Por Ignacio BadalCoexca-AASA: Los protagonistas de la fusión que concentra el mercado de la carne de cerdo
Chile consumió 410 mil toneladas de cerdo en 2025, un 24% de las carnes que comen los chilenos, detrás del pollo y el bovino. El mercado lo domina ampliamente Agrosuper, pero una alianza entre dos empresas reducirá esa brecha. Especialistas analizan aquí los riesgos y beneficios de la integración para la libre competencia.

El 16 de junio, la Fiscalía Nacional Económica (FNE) resolvió iniciar una investigación a la operación de concentración que habían acordado las empresas productoras y exportadoras de carne de cerdo Coexca S.A. y Comafri S.A., filial del holding de empresas Agrícola Industrial Lo Valledor AASA S.A.
Con ese documento en la mano, dos días después ambas empresas anunciaron públicamente lo que denominaron un “acuerdo estratégico para integrar sus operaciones productivas”.
La operación contempla la fusión de las plantas faenadoras de cerdos de ambas compañías, la de Coexca, ubicada en Maule, y la de Comafri, en Rancagua, bajo una nueva sociedad que administrará tales instalaciones.
Sin embargo, el acuerdo también considera la unión de ambas compañías aguas abajo, al crear otra sociedad para la comercialización conjunta de cortes de carne de cerdo y productos derivados, lo que hasta ahora llevaba a cabo cada empresa de manera independiente.
Las proyecciones de la operación de concentración apuntan a una producción cercana a las 100 mil toneladas, lo que lo convertiría en el segundo mayor productor de carne de cerdo del país y ventas por US$250 millones.
Con esta operación, el mercado porcino local será aún más concentrado de lo que ya es hoy, pues pasará de cuatro grandes productores a sólo tres, aunque el nuevo actor que salga como resultado de esta fusión podría desafiar con más fortaleza al que domina en producción y ventas, que es por lejos el holding Agrosuper.
Una industria de millones
El negocio de la carne de cerdo en Chile se calcula en torno a los US$1.600 millones, entre ventas locales y externas.
El año pasado, el país produjo 589.376 toneladas, un 0,7% más que el año anterior, en un nivel que se ha mantenido casi estable en los últimos cinco años, según las estadísticas del gremio ChileCarne.
Sólo a nivel local se consumieron 410.300 toneladas en 2025, un 3,8% más que en 2024, aunque cerca de un tercio no fue producido a nivel local, sino que provino de importaciones. Estas totalizaron 146 mil toneladas, valorizadas en US$375 millones, con Brasil como principal origen (83%), seguido por Estados Unidos (7%) y España (5%).
Del total de carnes que se consume en Chile, el 24% es de cerdo, con una cifra per cápita de 20,5 kilos al año por persona, por detrás del pollo (43%) y el bovino (31%).
Las exportaciones han tenido un comportamiento volátil en el pasado quinquenio, pues en plena pandemia, en 2021, se enviaron 341 mil toneladas, valoradas en US$809 millones, y luego de altibajos, llegaron a 327.586 toneladas en 2025, con US$698 millones recaudados. El producto llegó a 40 países y los principales destinos fueron Corea del Sur, que concentró el 25%, China el 23% y Japón el 21%.
Como entidad gremial, ChileCarne -o la Asociación Gremial de Productores de Cerdo de Chile- agrupa a los principales actores de la industria, que son sólo cuatro: el más grande por lejos es Agrosuper, controlado por los hermanos Vial Concha; y hay tres actores medianos: los dos involucrados en la fusión: Coexca y AASA, y Maxagro, de la familia Lyon Valdivieso.
Quién es quién en la fusión
Coexca nació en 2002 de la unión de siete productores porcinos locales con el objetivo de exportar carne de cerdo a mercados asiáticos. Aunque su mayor negocio es la exportación, también comercializa sus productos en Chile a través de la marca Campo Noble. A nivel internacional, es socio en partes iguales con Maxagro, el cuarto actor relevante del mercado, en la empresa Almagro Foods, con sede en España, para exportar sus productos.
Los fundadores fueron los hermanos Claudio y Ángel Soler Cortina, miembros de la familia controladora de Cecinas Soler, de Curicó, a través de la sociedad Agrícola Soler Cortina; Ramón Achurra Larraín, maulino y uno de los mayores fruticultores del país; Carlos Seemann Santos, dueño de planteles de crianza de cerdos en Isla de Maipo, mediante Agrícola La Islita; Vicente Correa Gandarillas, a través de la Agrícola Los Tilos; Alberto González Mas, conocido por su carrera deportiva como velerista, por la cual fue máximo medallista panamericano de Chile y campeón mundial, junto a su padre Manuel González Barjacoba, mediante la Agrícola Mansel de Paine; el fruticultor Carlos Sabagh Pisano de Codegua; y los hermanos Ricardo y Guillermo Yanine Milad, trigueros y molineros de Chillán.
En mayo de 2017, el fondo Danish Agribusiness Fund K/S adquirió el 25,9% de Coexca en US$12 millones y el fondo neerlandés TerraProtein Equity Partners compró el 2,08%, lo que diluyó proporcionalmente al resto de accionistas.
Tras la salida de algunos socios y la entrada de los extranjeros, la propiedad de Coexca, según su memoria 2025, la encabezaba el fondo danés con un 25,25%; seguido por Soler Cortina con un 16,02%; Agrícola San Ramón, de Ramón Achurra, con 15,54%; Carlos Seeman y su familia, con 10,73%; Ricardo Yanine, con 10,6%; Inversiones Mansel, del deportista Alberto González Mas y sus hijos, con 8%; Agrícola Los Abedules, de su hermano Manuel González Mas y familia, con 6,92%; y Agrícola Río Plata, de la familia de María Rosa González Mas, con 6,92%.
En diciembre de 2025, el capital de Coexca estaba valuado en $30.107 millones.
Pero hace sólo un par de meses, Master Agroindustrial, la filial brasileña del grupo agroalimentario español Vall Companys, adquirió el 38% de la compañía chilena, lo que significó la salida del fondo danés y una dilución adicional de los demás socios, que no se ha detallado públicamente.
Con el ingreso de la firma brasileña, al directorio de nueve miembros que encabeza Claudio Soler, se integraron Mario y Manolo Faccin, de Master, y Tomás Blasco, de Vall Companys.

A diferencia de Coexca, existe menos información pública sobre la propiedad de Empresas AASA.
Nació en diciembre de 1983 como Agrícola e Industrial Lo Valledor AASA S.A., vinculada al empresario Andrés Allende Urrutia, que entre sus negocios estaba el conocido matadero de Lo Valledor. La denominación AASA proviene del nombre original de la sociedad de 1982 en otro rubro: Automotriz Arica S.A. Fue en 1985 cuando nació Agrícola AASA, la unidad encargada de la crianza de cerdos.
Allende Urrutia tuvo seis hijos: Andrés, Nicanor, Jimena, Patricia, María Luisa y José Manuel, varios de los cuales tomaron responsabilidades en la empresa familiar.
En 1994, Allende Urrutia asumió la presidencia y la gerencia general la tomó su hijo Nicanor Allende Vial. El primogénito, Andrés, pasó a integrar el directorio en el 2000.
La historia empresarial de la familia eso sí sufrió un quiebre en 2015, cuando los hermanos se separaron del holding familiar, que ya contaba con negocios de frigorífico y carnes de vacuno y cerdo, y se presentaba como la mayor productora de carne del país, con ventas superiores a los US$200 millones.
Los hermanos Nicanor, Andrés y Patricia no se sintieron representados en el directorio de la empresa y entablaron acciones judiciales cruzadas con sus otros hermanos, que acabaron en un acuerdo de división de sus negocios. Estos tres salieron para fundar una nueva compañía llamada Empresas FT Foods, de la cual colgaban las firmas Agrolomas, Frigoríficos Temuco y Carnes Santa Ana, que se dedica sólo a la crianza, procesamiento y comercialización de carnes de bovino, que operan con marcas como A Punto, La Reserva y Fundo Sur.
Los hermanos que se quedaron fueron José Manuel, a través de su sociedad familiar Inversiones Hyde Park; Jimena, mediante la firma Inversiones Iceberg; y María Luisa, a través de Tucumán Inversiones, quienes siguieron con el negocio porcino.
Con la separación, el capital de la sociedad pasó de $14.343 millones a $7.658 millones.
Desde 2015, José Manuel Allende Vial -ex máximo ejecutivo de Wenco- es el gerente general de Empresas AASA y sus hermanas han integrado su directorio presidido por Carlos Cáceres. El pasado 1 de abril, según la documentación pública, el directorio de la sociedad revocó los poderes conferidos a Jimena y María Luisa y se los entregó a José Manuel Allende Labbé, gerente de Agrícola AASA e hijo del gerente general.
Inquietud de libre competencia
Si existe un elemento que caracteriza al mercado de la carne de cerdo en Chile es su elevada concentración, dado el peso en participación de mercado que ostenta el mayor actor de la industria, que es Agrosuper, coincidieron seis abogados de libre competencia consultados.
Según una presentación de la propia compañía de la familia Vial de marzo de 2026, Agrosuper representó el 51% del volumen de carne de cerdo vendido en Chile en 2025. El 32% del mercado doméstico lo cubren importaciones y el restante 17% lo sostienen otros actores, entre los cuales estarían Coexca y AASA.
En términos de faenamiento y producción, Agrosuper informó en su memoria 2025 que produjo 504 mil toneladas, lo que representa más del 80% del total producido en el país. Coexca dice producir el 8,1% de la producción local, según su memoria 2025, equivalente a 48 mil toneladas. Coexca y AASA, al dar a conocer su fusión, dijeron que producirán del orden de las 100 mil toneladas, por lo cual es posible deducir que AASA cuenta con una producción similar a la de Coexca.
“El mercado es altamente concentrado, con Agrosuper como su mayor actor, probablemente la empresa dominante”, define el expresidente del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia Tomás Menchaca.
Otra abogada experta, Ximena Rojas, lo reafirma: “Además de ser una concentración que deja a sólo tres actores en el mercado de producción de carne de cerdo, éste parece altamente concentrado”. Y cita el llamado Índice de Herfindahl-Hirschman (HHI), una medida para evaluar la concentración de un mercado que se establece calculando la participación de mercado al cuadrado. En general, los mercados con un HHI superior a 2.500 se consideran altamente concentrados. En este caso, solo considerando la participación de Agrosuper en las ventas locales, el HHI es superior a 2.600. Además, con la información pública disponible, parecen existir barreras a la entrada de otros competidores y es improbable que un nuevo actor pueda entrar rápidamente al mercado.
Su colega exFNE Mario Bravo coincide y advierte de eventuales riesgos: “Al bajar los competidores en un mercado tan concentrado, las posibilidades de colusión aumentan considerablemente. Puede existir riesgo con el poder de compra y faenamiento, dado el número reducido de plantas faenadoras, hay barreras de salida para productores que no tienen dónde faenar”.
Eso sí, no necesariamente podría tratarse de una operación negativa para la competencia. “Si la fusión permite la creación de un competidor más eficiente que la empresa dominante, podría incluso ser positiva para la competencia, a pesar de que el número de actores disminuya”, explica Menchaca, pues podría actuar como “disciplinador”, al ser un actor más fuerte que podría hacerle frente al grande.
De este modo, la FNE deberá entonces sopesar los posibles beneficios de un efecto “disciplinador” con los posibles riesgos de coordinación, y de ahí definir si autorizarla, con o sin eventuales medidas de mitigación, o prohibirla.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
2.
3.
5.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
50% Plan Digital+$5.150 al mes SUSCRÍBETE



















