Las heridas abiertas que deja la votación en la Cámara

Raul Zamora/Aton Chile

Oposición vivió momentos de tensión luego de que en un primer sufragio se impusiera la carta UDI.


Sorpresa, tensión y suspenso fueron algunos de los elementos que condimentaron ayer la votación para elegir al nuevo presidente de la Cámara de Diputados.

Si bien el pacto administrativo de la oposición finalmente se respetó, el diputado propuesto por la DC, Iván Flores, salió electo y también ganaron las otras cartas del sector para completar la mesa, los hechos que lo antecedieron dejaron varias heridas y lo que viene parece ser complejo.

Pese a que hasta el lunes la oposición tenía comprometidos 78 votos para ratificar a la carta DC, en una primera votación secreta solo 71 de ellos votaron por Flores, dándole una sorpresiva ventaja a su contrincante de la UDI, Jaime Bellolio, quien logró 73 respaldos. Así, al no haber contado ninguno de ellos con la mayoría absoluta de la sala -77 votos, por el pareo de las diputadas Marcela Sabat (RN) y Alejandra Sepúlveda (FRVS)-, el resultado forzó una inédita segunda vuelta entre ambos.

La inesperada ventaja del oficialismo generó momentos de nerviosismo entre las bancadas de la oposición, pues no se explicaban de dónde podrían haberse fugado esos seis votos y menos quién de los suyos habría dado su respaldo al parlamentario de Chile Vamos, sector que solo cuenta con 72 escaños en la Cámara Baja.

Desde la oposición admitían en ese momento que, de ratificarse el resultado de la primera votación, el hito se convertiría en una de las peores derrotas autoinfligidas de los últimos años.

Con todo, luego de una tensa media hora, el secretario de la Cámara procedió a contar nuevamente los votos. Ahora, la oposición solo necesitaba mayoría simple para hacerse de la presidencia, lo que lograron con un amplio margen: Flores obtuvo 81, Bellolio 68 y hubo cuatro votos nulos.

Pese a que la oposición logró quedarse con la mesa de la corporación, desde las distintas fuerzas del sector ayer hacían análisis opuestos. Mientras que en el Frente Amplio (FA) aseguraban que tras la estrecha elección la DC quedaría con menos margen para definir cómo enfrentar las reformas del gobierno, desde la falange sostenían que colectividad había quedado fortalecida.

Esto, porque no cedieron en firmar un texto sobre mínimos comunes, como pedía el FA. Además, porque lograron poner a la cabeza de la testera una figura del ala moderada, sin ceder a la presión de ese bloque, que se sentía más cómodo con la otra carta DC, Víctor Torres.

Y si bien el presidente DC, Fuad Chahin, apuntó a un “berrinche” del Frente Amplio, por aquellos votos que no estuvieron por ratificar el acuerdo, varios diputados del partido apuntaron a la necesidad votar más alineados que nunca en este nuevo periodo legislativo.

Desde el FA, en tanto, el diputado Miguel Crispi (RD) advirtió que “esta fue una elección muy estrecha, por tanto, la mesa va a tener que hacer muchos esfuerzos para ser un actor protagonista de la oposición. Flores tiene que tener una comunicación, que no se ha tenido, con los jefes de bancadas y transparentar cuál es su posición en relación a lo que podemos articular”.

“Lo importante es que la oposición se articula y hay cinco fuerzas del FA que tienen un compromiso real, no del espectáculo, sino de comprometerse con el interés de las personas y así lo vamos a hacer desde hoy”, agregó el parlamentario.

En tanto, la diputada del PH Pamela Jiles y su par Renato Garín (ind.) -quienes se autodenominaron como parte de “la bancada de la dignidad”- advertían a la DC sobre la necesidad de ser un claro partido opositor. “Sin estos cinco votitos, la DC no existe (…). Si la DC quiere seguir votando por el gobierno y la UDI, va a tener problemas”, fue una de las frases que lanzó la parlamentaria.

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