Coronavirus fuerza a China a renunciar al objetivo de crecimiento por primera vez en más de dos décadas

Xi Jinping

La prioridad de Beijing en esta oportunidad es la estabilidad del mercado laboral, estableciendo una meta de 6% para la tasa de desempleo urbano. Esto preocupó a los inversionistas, provocando ajustes en los mercados.




La realización del Congreso Nacional del Pueblo (NPC) en mayo, en lugar de su habitual celebración en marzo, no fue lo único que distinguió al evento político más importante de China este año. Además de obligar la postergación, el coronavirus forzó a renunciar por primera vez desde 1994 a que se renunciase a la meta de crecimiento anual, la cual suele guiar la política económica del país.

“Debido a la gran incertidumbre con respecto a la pandemia de Covid-19 y el entorno económico y comercial mundial, me gustaría señalar que este año no hemos establecido un objetivo específico para el crecimiento económico”, indicó el primer ministro Li Keqiang en su Informe de trabajo, presentado en el Gran Salón del Pueblo en la apertura de la legislatura, que se extiende hasta el próximo 28 de mayo.

La peor fase de la emergencia sanitaria tuvo lugar durante el primer trimestre del gigante asiático, marco en el que anotó una contracción del PIB de 6,8% y aunque ya experimenta una recuperación, la demanda sigue presionada por el efecto del Covid-19 en Occidente y particularmente en Estados Unidos, el principal socio comercial de los chinos.

En ese marco, si bien el mercado apuntaba a una meta en torno a 3%, la cual se conseguiría con expansiones superiores al 6% en los tres trimestres restantes, Beijing optó por reconocer el incierto panorama, retirando del centro de la atención la cifra de expansión. Esto provocó preocupación en los mercados. El cobre retrocedió 2,68% y el dólar $3.

De acuerdo con Chang Shu y David Qu, de Bloomberg Economics, “establecer un objetivo en un entorno económico tan incierto hubiera sido arriesgado. Abandonar la tradición de décadas de duración alivia al gobierno de la camisa de fuerza la meta anual colocada en la política económica. El desafío ahora será guiar efectivamente las expectativas en ausencia del objetivo del PIB”.

Un análisis similar se lee en un reporte de HSBC. “No obligados por la consecución de un objetivo numérico de crecimiento del PIB, los responsables de las políticas enfrentarán menos presión para implementar un estímulo ‘integral’ para generar una fuerte recuperación en forma de V este año”, indicaron en una nota difundida entre sus clientes.

“Esto significa que es probable que el gobierno se apegue a la moda gradual y focalizada actual de flexibilización de políticas en los próximos trimestres”, agregaron desde el banco británico, donde anticipan que el crecimiento de China se limitará a 1,7% en el presente ejercicio, tras la expansión de 6,1% de 2019, cuando se trabajó con una meta de expansión rango de 6% y 6,5%.

Lo que Li decidió priorizar en esta oportunidad fue la estabilización del mercado laboral. “Nos esforzaremos por mantener seguros los empleos existentes, trabajar activamente para crear otros nuevos y ayudar a las personas desempleadas a encontrar trabajo”, indicó.

Específicamente, se estableció una meta de creación de 9 millones puestos de trabajo, lo que conduciría a una tasa de desempleo de 6%. Eso se compara con los 11 millones de nuevos empleos considerados el año pasado y una meta de 5,5%.

Para dar con ese resultado, la autoridad se comprometió con la utilización de herramientas tanto de política monetaria como fiscal. En este último caso, se consideró un déficit de 3,76 billones de yuanes (US$1,17 billones), es decir, 1 billón de yuanes más en relación a lo establecido para 2020.

Para ayudar a financiar la inversión en infraestructura, los gobiernos locales emitirán 3,75 billones de yuanes en bonos especiales locales este año, por encima de la cuota de 2019 de 2,15 billones. Los economistas habían pronosticado la emisión de hasta 4 billones de yuanes.

“Junto con una cuota mayor de emisión especial de bonos del gobierno local y una emisión ad-hoc de bonos especiales del gobierno central, nuestro cálculo muestra que es probable que el déficit fiscal aumentado alcance el 8,1% del PIB nominal 2020 proyectado por el gobierno, por encima del 5,0% del PIB en 2019”, detallan en HSBC.

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