Política

Diccionario para entender la Cuenta Pública 2026

José Antonio Kast se dirigió a la nación durante dos horas y media. Aquí los diez conceptos que mejor explican los ejes y énfasis que el mandatario entregó desde Valparaíso.

1 JUNIO 2026 PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, JOSE ANTONIO KAST, DURANTE CUENTA PUBLICA. FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

En su primer discurso para dar cuenta del estado de la nación, el Presidente José Antonio Kast utilizó 2.973 palabras que pronunció a lo largo de dos horas y media. De todas ellas hubo diez conceptos que marcaron el tono de su intervención, que estuvo cruzada por un diagnóstico crítico, un tono conciliador y proyecciones optimistas.

Chile: Fue por lejos el término más usado durante su cuenta pública. Lo usó más de 90 veces y, si se suman las evocaciones a la patria, el registro sobrepasa la centena con comodidad. Si bien no sorprende que un texto dirigido a la nación tenga a “Chile” como el principal protagonista del discurso, hay matices. Kast nombro al país y a la patria para decir que es una nación que “se construye entre todos”, que ha sabido levantarse siempre y, también, para contar sobre las cosas que ha aprendido “recorriendo Chile hace más de una década”. La patria fue, además, la plataforma que Kast usó para apelar a la historia y los valores más tradicional que quiso poner en valor. Por ejemplo, cuando dijo “nos hemos levantado sobre los mismos principios permanentes que hemos tenido siempre. El sentido del deber, el respeto por las instituciones, el amor por la patria y el amor por la familia”.

Estado: El aparato público y toda su institucionalidad fue algo en lo que Kast hizo hincapié constantemente. De hecho, fue un concepto que, si se suman sus variantes, ocupó en 46 ocasiones. Sus alusiones, eso sí, no estuvieron libres de críticas. El Presidente realizó opiniones sobre su tamaño, la necesidad de modernizarlo, y las barreras al emprendimiento que puede significar la burocracia: (“Por años se nos quiso convencer de que un Estado más grande era automáticamente un mejor Estado. Que cada emergencia se resolvía con más estructuras, con más burocracia y con más gastos”). Aunque, también, enfatizó bastante en el respeto a la institucionalidad (“Reconocer y saludar a las autoridades de nuestra nación es el primer paso para fortalecer nuestra institucionalidad”).

Seguridad: Sin lugar a dudas fue la preocupación ciudadana que más explotó José Antonio Kast durante su campaña presidencial y la principal crítica a las debilidades de su instalación. Tanto así, que el mandatario tuvo que cambiar a la ministra encargada de esa cartera antes de su primera cuenta pública. Por lo mismo, la seguridad fue un eje bastante notorio en su discurso: utilizó la palabra en 26 ocasiones y sostuvo que era la base necesaria para cualquier tipo de libertad o prosperidad (“Sin orden no hay libertad. Sin seguridad no hay vida tranquila para nuestras familias”). Frente a la delincuencia, la violencia rural y la inmigración irregular, el tono de Kast fue categórico y punitivo. Sobre todo, en cuanto al accionar de bandas de alto perfil delictivo (“La mano cambió y eso se va a ir notando día a día. El crimen organizado no tiene espacio en Chile y vamos a ir tras ellos”). Un punto aparte fueron los constantes gestos que realizó a las Fuerzas Armadas y de Orden, especialmente a Carabineros. El mandatario subrayó su confianza en ellos, la defensa del uso legal de la fuerza que ostentan por ley y la autoridad y respeto que necesitan recibir de la ciudadanía.

Gobierno: José Antonio Kast habló sobre lo que recibió y lo que espera hacer estando en La Moneda. Usó ese término, refiriéndose a los objetivos de su administración, unas 34 veces. Sobre su instalación aseguró que “ejercer el gobierno, muchos de ustedes lo saben, es hacerse cargo de la realidad, especialmente cuando esta es difícil”. En esa misma línea agregó que “heredamos un país con las cuentas desordenadas”, lo que fue la principal crítica negativa a la gestión anterior de Gabriel Boric. Para superar esas complejidades, dijo, se necesita entregar mejores respuestas que las que se han entregado al país hasta ahora (“los chilenos están cansados de oír grandes promesas, de encontrarse con grandes proyectos de ley que iban a solucionar los problemas y no lo hacen”). ¿Cuál es su alternativa? “Aprobar el proyecto de reconstrucción es indispensable para volver a crecer”.

Trabajo: Con una cesantía de 9,1%, era esperable que el Presidente hiciera referencia al empleo en su discurso. Ocupó ese concepto unas 29 veces. A veces para hablar de la labor que se requiere de los funcionarios públicos y, otras, para dar cuenta del esfuerzo de emprendedores y ciudadanos de a pie. La cesantía, en cambio, la describió como una consecuencia de la crisis económica y que, superarla, era una obligación “profundamente humana” y no meramente una estadística matemática. Sobre todo a quiénes más está golpeando: mujeres y jóvenes que, por lo mismo, caen en la informalidad (“no es lo mismo un terremoto que este cataclismo de desempleo al cual estamos hoy día sometidos”). Hablando de trabajo también aprovechó de citar al expresidente Sebastián Piñera: “él lo dijo, no hay mejor política social que el pleno empleo. Y tenía toda la razón. Un empleo no es solamente un sueldo. Un empleo es dignidad para la persona”.

Familia: Desde sus días en el Congreso como diputado, que esta fue una de las principales preocupaciones de José Antonio Kast. La familia fue un término al que aludió en 22 ocasiones. Y, en lo lógica de su discurso, representa el núcleo social y valórico sobre el cual Kast edifica su propuesta de sociedad y de políticas públicas. Por ejemplo, la base sobre la cual justifica la necesidad de orden. “Tengo la convicción de que muchos de nuestros problemas tienen su raíz en el debilitamiento de la familia. Por eso, fortalecer la familia es fortalecer a Chile”, dijo.

Responsabilidad: Otro de los pilares de Kast, junto al deber, fue el de ser responsable a la hora de tomar decisiones difíciles, como las relativas al alza de la bencina (“por eso también quiero actuar con responsabilidad y decirle siempre la verdad, aun cuando esa verdad pueda resultar incómoda o impopular”). Se apoyó en este argumento en 13 oportunidades durante su discurso. La palabra no pareció ser utilizada como adorno retórico, sino que intentó articularla como el eje conductor de su identidad de gobierno, sirviendo para marcar un contraste explícito con la administración anterior (“el dilema entre la popularidad y la responsabilidad, nosotros ya lo resolvimos. Ese dilema nosotros lo resolvimos hacia la responsabilidad”).

Unidad: A pesar de que sólo hizo uso de la palabra en una oportunidad, (“contengamos la unidad en lo esencial y no nos perdamos en debates superficiales, en descalificaciones personales”) el llamado a trabajar en conjunto fue uno de los motores principales de toda su alocución. Kast le dio contenido a este mensaje a través de conceptos sinónimos tales como “juntos” -mencionado 13 veces- y la frase “tarea de todos” o “entre todos”. Esa cohesión, expuso, es la única forma para superar las emergencias que planteó en su texto: desde las de seguridad y económicas, hasta las listas de espera.

Orden: La base del modelo de sociedad que planteó el mandatario, se levanta sobre este pilar. Acudió al concepto en 11 oportunidades, con especial énfasis en ser la condición habilitante e indispensable para la existencia de los demás derechos y libertades. De hecho, fue explícito en su premisa al decir que “cuando un país ofrece orden, las oportunidades, estabilidad y confianza, las fuerzas creativas de la nación se despliegan. Sin orden no hay libertad”. El orden, para Kast en su alocución, fue un pilar que cruzó desde la seguridad, hasta las finanzas fiscales y la administración del Estado. El resumen de su mirada, está en la siguiente idea: “el orden nunca fue un enemigo de la libertad, sino la condición necesaria para protegerla”.

Emergencia: Junto a la seguridad, fue el concepto más asociado a Kast en la campaña con la que llegó a La Moneda. En su primera cuenta pública la pronunció diez veces, enfatizando dos dimensiones de ese término. El primero, para diagnosticar la gravedad del estado en que recibió al país no sólo en el ámbito de seguridad, sino que también en lo económico. El segundo uso fue presentado con un giro: “cuando asumimos, dijimos que Chile vivía una emergencia. Pero la emergencia no es el lugar donde Chile se debe quedar. La emergencia es el lugar de donde Chile se levanta”. Ese recurso fue utilizado por el presidente para darle un final más esperanzador y separarse del diagnóstico sombrío con el que ganó la elección. El mejor ejemplo es este: “porque la palabra emergencia, además de una crisis, también es lo que emerge”.

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