Los desafíos para implementar exitosamente el voto electrónico en Chile

Ejemplo de votación electrónica presencial en Estados Unidos

Expertos discrepan sobre el sistema. Mientras unos recalcan que la mejor herramienta es el lápiz y papel, otros aseguran que representa una oportunidad para el futuro, pero asegurando los resguardos necesarios.


A pocos minutos de comenzar la votación en la elección interna de la UDI, el domingo, los militantes del gremialismo empezaron a reportar problemas con el sistema implementado por EVoting -la empresa que el partido contrató para llevar a cabo el proceso y que ya lo había liderado exitosamente hace dos años- para los comicios electrónicos.

Imposibilidad para acceder a sufragar y la demora en la emisión de los votos fueron algunos de los inconvenientes que sufrieron quienes participaron, lo que obligó a suspender las elecciones y convocar a un nuevo proceso el 16 de diciembre.

Además de apuntar a la empresa, las miradas se dirigieron al sistema. La votación electrónica -que ya había sido cuestionada por la también fallida elección de Ciudadanos en septiembre, aunque resultó ser más exitosa para la consulta ciudadana sobre cambios en el Parque Padre Hurtado-, ha sido un tema de debate en seminarios organizados por el Servicio Electoral (Servel) y centros académicos este año. Sin embargo, entre los expertos no se ha llegado a un consenso.

En primer lugar, señalan los académicos, se debe distinguir el voto online del voto electrónico. Alejandro Barros, investigador del Centro de Sistemas Públicos (CSP) de la Universidad de Chile, hace la distinción. “Hay muchos países que utilizan máquinas de votación electrónica, una suerte de cajero automático pensado para que puedas votar. Lo otro es la votación online, que la puedes hacer desde un computador en tu casa o en algún local, pero usas el internet para votar”, dijo el académico.

De hecho, es la conexión a internet lo que algunos consideran como un factor de riesgo. Andrés Tagle, miembro del consejo directivo del Servel, cree que si bien el sistema electrónico se podría realizar exitosamente en Chile, el internet “no puede resguardar dos elementos fundamentales del voto, que es el secreto y que sea personal. La Constitución establece la obligación de un voto secreto, personal, igualitario y voluntario, entonces, el ‘secreto’ es un mecanismo que por su naturaleza no es posible garantizarlo por internet”.

Asimismo, agrega que “sigo siendo partidario de avanzar a un mecanismo de voto electrónico copiando ejemplos en el mundo: sin internet, voto presencial, identificación electrónica y un voto en máquina, similar al que se usa en Brasil”.

Sin embargo, la opinión de Tagle no es compartida dentro del mismo Servel. Alfredo Joignant, también miembro del consejo de dicho servicio, cree que el voto electrónico es una “excentricidad” y que tiene poca presencia a nivel internacional. Además, el sociólogo señala que “el voto electrónico debilita el guión democrático al que estamos acostumbrados, desritualiza la elección y la transforma en un trámite”.

Incluso, el mismo presidente de ese organismo, Patricio Santamaría, durante un seminario en la Universidad de Concepción a fines de octubre, afirmó que en Chile no es necesario el voto electrónico, porque “ya tenemos un buen sistema, que incluso es más rápido que el escrutinio”.

En tanto, el director ejecutivo de Chile Transparente, Alberto Precht, afirma que el voto electrónico se usa en pocos países y no da seguridad. “La única fórmula que asegura transparencia y democracia es la cédula única de papel, con lápiz, con apoderado, tal como se hacen las elecciones chilenas”. Además, añade que “toda la la evidencia internacional señala que el voto electrónico para las elecciones democráticas partidarias y nacionales no es un método que funciona. Nosotros ya hemos tenido la evidencia empírica en las dos últimas elecciones de partidos que ha habido en Chile”.

Desde Chile Vamos, por su parte, coinciden en que si bien las experiencias recientes de votaciones electrónicas en la UDI y Ciudadanos han sido hechos lamentables, esto no significa que esta herramienta esté descartada, sino que se debe avanzar en los resguardos.

En esa línea, el presidente de RN, Mario Desbordes, señala que “hay que seguir analizando el voto electrónico. Este tipo de hechos lo único que hacen es entregar más antecedentes para hacerlo más seguro”.

En tanto, el diputado Jorge Alessandri (UDI) -quien el año pasado impulsaba un proyecto para implementar este tipo de votación- dice que “debe haber protocolos más estrictos, supervisados por el Servel cuando se trata de un partido político”. Además, el parlamentario añadió que “siempre la innovación cuando empieza tiene problemas (…). Este fracaso de ayer no tiene nada que ver con que como país no estemos abiertos a la innovación”.

Por su parte, el presidente de la DC, Fuad Chahin, cree que la votación electrónica puede ser útil donde el voto presencial no funciona como corresponde. Sin embargo, el exparlamentario afirma que para “mientras el sistema que tenemos siga dando certezas y garantías , no vale la pena arriesgarse. Ya vimos los resultados que ha tenido en dos recientes elecciones”, sentencia.

Voto electrónico en el mundo

1 Brasil

Es uno de los pioneros en el uso de esta tecnología. La utilizó por primera vez en 1996, aunque de manera parcial. En el año 2000 se amplió a todo el electorado. Tanto en la primera vuelta como en el balotaje de este año, los resultados (más del 90% escrutado) se conocieron apenas un par de horas después del cierre de mesas. Brasil es el único país con sistema de voto electrónico que no cuenta con registro físico del sufragio. Las máquinas de votación de Brasil son fabricadas por Diebold.

2 Venezuela

Desde 2004, Smartmatic estuvo al mando de 14 procesos electorales en el país. Esto, hasta que en 2017 la compañía multinacional señaló que las elecciones para la Asamblea Constituyente fueron “manipuladas” y dio un paso al costado. Hasta ese momento, por cada voto que se emitía de manera electrónica, se generaba automáticamente un comprobante en formato físico. Para los comicios de 2012, Jimmy Carter calificó al sistema electoral venezolano como “el mejor del mundo”. Los servicios de Smarmatic fueron asumidos por ExClé S.A., con sede en Argentina.

3 Estados Unidos

Cada estado tiene su propio sistema de votación e incluso este puede variar en cada condado. Así, se da el caso de que una misma localidad puede tener voto manual o voto electrónico. Además se permite el voto por correo y el sufragio anticipado presencial. La votación electrónica tiene respaldo en papel. Seis estados (Delaware, Georgia, Louisiana, Maryland, Nueva Jersey y Carolina del Sur) usan exclusivamente máquinas electrónicas, mientras que en otros cinco son usadas por una “gran mayoría” de votantes, como en Pennsylvania y Virginia.

4 India

La mayor democracia del mundo, con más de 800 millones de electores, utiliza máquinas de Grabación Electrónica Directa. Así, los votantes marcan su preferencia en la pantalla, su voto queda registrado en la máquina y luego se emite un comprobante con el sufragio. En las últimas elecciones se dispusieron más de 1,3 millones de máquinas de votación. Cada una es capaz de registrar 302 votos. En 2004 el sistema recibió una serie de críticas por supuestas irregularidades, pero las fallas fueron rápidamente subsanadas.

5 México

La ley electoral de 1911 estipula que para los comicios pueden utilizarse “máquinas automáticas de votación”. Sin embargo, hasta ahora el país mantiene el uso de papeletas, aunque algunos estados han realizado pruebas con voto electrónico. La primera vez que se usó la tecnología fue en 2005. El estado pionero fue Coahuila, al que luego se sumó Jalisco. En las elecciones generales del 1 de julio pasado se consideró el uso del voto electrónico para los electores que se encontraban fuera de México. Sin embargo, esta alternativa fue desechada por tiempo y presupuesto.


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