirando de manera más positiva a Franco Parisi en el último tiempo”.
En términos agregados –que considera a todos los encuestados, por lo tanto se matizan–, la percepción sobre Parisi también se alejó de la negatividad. Antes de las elecciones, los sentimientos desfavorables marcaron un 56%; en la actualidad, son de un 45%. A su vez, las perspectivas neutrales aumentaron de 28% a 36%, en tanto que los sentimientos favorables crecieron ligeramente de 16% a 19%.
La segunda mayor polarización
Entre todas las elecciones estudiadas por CNEP desde el año 2000 hasta 2025, las de noviembre en Chile alcanzaron el segundo puesto en polarización afectiva. Solo fueron superadas por las elecciones de 2024 en Estados Unidos (7,1), donde Donald Trump se enfrentó con Kamala Harris.
El índice de 6,7 puntos –en una escala de 1 a 10– de las últimas presidenciales chilenas supera con creces los comicios estudiados por CNEP en el país desde 1993. En 2021, el mismo índice registró 3,9 puntos de polarización en la dicotomía de Gabriel Boric y Kast.

A diferencia de la polarización ideológica, la afectiva moviliza a los votantes desde “la emocionalidad, no la racionalidad”, explica Scherman, e incluye un “sentimiento de pertenencia” a un grupo contrapuesto a otro. De acuerdo con estudios previos del LEAS, esta polarización se observa en Chile desde el plebiscito constitucional de 2022.
En la segunda etapa de la encuesta –la que se realizó después de las elecciones–, los investigadores esperaban que cayera la polarización, lo que es normal luego de procesos electorales. Ahora, a meses de las elecciones, tampoco se redujo. La conclusión a la que llegaron es que hay algo “pasando a nivel de la ciudadanía”, afirma González.
La dificultad para llegar a acuerdos, la fragmentación partidaria y situaciones de “violencia política” son algunas de las consecuencias más directas de esto, indica el director del LEAS. Y en ese contexto encasilla “la agresión al diputado Olivares” del fin de semana pasado.
Por otro lado, mientras que “los votantes de Jara mantuvieron su nivel de polarización”, añade González, “el votante de Kast se polarizó más”. Antes de las elecciones, el índice de polarización de quienes votaron por la exministra del Trabajo fue de 60%, y ascendió a 62% tras el cambio de mando. En los votantes de Kast pasó de 52% a 62% en el mismo periodo.
De acuerdo con González, esto se puede relacionar con expectativas “muy altas” de algunos votantes del actual mandatario respecto del orden y la seguridad, pero que tras el cambio de mando se han dado cuenta de que “lograr el orden no era tan fácil”. Esto, sumado a “problemas comunicacionales entre los ministros”, agrega, podría generar que los votantes extremen sus posiciones debido a expectativas no satisfechas.

El efecto espejo
Los votantes de Jara y Kast se movieron en direcciones opuestas en el ítem de satisfacción con la democracia. Antes de las elecciones, la encuesta registró que solo un 7% del electorado republicano estaba “muy satisfecho” con la democracia. Luego del triunfo de su candidato, ese valor se triplicó y pasó a 24%. Además, en el mismo grupo, la opción “poco o nada satisfecho” se redujo de 71% a 31%. En el caso de Jara, la opción “muy satisfecho” disminuyó de 18% a 14%, y “poco o nada satisfecho” ascendió de 31% a 48%.
De la misma forma, en los votantes de Kast se generó un gran salto en la pregunta sobre si las elecciones iban a ser/fueron “completamente libres”. Antes de los comicios, la opción registró un 33% en el segmento, pero después del cambio de mando llegó a 60%. En los votantes de Jara fue al revés: en los mismos plazos de tiempo, cayó de 62% a 38%.

Sobre este punto, González explica que “la conexión entre ganar las elecciones y la satisfacción con la democracia es alta”. Y ejemplifica con el caso de los votantes de Jara, “donde se observan percepciones mucho más negativas de cómo está funcionando la democracia en la actualidad”.
En la pregunta sobre el apoyo a la democracia, la situación es distinta, ya que apunta al respaldo del sistema y no a su funcionamiento como la pregunta anterior. En este ítem, González dice que “el votante de Kast no tiene los niveles de apoyo a la democracia que sí observamos en los de Jara, donde el apoyo es más transversal”. Sobre esto, Scherman complementa que un 34% de los votantes de Kast “sigue pensando que en alguna circunstancia un régimen autoritario es preferible a una democracia”.

Respecto de la confianza en el gobierno, en el informe del LEAS se señala un “efecto espejo”. Los votantes de Kast pasaron de una completa desconfianza (72%) antes de las elecciones a registrar un 47% en “alta confianza” luego del cambio de mando. En el electorado de Jara, luego del cambio de administración se registró un 56% de “baja confianza”.
Sobre la valoración de las instituciones, González afirma que “entre los votantes de Kast hay una mirada mucho más positiva al sistema político”, pero que es una “señal aún tibia” y que no es suficiente para cambiar el panorama donde “la desconfianza sigue siendo mayoritaria”. “No estamos ni de cerca en el momento más luminoso de la opinión pública chilena”, añade.

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