Por Alonso VatelErnesto Ottone: “Kast dice, ‘¿cómo me pueden decir iliberal?’. Es una sospecha legítima, sus amigos son portaestandarte de estas posiciones"
El jefe del Segundo Piso durante el gobierno de Ricardo Lagos fundamentó su análisis asegurando que el Mandatario "pertenece a ese club, participa activamente, es socio". Aunque sostuvo que "no se puede hablar de que el Presidente Kast ha instaurado un régimen iliberal", sí expuso que en el "contenido" de la reforma de seguridad "hay elementos que tienen peligros iliberales".
“Estamos planteando cuestiones muy delicadas, que tienen peligros muy grandes, no para la lucha contra la criminalidad, para el nivel democrático del país”. Ese es parte del diagnóstico que realizó Ernesto Ottone, doctor en Ciencias Políticas y otrora jefe del Segundo Piso en el gobierno del expresidente Ricardo Lagos, en el programa de streaming de La Tercera, Desde la Redacción, al analizar las reformas constitucionales en seguridad propuestas por el gobierno.
Entrevistado por Rodrigo Álvarez y Andrés Gómez, el sociólogo argumentó que las propuestas incluyen incluso “elementos que tienen peligros iliberales”.
No fue en el único aspecto donde reparó. También en el liderazgo del Presidente José Antonio Kast, el cual, dijo, presenta “cierta fragilidad”.
¿Qué le parece este concepto de ‘iliberal’ que se ha instalado en el debate?
Hay un club a nivel internacional que promueve ese concepto, que lo inventaron Orbán y Putin. ¿De qué se trata la democracia iliberal, como dicen ellos? De un régimen en el cual el origen es una elección democrática, pero, posteriormente, hay un forzamiento por parte del Ejecutivo a las reglas democráticas, porque para tener un gobierno democrático no basta con tener un origen democrático, con ganar elecciones. El origen es una cosa, pero después si no trabajas con el respeto a las reglas democráticas, si hieres esas reglas, te vas saliendo de una democracia liberal.
¿Cree que el Presidente se pone bajo ese paraguas?
Hay razones para tener preocupaciones, porque él pertenece a ese club, participa activamente, es socio y tiene una cierta relación (...). Lo que señalo es que hay que dividir dos cosas. Creo que en estos cinco meses de gobierno no se puede hablar de que en Chile el Presidente Kast ha instaurado un régimen iliberal. Ha habido un respeto a las reglas democráticas, (pero) ya en la discusión de la megarreforma había en el método como se hizo algún estilo que tiene algo que ver.
¿Autoritario?
Con tendencia a una situación de poca apertura al debate democrático, que no lo juzgaría como iliberal. Pero en esta vuelta de la reforma constitucional, que ya me parece un error -porque estás despertando un monstruo cuando planteas eso en Chile, donde ha habido dos procesos y no es indispensable hacer una reforma constitucional para combatir con eficiencia el crimen y el crimen organizado-, creo que en el contenido que se presenta en esa reforma hay elementos que son iliberales, que tienen peligros iliberales.
¿Ese es el error del gobierno?
Creo que es el error del gobierno. También hay incapacidad metodológica, que es la ausencia de consultas, pero cuando lees las propuestas (...) estás recortando derechos, libertades, estás concentrando poder en una sola persona.
¿Qué es lo que le parece más iliberal de la reforma?
Me parecen muy iliberales los plazos con que se da, los 120 días (del nuevo estado de excepción) que además se pueden renovar. Kast dice, basado en la experiencia de los primeros meses de gobierno: ¿Cómo me pueden decir iliberal a mí? Tiene que entender que es una sospecha legítima, porque él pertenece a un club, sus amigos son portaestandarte de estas posiciones y eso es grave. Por eso también ha habido una reacción en las filas del oficialismo, de la derecha, de la intelectualidad de derecha, de la intelectualidad democrático-liberal y ha habido un llamado de atención.
¿Todo esto sumado, por ejemplo, a esa suerte de exhibición para trasladar presos, habla de un espíritu iliberal en este gobierno?
Toda esa simbología no es propia de la democracia, particularmente de la democracia chilena, que si tiene una característica es una suerte de austeridad en eso (...). Por eso cuando se produjo toda esa simbología desde la izquierda en la discusión constitucional anterior, eso provocó preocupación en la gente y hubo la votación que hubo. Eso no es propio de una democracia, la fanfarria, pero es muy propio tanto de las democracias iliberales como de la dictadura. Las democracias iliberales se transforman muchas veces en dictaduras.
¿Parte de todo esto que hablamos se refleja en lo del tejo medio pasado en las medidas de la reforma?
Es buena esa pregunta. De pronto me dan respuestas como esta: ‘No, si esto es ponerse muy firme al principio para después negociar’. ¡Pero, diablos!, si haces eso, comienzas a erosionar la democracia. La táctica no la puedes separar de la estrategia. Eso no es inocente, el peligro de que así sea es muy grande. A mí no me convence la explicación de que esto es para testear si el agua está tibiecita (...). Creo que ahora van a tener que retroceder, porque hay un patrimonio democrático.
¿Retirar el proyecto?
No sé si va a ser por ahí, pero van a tener que conversar con las fuerzas políticas, primero al interior del gobierno.
Arturo Squella decía en Desde la Redacción que dadas las condiciones y el peligro para la seguridad pública, no había otra manera.
Siempre hay otra manera. Eso de pensar que hay una sola manera de hacer las cosas es propio de los mesiánicos. En democracia no hay verdades absolutas, no hay caminos únicos, hay que buscar acuerdos (...). Un pensamiento mesiánico es incompatible con la vida democrática.
¿Al Presidente Kast, cómo lo ve?
No me parece que ejerza un liderazgo capaz de ordenar una coalición que no es coalición, pero a veces parece coalición y a veces no parece coalición, donde se pelean mucho entre ellos.
¿Lo ha visto como jefe de Estado, como jefe de gobierno? Considerando también las discrepancias entre sus ministros.
Veo una cierta fragilidad en el liderazgo (del Presidente).
Y este desorden entre los ministros.
Es grave porque cuando los ministros dicen cualquier cosa, comienza a haber una ausencia de un liderazgo.
¿Cómo observa a la oposición?
He planteado desde siempre -y es válido para la izquierda y para la derecha-, que cuando generas relaciones por necesidad y no por coincidencia de pensamiento se produce una ausencia de protagonismo. (Hay) una oposición de centro-izquierda que no existe en la práctica. No creo que puedan caminar juntos una izquierda democrática con una izquierda más radical.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
2.
3.
5.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE
















