Aguas Andinas pone a la venta su participación en Essal en medio de proceso de caducidad

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La firma controlada por el grupo francés Suez decidió desprenderse del 53,5% de participación en la filial que luego del prolongado período en que no entregó su servicio, arriesga perder la concesión en Osorno.




Essal, la compañía que en julio del año pasado dejó por once días sin agua potable a casi 50 mil personas en Osorno, sigue sumando capítulos tras este episodio que la tuvo en el ojo huracán.

Esto, porque Aguas Andinas, controlada por el grupo francés Suez, decidió poner a la venta su 53,5% de participación en Essal, filial que luego del prolongado período en que no entregó su servicio, arriesga perder la concesión en Osorno, tras el proceso iniciado por el regulador sanitario en agosto del año pasado.

La principal sanitaria del país, explicó que esta decisión se tomó por motivos estrictamente empresariales y para focalizar su actividad en sus actuales prioridades estratégicas en Chile.

"El cambio climático y la sequía extrema sitúan a Aguas Andinas en un complejo escenario que no solo requerirá acciones en el presente, sino también en una hoja de ruta en el mediano y largo plazo que permita enfrentar con robustez operacional, tecnología de vanguardia, nuevas infraestructuras y personal altamente capacitado, momento del cual nos debemos hacer cargo", dijo la compañía en un comunicado.

La propiedad de Essal está compuesta por Iberaguas (51%), sociedad controlada por Aguas Andinas, mientras que un 40,46% está bajo el control de una sociedad del empresario Felipe Ibáñez, otro 5% aún lo tiene la Corfo, 2,51% está en manos directamente de Aguas Andinas y 1% lo tiene la Tesorería General de la República.

Si bien en un comienzo se estimó que seis meses podría tardar la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) en entregar su resolución final respecto a la caducidad de la concesión de Essal en Osorno, esos plazos podrían extenderse. Aunque a fines de septiembre la firma entregó sus descargos, el regulador podría pedir nuevos antecedentes.

Tanto el proceso sancionatorio como el procedimiento especial para el informe técnico de caducidad, están con su término probatorio vencido y se está rindiendo prueba de testigos.

En un comunicado, la SISS señaló que ante un nuevo dueño, este asume multas y compromisos adoptados como las inversiones del plan de desarrollo. "En términos generales, un eventual cambio en el control de Essal no trae aparejada una revisión de las condiciones de otorgamiento de la concesión", dijo el regulador. "Se hace presente que la SISS pondrá atención a algunas condiciones de la operación y, eventualmente, ejercerá sus atribuciones en materia de control de concentración de la industria", agregó.

Actores de la industria señalan que el principal riesgo en torno a la operación, además de una eventual caducidad anticipada de la concesión que podría afectar el valor de la empresa, es que el sector sanitario está bajo una gran incertidumbre, debido a los cambios regulatorios que el Gobierno anunció hace meses, tras los hechos ocurridos precisamente en Osorno.

Cambios en la industria

La venta de la participación de Aguas Andinas en Essal, no es el único movimiento en la industria sanitaria en el último tiempo.

En 2018 Marubeni y Network Corporation of Japan (INCJ), junto a Toesca Asset Management, compraron en unos US$65 millones la empresa sanitaria Aguas Chañar, que pertenecía al consorcio Icafal, Vecta e Hidrosan. Ese mismo año, el grupo singapurense Sembcorp puso a la venta Aguas Santiago, Aguas Chacabuco y Aguas Lampa, sin embargo, la operación quedó sin resultados positivos producto de la incertidumbre en el marco del proceso de fijación tarifario, y hasta ahora, el proceso se mantiene sin novedades. Este año, de hecho, son varias las sanitarias iniciarán procesos de negociación tarifaria, entre ellas, Essal, en abril de 2020.

Empresas Públicas de Medellín (EPM), en tanto, decidió el año pasado desprenderse de Aguas Antofagasta que en 2015 compró al Grupo Luksic, cuyo proceso también está abierto. Su precio rondaría los US$1.000 millones.

Estos cambios podrían generar ajustes en las participaciones de la industria. Según un reporte de la SISS de 2018, en cuanto a distribución de clientes, Grupo Suez tiene una participación del 43,8%, mientras que el Fondo de Pensiones de los Profesores de Ontario (OTPP) acaparan el 31,3% de la industria, seguido por Marubeni y Network Corporation of Japan (INCJ) con el 10,5%.

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