Alberto Naudon: “A fin de año evaluaremos realizar pilotos orientados a emitir una moneda digital de Banco Central”

18/06/2021 FOTOGRAFIAS AL CONSULTOR DEL BANCO CENTRAL, ALBERTO NAUDON Mario Tellez / La Tercera

El consejero del instituto emisor está dirigiendo el proceso de análisis para poner en marcha una moneda digital en el país, respecto de lo cual publicaron esta semana un primer informe. Afirma que “lo clave es que la gente sienta que le sirve, que le es útil y atractivo usarla”. Explica que, “en la práctica (...), una persona llegaría a pagar a cualquier almacén y tendría, por ejemplo, tres alternativas: billetes, tarjeta de débito y una tarjeta que es su billetera digital de moneda digital de Banco Central”. Los pilotos se realizarían en 2023 y Naudon señala que un plazo razonable para una eventual emisión es cinco años.




A mediados de esta semana, el instituto emisor presentó un primer informe sobre monedas digitales del Banco Central, donde se ponderan los beneficios y desafíos asociados a su emisión. Y anunció que realizará durante 2022 una ronda de diálogo y consultas con los distintos agentes interesados para conocer distintas visiones sobre la opción de impulsar esta innovación.

A fin de año se tendrán las conclusiones de esas reuniones y trabajo técnico y, en base a esa información, el ente rector evaluará la opción de realizar en 2023 pilotos para la implementación de una moneda digital de Banco Central. Así lo adelanta el consejero Alberto Naudon, quien está dirigiendo este trabajo de análisis al interior de la institución. “Una moneda digital de Banco Central tiene que ser robusta y, antes de ponerla en circulación, debe estar probado que funciona bien”, afirma.

¿Cómo se llevará a cabo el diálogo y consultas para impulsar una moneda digital de Banco Central?

-En primer lugar, déjeme recalcar que emitir una Moneda Digital de Banco Central (MDBC) requiere de una conversación profunda con los distintos involucrados, porque este tipo de innovación afecta a distintas áreas y agentes de la economía. Emitir una MDBC representa un cambio muy significativo en la forma en que pagamos, cambio que puede generar grandes beneficios, pero que también requiere hacerse cargo de una serie de desafíos importantes. Lo clave para lograrlo tiene que ver con lograr un buen diseño y para eso es importante oír a los distintos involucrados. Eso lo haremos de distintas maneras.

¿De qué maneras?

-Hay distintas líneas de acción. Por una parte, se ha planeado una serie de actividades más de corte académico, que tendrán un formato de seminarios abiertos a la comunidad. Una segunda línea son mesas de trabajo, donde se convocará a los distintos involucrados para discutir temas concretos que son relevantes para el diseño de una MDBC. Estos temas van desde aspectos tecnológicos, como la capacidad para funcionar offline, es decir, sin acceso a una conexión a internet, a otros más conceptuales, por ejemplo, cómo lograr que no impacte negativamente el mercado financiero. Una tercera línea de relación con los involucrados tiene que ver con los otros reguladores y entidades públicas, como la Unidad de Análisis Financiero, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), el Congreso y el gobierno, a través de los ministerios de Hacienda y Economía.

¿La idea de este trabajo es incluirlo en una siguiente etapa?

-El objetivo es publicar un segundo reporte a fines de este año que recoja lo que aprenderemos de esta interacción con los distintos involucrados y, a partir de esa experiencia, evaluar realizar pilotos orientados a emitir una moneda digital de Banco Central, para llevarlos a cabo en el primer semestre de 2023. Puede parecer un proceso algo largo, pero cuando se desarrollan cambios importantes en el sistema de pagos, como el que estamos analizando, es necesario ser muy acuciosos. Son procesos que se toman bastante tiempo. Una moneda digital de Banco Central tiene que ser robusta y, antes de ponerla en circulación, debe estar probado que funciona bien. La base de todo sistema de pago está en la confianza y las personas no pueden tener dudas de que el sistema funciona y es seguro, y eso requiere varias etapas de desarrollo.

¿El piloto o los pilotos que vayan a realizar sería en marzo de 2023?

-No hay plazos fijos, pero el cronograma que tenemos hoy supone que a fines de este año podríamos presentar un resumen de lo que ha sido esta discusión con los distintos involucrados y, de ser el caso, proponer pilotos o pruebas de concepto más concretos que se llevarían a cabo durante 2023.

El piloto que se impulsaría, ¿qué alcance tendrá?

-Los pilotos son pequeños laboratorios donde se experimentarán distintos diseños de manera controlada. Se pueden hacer de distintas formas: más abiertos o más cerrados. La idea es probar algunos aspectos específicos de los distintos diseños. Con eso podemos ir viendo si se logra o no resolver los problemas que aparecen como más relevantes, por ejemplo, cómo lograr interoperabilidad con los sistemas de pagos que actualmente existen.

¿El piloto no incluirá probar el sistema con la ciudadanía en general?

-No. En una etapa más avanzada se puede hacer algo más amplio. Al comienzo, lo usual es partir con pilotos más aislados del mundo real.

¿Qué elementos debe tener esta moneda para que se logren esas metas?

-Una buena MDBC debe lograr varias cosas. Debe fomentar la competencia e innovación. Debe ser de bajo costo de uso, para no excluir a nadie del sistema. Debe ser resiliente a los ataques cibernéticos y a los desastres naturales. Debe proteger la privacidad de los datos personales. Debe conversar con los medios de pago actuales y no dañar al sistema financiero. Son muchas las cosas necesarias para que una MDBC funcione bien. El desafío es grande, especialmente si se toma en cuenta que, por ser algo nuevo, casi no hay mejores prácticas internacionales que sirvan de guía.

¿Cómo se logra que sea masiva y sirva para todo tipo de pago?

-Lo central es que la gente sienta que le sirve, que le es útil y atractivo usarla. Esto es un desafío importante, porque nosotros no estamos acostumbrados a lidiar directamente con las necesidades del público general, y por ello siempre hemos pensado en una MDBC como plataforma sobre la cual distintos desarrollos del sector privado puedan apalancarse para ayudar a generar mejores formas de pagos. No queremos reemplazar al sector privado como proveedores de medios de pago, la idea es más bien ser un complemento que permita potenciar lo bueno de estas innovaciones y hacerse cargo de los riesgos y desafíos que genera. Este camino es el que la mayoría de los países ha decidido transitar.

En términos prácticos, ¿cómo operaría esta moneda digital?

-Hoy día las personas pagan principalmente de dos maneras: con efectivo o con los saldos que tienen en las cuentas corrientes o vista. Piense en su billetera, tiene billetes y tarjetas conectadas a su cuenta. Esas dos cosas tendemos a pensar que son lo mismo, pero son dos tipos de dinero distintos. El efectivo es dinero físico emitido por el Banco Central y los saldos en las cuentas son dinero electrónico creado por bancos comerciales, principalmente. La moneda digital de Banco Central sería una tercera posibilidad, una tercera forma de dinero, la que, en principio, tendría algunas características muy parecidas al efectivo: por ejemplo, sería un pasivo del BC, estaría diseñada para pagar offline, es decir, sin estar conectado a la red, y requeriría entregar pocos datos personales. Pero, a diferencia del efectivo, permitirá pagar a distancia, digitalmente. En la práctica y en términos bien concretos, una persona llegaría a pagar a cualquier almacén y tendría, por ejemplo, tres alternativas: billetes, tarjeta de débito y una tarjeta que es su billetera digital de MDBC. ¿Qué ventaja tiene? Bueno, por su bajo costo y seguridad sería aceptada en muchos comercios, podría pagar aún no estando conectada a la red y no requeriría andar con efectivo por la calle. Esta nueva forma de dinero podrá ser cambiado por los otros tipos. Por ejemplo, los depósitos en cuentas corrientes o vista podrán transferirse a la moneda digital.

¿Cuáles son los plazos que se han dado los distintos bancos centrales que están en este proceso y ustedes tienen alguna meta al respecto?

-La experiencia cambia mucho entre país y país. Depende de cuán ambicioso sea el proyecto, de las necesidades que se quiere abordar y de cuánta experiencia tenga el país en estas materias. Es difícil hablar de plazos, pero me parece razonable pensar en un período de cinco años. Es importante reconocer que las monedas digitales de Banco Central son un fenómeno bastante nuevo, por lo tanto, no existen estándares internacionales bien definidos. Para un país pequeño como Chile, que ya cuenta con un sistema de pagos adecuado a su nivel de desarrollo y que tiene importantes lazos con el resto del mundo, me parece que hay cierto valor en esperar un poco para ver cuáles serán las mejores prácticas que se van imponiendo en el resto del mundo. Por ejemplo, una de las ventajas potenciales que tiene esta nueva tecnología es que podría hacer más eficiente los pagos transfronterizos, especialmente los minoristas, los que hacemos la gente común y corriente, que hoy son muy caros. Para esto será útil que los sistemas de los distintos países conversen entre sí, y eso está recién comenzando.

Alberto Naudon, consejero del Banco Central. Mario Tellez / La Tercera

¿Esta moneda digital entraría en la base monetaria de la emisión de dinero?

-Por cierto, sería una nueva forma de dinero que se suma a los depósitos a la vista y al circulante.

¿El emitir una moneda digital tiene más ventajas que riesgos?

-No lo sabemos todavía y por eso estamos haciendo esa evaluación. Pero sin duda es una idea con gran potencial, que vale la pena investigar. No en vano muchos bancos centrales lo están haciendo.

Esta semana las criptomonedas sufrieron una fuerte baja, ¿cuál es su análisis al respecto?

-Es un mercado que tiene un grado de opacidad relevante y eso es muy complejo, especialmente si se pretende usar esos activos como medio de pago. Mal que mal, la clave del buen funcionamiento de los sistemas de pagos es la confianza. Parte de las correcciones de precios que hemos visto estos días se relaciona con esa opacidad y poca confianza. Justamente, una ventaja de una MDBC es que, al ser emitida por el BC, es el activo más seguro de una economía, porque su respaldo es 100% garantizado por el banco. Por eso, me parece que una moneda digital de BC tiene mayor espacio para ser medio de pago que una moneda virtual privada, la que, como hemos visto estos días, suele tener gran volatilidad.

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