Por David NogalesChile alcanza cobertura de internet virtualmente universal y lleva brecha urbano-rural a su mínimo histórico
Sin embargo, el desafío ahora es el desarrollo de habilidades digitales ya que existe una gran brecha entre el uso recreativo versus el productivo. Aún así, el reporte Hogares Conectados 2026 de País Digital, muestra que el uso de la IA en Chile se duplicó en dos años.

Chile sigue marcando hitos en materia de conectividad, confirmando su posición de liderazgo en la región y también en el mundo como una economía muy fuertemente ligada a Internet. Así se desprende de la edición 2026 del reporte Hogares Conectados 2026 de la Fundación País Digital.
Según el informe, la brecha entre zonas urbanas y rurales, que en 2008 era de 30 puntos porcentuales, cayó a solo 1,6 puntos, su nivel más bajo desde que existen registros.
El estudio, elaborado con datos de la Casen 2024, la Encuesta de Acceso y Uso de Internet de Subtel y el Índice de Ciudadanía Digital de la propia fundación, concluye que el país “ha sido notablemente exitoso en la tarea de cerrar la brecha tradicional de acceso”.
En efecto, apenas un 3,4% de la población, equivalente a 196.156 hogares, sigue desconectado.
La revolución rural
El cierre de la brecha geográfica es el hallazgo más llamativo del informe. Entre 2008 y 2025, la conectividad en zonas rurales subió 231%: pasó de 28,7% a 95,1% de los hogares.
En el mundo urbano, la cobertura llegó a 96,8%, lo que prácticamente elimina la diferencia histórica entre ambos territorios.

El avance también es transversal en términos de edad. En todos los grupos menores de 60 años, la cobertura supera el 98%. La única brecha relevante por tramo etario se concentra en los mayores de 60 años, donde 8 de cada 100 personas siguen sin acceso.
La evolución por ingresos refuerza el cuadro positivo. Mientras en 2011 solo el 33,9% de los hogares del quintil más bajo contaba con internet, hoy esa cifra llega a 88,82%, un crecimiento de 162% en 15 años. Todos los demás quintiles superan el 90% de cobertura.
En cuanto al tipo de conexión, la fibra óptica domina con el 70,2% de las conexiones fijas, seguida por cable/módem con 25,6%. A nivel de dispositivo de acceso, el smartphone es el principal medio de conexión, con 51,6%, por sobre la banda ancha fija (45,9%).
La internet satelital representa un “marginal” 1,7% de acuerdo al estudio, aunque los últimos datos de Subtel muestran un crecimiento vertiginoso de estos enlaces solo mirando el alza de más de 80% de los clientes de Starlink.
El perfil de quienes quedan fuera
El informe advierte que la exclusión digital residual no es homogénea. Mediante un análisis de conglomerados, la Fundación País Digital identificó tres perfiles diferenciados entre los hogares desconectados.
El grupo mayoritario, que concentra el 59% de los hogares sin internet (114.594), corresponde a un “segmento urbano-rural” de nivel socioeconómico E, con educación básica incompleta y jefes de hogar que se desempeñan principalmente como obreros no calificados. Un 47,3% de este grupo vive en zonas rurales.
El segundo cluster, que agrupa al 32,3% (62.726 hogares), son “trabajadores urbanos”: GSE E, con básica completa y empleos de obrero calificado, residentes mayoritariamente en ciudades.
El tercer grupo, el más inusual, representa el 8,7% restante (16.830 hogares): son llamados “profesionales desconectados”, con GSE C1, educación universitaria completa y residencia urbana en un 85,7% de los casos. El estudio no entrega una explicación para este fenómeno, pero su existencia sugiere que en una fracción pequeña de la desconexión hay razones distintas a las económicas o de cobertura.
La nueva brecha: uso recreativo versus uso productivo
El informe plantea que el verdadero desafío ya no está en el acceso, sino en lo que las personas son capaces de hacer con internet.
El diagnóstico es preocupante. El 73,7% de los chilenos declara tener habilidades básicas (streaming, redes sociales, videollamadas), pero solo el 51,9% alcanza un nivel intermedio, que incluye herramientas de productividad como procesadores de texto o planillas de cálculo.

“Ya hemos avanzado mucho en cobertura y calidad: tenemos más de 10,3 millones de conexiones 5G y casi 9 de cada 10 conexiones residenciales son fibra óptica. El siguiente paso es darle realmente un sentido a esta conectividad, para reducir brechas, impulsar emprendimientos, educación, nuevas habilidades digitales y al sector productivo del país”, afirmó la Subsecretaria de Telecomunicaciones, Romina Garrido.
Las habilidades avanzadas, entre las que se cuentan la programación o la creación de sitios web, están presentes solo en el 22,9% de la población.
La distancia entre uso recreativo y productivo es la señal de alerta más concreta del informe. “Mientras el 85% domina redes sociales, solo el 50% maneja Excel. La desconexión es clara: sabemos consumir, no producir”, señala el documento.
“Chile ha construido una base de conectividad que muy pocos países de la región tienen. Ese es un logro indiscutible. Pero la siguiente etapa es mucho más desafiante: lograr que esa infraestructura se traduzca en capacidades reales para las personas. No basta con estar conectados si una parte importante de la población no cuenta con las herramientas para usar internet de manera productiva, segura y significativa”, dijo Pelayo Covarrubias, presidente de Fundación País Digital.
El patrón se agudiza según el nivel socioeconómico. En los GSE AB y C1, la diferencia entre habilidades productivas y comunicacionales es relativamente menor. En el GSE E, en cambio, solo el 23,2% declara habilidades productivas, frente al 66% que tiene habilidades de comunicación: una brecha de casi 43 puntos.
El estudio identifica tres factores determinantes para el desarrollo de habilidades avanzadas: el nivel educacional, el uso del computador como dispositivo de acceso (por sobre el smartphone) y la frecuencia de uso de internet. La edad, por su parte, es el factor con mayor incidencia negativa.
El uso de IA se duplicó en dos años
En materia de inteligencia artificial, el informe registra un salto sin precedentes. El porcentaje de chilenos que usa IA y chatbots pasó de 29,9% en 2024 a 60,4% en 2026, un incremento de 102% en solo dos años.

Los usos más frecuentes son redactar correos electrónicos, buscar información y resolver dudas cotidianas.
Sin embargo, el propio documento matiza el entusiasmo: este crecimiento convive con un 20% de la población que no declara ninguna habilidad digital avanzada, lo que configura, según la fundación, “una brecha de extremos”.
Un 15,29% domina las diez habilidades avanzadas medidas, mientras que uno de cada cinco chilenos no reporta ninguna.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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