Por Juan Paulo IglesiasPeleg Lewi, embajador de Israel: “Hemos superado una época difícil en las relaciones con Chile, pasamos el lomo de toro”
Para el nuevo embajador de Israel en Chile, quien se define como una persona “woke y progresista”, los vínculos entre ambos países están en etapa de normalizacion, luego de un periodo complejo. La cita con el Presidente Gabriel Boric, el martes pasado, en la que le entregó sus cartas credenciales, fue prueba de ello. “Salí con una sensación muy buena y hubo un actitud muy receptiva de parte del Presidente”, dice.
“Fue una conversación muy cordial, muy intelectual”. Peleg Lewi, el nuevo embajador de Israel en Chile, describe así la cita con el Presidente Gabriel Boric, el martes pasado, en la que le entregó finalmente sus cartas credenciales, a poco más de cuatro meses de haber llegado. Un encuentro marcado por el recuerdo de lo sucedido a su antecesor, Gil Artzyeli, a quien el mandatario se negó a recibir en el Palacio de Gobierno, en su cita de presentación, hace poco más de tres años, causando un conflicto que afectó seriamente la relación entre ambos países.
Esta vez, la situación fue distinta. No sólo la reunión se extendió por 15 minutos, mucho más de los cinco previstos por protocolo, sino que primó un ambiente “cálido”, según el representante israelí. “Hablamos de poesía, de Pablo Neruda, porque mi segundo nombre es Pablo y es por Neruda y también tocamos temas más importantes”, dice. “Salí con una sensación muy buena, superamos una época difícil en las relaciones, volvimos a la normalización, ya pasamos el lomo de toro”, asegura.
¿Pero quedó con una sensación amarga por lo sucedido en estos últimos años?
No, yo personalmente, no. Israel es un país joven, vamos a cumplir 78 años. Las relaciones con Estados Unidos no siempre fueron como las tenemos hoy. No se olvide que al principio, cuando se fundó Israel, el gran apoyo que recibimos fue de los países del bloque de la Unión Soviética. Luego fue Francia, luego Turquía y después, Estados Unidos. Si uno compara la relación de Chile con Argentina o Chile con Perú, tienen épocas, lo importante es seguir adelante y mirar a mirar al futuro.

¿Con ese objetivo llegó usted Chile?
Cuando llegué en agosto, la situación aquí, en Israel, en Medio Oriente era diferente. Gracias a Dios llevamos ya varios meses con un cese casi total de las acciones bélicas. Entonces la situación es diferente. El mandato que recibí fue mantener las relaciones con Chile. O sea, no escalar, abrir rutas de diálogo, y no solamente con el gobierno, sino también con diferentes partes de la sociedad chilena. Mantener nuestras relaciones comerciales, que no se dañen. Eso creo que lo hemos logrado y lo que pasó el martes es de alguna manera el sello de aprobación de lo que estamos haciendo.
¿Y cómo ve lo que viene con el futuro presidente José Antonio Kast?
Para mí era muy importante que pudiéramos tener este encuentro con el Presidente, porque la relación de Israel y Chile es bipartisana, o sea, es con el país. El gobierno puede ser uno u otro… El gobierno de Kast es importante porque llega en una época de inestabilidad en la región, de inestabilidad mundial. Hay cambios tectónicos, ya no estamos hablando de un mundo bipolar o multipolar. Creo que hay muchos desafíos. Lo importante es que Israel pueda ser parte de las soluciones a los desafíos que tiene Chile. Estoy esperando a ver quién estará en el equipo de Kast.
¿No ha tenido contacto con el presidente electo?
No, no. Yo soy un nene bueno, me comporto de acuerdo al protocolo. Cualquier encuentro mío con A o B sería imprudente. Esperamos a ver en qué podemos colaborar, manteniendo siempre el contacto con todos los partidos políticos.

Se especuló mucho sobre una eventual conversación del presidente electo con el primer ministro Netanyahu. ¿Se produjo esta conversación?
No, no se produjo. Creo que la ventaja de este largo periodo que hay tras las elecciones, que es bastante largo, es que le va a dar oportunidad al Presidente electo de hablar. Él habló con el canciller, que creo que es lo apropiado. Tuvo una muy buena conversación y quedó en el futuro de hablar, cuando asuma o quizá antes, con el primer ministro Netanyahu, como habla con todos los dignatarios del mundo. Creo que hay una relación histórica, de amistad y no hay que empujar. Los cambios bruscos no son buenos.
Usted dice que ya se pasó el lomo de toro, pero las relaciones no estuvieron bien. ¿A qué atribuye lo sucedido? ¿Cree que hay una incomprensión de parte de las actuales autoridades sobre la situación en Israel y sobre lo que está pasando allá?
Las relaciones de Israel con muchos países del mundo se vieron afectadas para bien o para mal, por lo sucedido en Gaza. Para nosotros, la crítica o el desacuerdo es súper legítimo. Pero no se olvide que durante todos esos años no hubo ninguna declaración de parte de autoridades israelíes sobre el Presidente Boric o su gobierno y no fue por falta de interés. Pero hay que seguir teniendo diálogo. Yo estoy acá desde agosto y todavía no me encontré formalmente con el canciller. Eso es una falta de diálogo. Me voy a encontrar con él pronto, pero hasta ahora no he tenido reunión con él.
¿Incluso habiendo entregado las cartas credenciales al Presidente, todavía no se reúne con el canciller?
Ahora se va a concretar…
Pero podría haberse reunido antes…
El embajador norteamericano se reunió.
¿A qué lo atribuye?
No sé. No, no creo que haya una razón. Lo que yo digo es que, cuando se trajo de vuelta al embajador chileno a Santiago, hace más de dos años, nosotros no reaccionamos de la misma manera. Hay que mantener siempre los medios de diálogo. Criticar es legítimo, pero criticar sin dialogar ni escuchar el otro lado es más problemático.

Chile, bajo el actual gobierno, apoyó la demanda presentada por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia contra Israel. ¿Qué esperan de las próximas autoridades chilenas? ¿Esperan que cambien esa decisión? ¿Les preocupa?
Mire, nuestra opinión sobre lo que está pasando en La Haya es clara, el que vive en una casa de vidrio que no tire piedras. La posición de Trump sobre Sudáfrica es muy clara, ahí hay un genocidio o discriminación hacia la población blanca. Sudáfrica es uno de los países con la desigualdad económica más alta, hay muy ricos y muy pobres. Nosotros dudamos mucho de la legitimidad de esta demanda. Chile tiene un rol internacional muy importante en derechos humanos. Perfecto. Chile, en todo caso, todavía no es miembro del grupo de Haya y el gobierno que venga va a tener que fijar prioridades. Definir que es más importante para Chile en el plano multinacional, especialmente cuando está la candidatura de Michelle Bachelet. Hay que pensar en eso también. Yo tengo mucha confianza. Decida lo que decida el próximo gobierno, yo no pienso involucrarme.
Usted hablaba de cooperación. En el tema militar sí hubo una suspensión de la cooperación. ¿Espera que el nuevo gobierno reactive esa cooperación?
La próxima Fidae será tres semanas después del cambio de gobierno, así que no creo que vaya a ser visible un cambio, aunque se tome la decisión de terminar con la “desinvitación”. Dicho eso, creo que frente a los desafíos que tiene el próximo gobierno, Israel es uno de los de los países que puede dar soluciones, tanto en materia de tecnología como de conocimiento. Creo que hay espacio para eso, pero lo definirá el próximo ministro o ministra de Defensa.
Usted lleva poco más de cuatro meses en el país, ¿percibe cierto antisemitismo?
Mira, el antisemitismo existe en todo el mundo. Nosotros tenemos un chiste o una anécdota que dice que el antisemitismo existe incluso donde no hay judíos. Si uno va a unas islas del Pacífico te van a decir lo que piensan de los judíos sin conocer a ningún judío. Creo que los últimos dos años han sido muy duros con la comunidad judía aquí en Chile. El antisemitismo no es un problema de Israel, el problema del antisemitismo acá en Chile es de la sociedad chilena. Yo como país represento tanto a judíos, como a árabes cristianos y árabes musulmanes también. Israel tiene una responsabilidad especial con la comunidad judía aquí en Chile y en todas partes del mundo, pero creo que la lucha contra el antisemitismo es un tema de la comunidad chilena y no de la embajada de Israel.
¿Cree que a veces se confunden las críticas legítimas a un gobierno con antisemitismo de uno y otro lado?
Absolutamente. Creo que la división no existe. Creo que el antisemitismo siempre existió, pero tomó una nueva cara que es el antisionismo o el antiisraelismo. Yo no entiendo por qué un chileno de origen palestino tiene que atacar a un chileno de origen judío por algo que está pasando en Medio Oriente. Creo que es un crimen hacerlo. Creo que es la importación de un conflicto y llamo a la comunidad palestina a volver a la relación que tenían con la comunidad judía y no meter odio. Si quieren criticar, critíquenme a mí, no critiquen a un niño del Instituto Hebreo que está caminando por la calle con una polera que dice Instituto Hebreo. El Presidente Boric, cuando hablamos, reiteró eso.
A propósito de ese ambiente, ¿cree que se debilitó la posición de Israel a nivel mundial producto de lo que pasó en Gaza?
Creo que la imagen de Israel, sí, pero Israel hoy es más fuerte que lo que era el 6 de octubre en todos los ámbitos: Siria, Irán, etcétera. Creo que el ataque del 7 de octubre destapó de alguna manera un antisemitismo, un antiisraelismo, que existía. Las demostraciones en contra de Israel fueron el 8 de octubre, cuando Israel todavía estaba luchando y estaba con terroristas dentro. La causa palestina, lamentablemente, no es a favor de los palestinos, es anti-Israel o anti lo que Israel representa para diferentes partes de la sociedad. Para el 90% de la gente que está en la calle, el grito de Palestina representa para ellos algo más amplio. Cuando en Estados Unidos van a una tienda de Starbucks y la queman porque dicen que es colaboradora del genocidio, lo hacen más bien porque están en contra de lo que representa Starbucks. De alguna manera, la causa palestina es el viagra de estos movimientos, que no quiero calificar de woke o progres, porque yo me considero una persona woke y progresista también, pero la causa palestina se ha transformado en un símbolo del levantamiento de la sociedad.
En relación al plan para Gaza, debe comenzar la segunda fase que contempla la desmilitarización de la Franja. ¿Cree que es realmente factible el desarme de Hamas? ¿Qué pasa si no se logra, el plan fracasa y se vuelve a foja cero?
No creo que fracase porque los objetivos de la primera etapa se cumplieron. Fueron liberados todos los rehenes menos uno, la ayuda humanitaria está entrando y se descubrieron los depósitos en los que Hamas la guardaba. El problema mayor ahora es la desmilitarización y que todavía no se haya formado la fuerza internacional de la que se hablaba. Como siempre, los políticos prometen mucho, pero cuando hay que aterrizar las cosas se hace difícil.
¿Y en eso no se ha avanzado?
Se está avanzando, pero hay siempre una traba. Por ejemplo, Turquía quiere mandar tropas, pero ni los palestinos quieren que ellos manden tropas. Por otra parte, países como los Emiratos no quieren mandar tropas. Va a hacer falta una mayor presión de los grandes países árabes como Arabia Saudita hacia Hamas.
Pero confía que el proceso va a seguir, no hay vuelta atrás.
No hay vuelta atrás.
El primer ministro Netanyahu descartó la idea de un Estado palestino. ¿Cree que la solución de dos estados está muerta?
Lo ha descartado, pero no totalmente. Ha decidido que este no es el momento de eso. Creo que el problema sobre la solución de dos estados no está en manos de Israel, está en manos de los palestinos. Lo que ha pasado en los dos últimos años lo está demostrando. La verdad es que ellos no quieren dos países. Si el liderazgo palestino realmente lo hubiera querido, Abbas podría ser el presidente del Estado palestino, no de la autoridad palestina. Creo que el problema hoy está en manos de los palestinos.
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