El incidente de 2019 en el casino Monticello que Alejandro Gil buscó castigar

Alejandro Gil, presidente de Clínica Las Condes.

El presidente de la Clínica Las Condes inició una causa criminal en diciembre de 2019 por un entrevero con los guardias del casino que controla Dreams, a quienes acusó de golpearlo y humillarlo. Dreams dice que Gil fue expulsado porque interrumpía el normal desarrollo del juego. Este lunes, el Juzgado de Letras de Graneros decretó la salida condicional del procedimiento, luego que uno de los guardias ofreciera disculpas. “La causa terminó sin juicio oral”, dice el abogado del trabajador.


Las tres pasiones del presidente de la Clínica Las Condes, Alejandro Gil Gómez (75) son los caballos, los camiones y los casinos. Cuando toma vacaciones junto a sus amigos más cercanos viaja a Estados Unidos. En Miami disfruta con el clima y tiene un departamento; en Las Vegas aloja en hoteles de lujo y accede a su mayor atractivo: las plazas de juego.

El empresario, que a mediados del año pasado estuvo en el ojo del huracán al recibir una tercera dosis de vacunación contra el Covid-19 en el recinto médico que controla su pareja, Cecilia Karlezi, suele frecuentar los casinos en Chile, pero una de sus noches busca dejar en el olvido.

El 19 de diciembre de 2019, Alejandro Gil recibió una invitación personalizada del casino Sun Monticello para asistir el 21 de diciembre. Ese día, como muchos otros sábados del año, visitó junto a su pareja el casino, a las 16 horas.

En el sector de fumadores de las máquinas tragamonedas comenzó a apostar junto a un grupo de jugadoras habituales, con quienes ha forjado alguna cercanía y amistad: Angélica Castillo; Mónica Valenzuela y Patricia Godoy.

Aquella tarde, según detalló en una querella que presentó ocho días después, todo iba bien y el empresario extendió sus apuestas hasta alcanzar la noche. Estaba en racha -cuentan sus cercanos-, pero de un momento a otro se vino abajo su alegría y se produjo un incidente que terminó a los insultos y golpes.

“En algún momento de la noche, se acercó una persona, empleado del casino, a quien denominan Neri y quien sería extranjero. Con él, tanto yo como las personas que en ese momento me acompañaban, habíamos tenido algún cruce de palabras incómodo en el pasado, pues mantenía alguna especie de fijación con mi persona a quien siempre intentaba hacerme bajar la voz en especial cuando celebraba un premio de las máquinas”, sostuvo Alejandro Gil en la acción judicial iniciada el 29 de diciembre de 2019 y que este lunes volvió a cobrar relevancia: el caso terminó sin culpables y con una salida alternativa.

En su querella, Alejandro Gil detalló que cuando estaba jugando, apareció un desconocido al costado de la máquina. “Sin provocación, repentinamente se tornó muy agresivo y comenzó a increparme con insultos de grueso calibre diciéndome que hasta cuándo ocupaba tanto espacio. A las mujeres que me acompañaban al jugar igualmente las insultó con epítetos misóginos e irreproducibles y comenzó a hacer un gran escándalo en el lugar. Yo le respondí que no nos faltara el respeto”, relata Gil. Por lo ocurrido, le reprochó a Neri, quien presenciaba los hechos, que “hasta cuándo recibíamos malos tratos y hostigamientos en el casino”, dijo Gil en la acción que fue tramitada por abogados Sebastián Yanine y Sofía Wilson, socio y asociado de Bofill, Escobar & Silva.

Una vez que volvió a su silla para seguir jugando con la máquina, un grupo de guardias de seguridad lo botaron al piso “violentamente”, acusó Gil. “Me inmovilizaron y me apretaron fuertemente la mandíbula. Además, me hicieron una especie de llave en mi muñeca y me propinaron diversos golpes, sacándome fuera del casino de forma humillante y provocándome diversas lesiones”, denunció Gil, quien al día siguiente constató lesiones en en la Clínica Alemana de La Dehesa. “Dicha feroz agresión resulta increíblemente desproporcionada considerando que tengo 72 años, que por lo demás aparento”, recalcó.

Dreams, sin embargo, tiene otra versión de los hechos, la que estampó en las contingencias legales detalladas en sus reportes financieros, en los que explicó que Alejandro Gil fue “expulsado de la sala de juegos debido a que interrumpía el normal desarrollo del juego”.

El juicio iniciado en 2019, en el que estaba involucrada la filial San Francisco Investment S.A. de Dreams, fue extendido el 22 de abril de 2021, cuando Alejandro Gil amplió su “querella dirigiéndola expresamente contra 6 trabajadores pertenecientes al departamento de seguridad. A la fecha, (el) cliente no ha realizado una petición formal para arribar a un acuerdo por lo que el estado del proceso y las probabilidades de pérdida para la empresa son inciertas”, reportó Dreams en sus balances a septiembre.

El fin del caso

Este lunes, el caso llegó a su fin y el Juzgado de Letras de Graneros resolvió decretar la salida condicional del procedimiento al único imputado por los hechos a esta fecha.

Se trata de Pedro Abarzúa, quien se desempeñaba como guardia del recinto y que mediante una audiencia realizada vía videoconferencia ofreció sus disculpas públicas sobre el incidente. Además, quedó sujeto a la obligación de informar cualquier cambio de domicilio al Ministerio Público durante un año de plazo. Al ser contactado por Pulso, Pedro Abarzúa declinó efectuar comentarios sobre el caso.

El abogado del trabajador, Ricardo Brancoli, de SLBZ Abogados dijo a Pulso que “la causa terminó sin juicio oral y, como se aplicó una salida alternativa de suspensión condicional, los hechos objeto de la querella no fueron probados. En otras palabras, no hay condena”.

En la contraparte confirmaron el fin del juicio iniciado en 2019 por Alejandro Gil.

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