¿Transmite el coronavirus? ¿Da cáncer? Qué es (y qué no es) la red 5G

5g

La llegada de una nueva generación de datos para dispositivos móviles está a la vuelta de la esquina, lo que va a implicar tanto un profundo cambio en la manera en que se transmite y recibe información en nuestras pantallas móviles, como derribar ciertos mitos que existen sobre ella.



Los últimos años de la década del 2000 fueron clave para la telefonía celular. Fue por entonces que debutaron y se masificaron los teléfonos inteligentes —smartphones—, que cambiaron radicalmente no sólo el uso que le dábamos a un celular sino que también la relación y conectividad que teníamos con Internet. Para quienes nos criamos con los viejos teléfonos de disco, el cambio no fue menos que una revolución: de repente, se podía tener casi toda la información del mundo en la palma de la mano. Literalmente.

Con rapidez, llegó un momento en el que comenzamos a tener un verdadero minicomputador en nuestros bolsillos, y las barritas de señal dejaron de ser relevantes para saber si podíamos o no realizar una llamada telefónica. Ahora, es el indicador que nos dice si podemos conectarnos a la red. A partir de entonces, más que una herramienta de acceso a Internet, el celular se transformó en una extensión digital de nuestras personas y necesidades cotidianas. Hoy, prácticamente todo lo podemos hacer vía celular. Y todavía se puede mucho más. Eso es lo que propone la nueva red de datos 5G.

La evolución de las redes móviles ha sido acelerada. La primera generación de transmisión inalámbrica de datos, con protocolos análogos, debutó en 1979 y fue un estándar de telefonía durante la década del 80. En 1991 debutó comercialmente la tecnología 2G, que no sólo amplió el espectro de penetración, sino que además permitió el envío de datos, como mensajes de textos breves. Ya en los 2000 tuvimos la introducción de las redes 3G, una mejora considerable en relación a las redes intermedias 2.5G, tanto en términos de velocidad y de espectro, como así también de envío de datos. Fue acá cuando el verdadero potencial de los smartphones comenzó a despegar para el público general. Y pareciera que no fue hace mucho que las redes 4G aparecieron, aunque ya ha pasado poco más de una década desde que debutaron comercialmente en Suecia y Noruega, el 2009, y en Estados Unidos, el 2011.

Fue con las redes 4G que los usuarios se acostumbraron a tener banda ancha en sus teléfonos y, con eso, la posibilidad de ver televisión vía streaming en alta definición, jugar videojuegos en línea sin problemas, realizar teleconferencias y clases remotas, y a utilizar la cada vez más útil nube digital para almacenamiento o trabajo colaborativo remoto. Incluso, a compartir Internet desde el celular con otros usuarios.

Ahora, tenemos a las redes 5G a la vuelta de la esquina. Ella promete un incremento de velocidad de hasta 10 veces en relación a las actuales, junto con una menor latencia y prácticamente la inexistencia del embotellamientos de señal en lugares públicos. De hecho, ya está operativa en algunos países, como EE.UU., Inglaterra y Australia. Se proyecta que para el 2023 habrá cerca de mil millones de personas usando tecnología 5G en el mundo.

Pero su despliegue ha sido de todo menos discreto. Desde polémicas gubernamentales entre las naciones más poderosas del mundo, hasta teorías de conspiración que apuntan a esta tecnología como parte de la causa de la actual pandemia covid-19, hay muchos mitos que circulan en torno a esta red. Y que por supuesto no son ciertos. Vamos viendo.

1) 5G y coronavirus

Despejemos esto de inmediato: no hay relación alguna entre el despliegue de redes 5G y la actual pandemia que estamos experimentando. El anterior mito se generó a raíz de que, en Wuhan, China —lugar de origen del virus— comenzaron las primeras pruebas públicas del 5G. Algunos ociosos establecieron un vínculo entre ambos hechos, y las fake news con el tema campearon hasta no hace mucho. Incluso, hubo quemas de antenas y amenazas a ingenieros del área. Por suerte, el tema decantó. Y por cierto, también se descartó que las ondas electromagnéticas sean dañinas para la salud de las personas.

2) Velocidad

Mayor velocidad, menor latencia y una red considerablemente más robusta y con mayor cobertura. Es lo que promete la red 5G y así es. En términos teóricos, las velocidades a las cuáles se va a poder acceder prometen ser entre 10 a 20 veces más rápidas que lo que ofrecen las redes 4G actuales, que oscilan entre los 4 y los 12 Mbps en velocidad de descarga, y entre 2 y 5 Mbps en velocidad de subida.

3) Latencia

El tema de la latencia puede llegar a ser casi imperceptible, pero juega un rol fundamental, pues se trata del tiempo de respuesta que tiene una acción en el mundo digital o el retraso entre el envío y la recepción de dicha acción. Por ejemplo, los segundos que se demora la red en abrir una fotografía, la respuesta de disparo en un juego en línea o en echar a andar un video HD. Actualmente, la latencia de las redes 4G es aproximadamente de 200 milisegundos. Con la red 5G, la latencia será casi inexistente, con tiempos que podrían reducirse (en teoría) a 1 milisegundo. Será como abrir archivos alojados desde el computador. Cero retrasos. Qué mejor.

4) Cambios entre 4G y 5G

La diferencia entre generaciones está pensada para alcanzar las necesidades y requerimientos tecnológicos de hoy en día. Hasta cierto punto, es cierto que para el usuario común la diferencia quizás no será tan notoria. Es decir, la velocidad de carga de Instagram o de un video en Youtube no será tan distinta a como es hoy, y la navegación general tampoco se verá mayormente afectada. En cambio, el 5G está más orientado a mejorar el uso de redes móviles de corporaciones, oficinas y áreas de servicio, como la médica, donde la telemedicina en tiempo real será una realidad, así como la posibilidad de vehículos autónomos, la realidad virtual o la evolución de la internet de las cosas y las ciudades inteligentes.

5) Cambio de equipo

Sí, una vez que la red 5G esté operativa, será necesario cambiar el aparato o terminal actual y tener uno que efectivamente sea compatible con las nuevas redes en nuestro país. Actualmente, hay varios modelos disponibles, de distintos fabricantes, que soportan 5G, aunque todavía no tiene mucho sentido contar con uno. Por ahora. En todo caso, los teléfonos 4G actuales están muy lejos aún de quedar obsoletos.

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