Mercado advierte sobre baja liquidez en bonos corporativos locales

Economistas plantean que Banco Central compre deuda de empresas para enfrentar la crisis

"La emisión local muestra una baja profundidad en lo que va del año, con una reducción significativa en el número de anuncios y en el monto emitido", indicó el Informe de Política Monetaria (IPoM).




El desempeño del mercado de bonos corporativos es una de las tantas preocupaciones del Banco Central, pues en medio del avance del coronavirus, las empresas parecen no considerar la emisión de deuda como vía de financiamiento.

La baja liquidez del mercado de renta fija corporativa se refleja en el sostenido avance que registra el CEMBI Chile, índice de JP Morgan que mide el diferencial de tasas de la deuda corporativa local frente a las tasas libres de riesgo.

Luego de la masiva fuga de capitales, la Reserva Federal anunció la compra de bonos corporativos para estabilizar la liquidez del mercado de deuda norteamericano, y en efecto, aliviar los costos financiamiento para las empresas.

El respaldo de la Fed retornó el apetito de los inversionistas por la deuda y los spreads comenzaron a disminuir. Esto también se observó en el mercado local, y el CEMBI Chile alcanzó los 280 puntos base el 24 de marzo, pero la rápida propagación del coronavirus en Chile revirtió el panorama.

Hoy, el CEMBI Chile transa a un spread de 377.9 puntos base, lo que supone un alza de 47 puntos base desde su mínimo del año. (Ver gráfico) Esto, a pesar del anuncio del Banco Central de elevar las medidas no convencionales mediante la compra de activos por un monto de hasta US$8 mil millones, en un plazo de seis meses.

“El mercado de corporativos no está muy liquido porque no hay muchas transacciones. El mercado queda en una posición compradora porque se ven pocas ofertas”, dice el gerente de renta fija de MBI Inversiones, Guillermo Kautz.

Las señales del presidente del BC, Mario Marcel, generaron una fuerte caída en las tasas soberanas, mientras que el mercado de bonos corporativos se mantuvo estable.

“Aún está algo muerto ese mercado, salvo para los bonos bancarios, que se encuentran en spread en torno a mínimos históricos. El mercado no ve tan posible que el Congreso apruebe el financiamiento a grandes empresas, que son precisamente las que emiten bonos. Puede haber oposición frente a la posibilidad de que se apruebe a la compra de papeles del fisco en el mercado secundario”, explicó Felipe Alarcón, economista de EuroAmerica.

Ante la Comisión de Hacienda, Marcel puntualizó en la urgencia de una reforma constitucional para modificar la Ley Orgánica del Banco Central, lo cual permitiría al instituto emisor comprar bonos de Tesorería o del gobierno. Eso sí, no descartó la posibilidad de entregar financiamiento a través de la compra de bonos corporativos.

“Podemos intensificar la política monetaria a través de operaciones no convencionales incluida la compra de bonos. Por esa vía podemos inyectar más liquidez a la economía, ayudar a reactivar el mercado de bonos incluido el de bonos corporativos, facilitar el ajuste cuando hay recomposición de las carteras, darle mayor credibilidad a la política monetaria y anclar las expectativas de inflación en la meta. En fin, hay bastante cosas que podemos hacer”, dijo Marcel.

Además, el Informe de Política Monetaria (IPoM) que publicó el ente emisor, indicó que el financiamiento corporativo mediante emisión local de bonos muestra una “baja profundidad en lo que va del año, con una reducción significativa en el número de anuncios y en el monto emitido”.

Es más, el BC destacó que las emisiones corporativas no bancarias registraron mínimos que no se observaban desde el año 2010. “Esto, en complemento con la participación de grandes empresas como receptores de créditos bancarios, refleja que esta segunda vía ha sido la utilizada a la hora de cubrir sus necesidades de financiamiento”, se lee en el IPoM.

Financiar al Fisco

Esta tarde, el Ministerio de Hacienda anunció que ingresó un proyecto de reforma constitucional y un proyecto de ley que faculta al emisor comprar instrumentos de deuda emitidos por el Fisco en el mercado secundario abierto “en circunstancias excepcionales en las que así lo requiera la preservación del normal funcionamiento de los pagos internos y externos”.

Cabe recordar que esta herramienta estaba prohibida desde su autonomía en 1990, aunque es ampliamente utilizada por entidades similares de los países más desarrollados.

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