Por Pablo Retamal N.Maggie O’Farrell tras Hamnet: luces y sombras de Tierra, su nueva novela que ya prepara su salto al cine
Inspirada en sus propios antepasados y en la memoria de Irlanda, la escritora publica su obra más personal. Medios como The New York Times y The Guardian analizan un relato de alto impacto visual que oscila entre la leyenda oral y el trauma colonial.

Tras el éxito colosal de lectores que tuvo Hamnet (2020), y su posterior adaptación al cine de 2025, dirigida por Chloé Zhao (protagonizada por Jessie Buckley y Paul Mescal), -en la que retrató el drama por el pasó William Shakespeare al perder a su pequeño hijo, y cómo vertió el dolor en la creación de la obra Hamlet- la escritora Maggie O’Farrell ha vuelto a acaparar las miradas del mundo literario. Esta vez, por una nueva novela que se titula Tierra.
Luego de Hamnet, la oriunda de Coleraine, Irlanda del Norte, publicó la novela El retrato de casada (2023), donde -tal como en Hamnet- nuevamente se sumergió en los resquicios de la historia para contar el dolor y la parte más íntima de los personajes. Esa vez, del desgraciado matrimonio de Lucrezia de Medici, obligada a casarse -apenas entrada la adolescencia- con el duque Alfonso de Ferrara, en la Italia del siglo XVI.
Y en Tierra, O’Farrell vuelve a mirar al pasado, pero esta vez con un pie puesto en su propia historia familiar. En palabras de la propia autora en su perfil de Instagram: “Es un libro que llevaba mucho tiempo queriendo escribir. Hace algunos años descubrí que uno de mis antepasados trabajó para el Ordnance Survey en la elaboración de los primeros mapas de Irlanda en el siglo XIX, un hallazgo que me llevó a seguir su rastro, tanto en los paisajes como en los archivos”.
“Como suele suceder en la ficción, Tierra reúne algunos de mis intereses de toda la vida: la cartografía, los pozos sagrados, la arqueología y las raíces entrelazadas del colonialismo y la migración. (...) Espero que la disfruten”.

El volumen ya apareció en inglés, y ha comenzado a recibir sus primeras reseñas. El señero The New York Times comentó: “Land es un rico retrato de la vida familiar en medio de la larga lucha de Irlanda contra el dominio británico”.
“Land [Tierra], la décima novela de Maggie O’Farrell, está ambientada en la Irlanda de la década de 1860. Ha pasado más de una década desde que la Gran Hambruna mató a más de un millón de personas y forzó a un número aún mayor al exilio, y el paisaje está salpicado de pueblos vacíos y tumbas desbordadas. Tomás —un cartógrafo irlandés que trabaja para los ‘casacas rojas’ británicos— y su joven hijo, Liam, están trazando el mapa de una remota península en la costa oeste del país cuando Tomás vive una experiencia repentina y reveladora en un manantial sagrado precristiano”.
“Al igual que gran parte de la obra anterior de la autora irlandesa-británica, incluido su libro más famoso, Hamnet (2020) —adaptado al cine en 2025 por Chloé Zhao—, Land es una novela histórica impregnada del interés característico de O’Farrell por las absorbentes relaciones familiares. La primera mitad siembra las semillas de un ajuste de cuentas desafiante y multigeneracional con el Imperio británico y, hasta cierto punto, con la Iglesia católica. Nos encontramos con un paisaje azotado por el viento; un vizconde amenazante y sin nombre; una viuda bondadosa que representa a todo el pueblo doliente de la tierra; un cura condescendiente. O’Farrell nos lleva a una animada y profunda inmersión en la prehistoria de la tierra: un lugar de fuertes en las colinas, druidas, vagabundos y lebreles irlandeses, donde las vírgenes son sacrificadas ritualmente para evitar el mal tiempo”.

Sin embargo, el NYT también pone el acento en las falencias de la novela. “La escritura de O’Farrell es propulsiva y exuberante en todo momento, y hay algunos pasajes conmovedores contados desde la perspectiva del hijo menor no verbal de Phina, Eugene. Pero los problemas con Land derivan de su reticencia a cuestionar la claridad moral de sus personajes principales. Todos son intachables. Tomás pierde el juicio, y su otra hija, Rose, resiente a sus hermanos por haberla dejado atrás en la península; pero la verdadera oscuridad en la novela reside fuera del núcleo familiar: en los casacas rojas, el vizconde, la iglesia. Los males del imperialismo no exigen que sus víctimas, reales o imaginarias, sean puras e incorruptibles, especialmente cuando sus propias migraciones las convierten en la presencia dominante en otras colonias”.
“En sus mejores momentos, Land evoca novelas de peso y saltos en el tiempo como Red Shift de Alan Garner, trazando líneas asociativas a través de las eras y enfrentándose a las largas secuelas de la violencia colonial. Sin embargo, se desinfla por unos personajes cuyas confrontaciones con las fuerzas que los rodean son demasiado superficiales para constituir un ajuste de cuentas serio con los dilemas morales que la novela plantea al principio”.

Por su lado, también la reseñó The Guardian, y su mirada es más bien mixta.“La novela comienza con un epígrafe: la palabra ‘seanchaí’ y su definición, que aquí se presenta como ‘custodio de la tradición, historiador’ y ‘recitador de la tradición oral; narrador tradicional’. Este es claramente el papel que O’Farrell desea asumir en este libro, y explica mucho sobre la narrativa y su construcción: los elementos fabulísticos intercalados entre pasajes realistas; su ocasional interpelación directa al lector; el uso de la coincidencia (y los casi fatales) como puntos de inflexión dramáticos; una irregularidad en el paso del tiempo, que se acelera y se ralentiza varias veces; el uso de frases manidas como ‘Liam se sienta erguido’, ‘se produce una pelea’ y ‘la suerte está de su lado’; y un punto de vista que oscila entre los personajes humanos, dos perros, un niño por nacer, una casa, la tierra misma y una perspectiva omnisciente lo suficientemente amplia como para predecir el futuro e incluso, en un momento dado, enumerar acontecimientos mundiales que ocurren simultáneamente con la narración. Estos elementos sugieren que Land debería abordarse menos como una novela convencional y más como un acto de narración tradicional”.
“Sin embargo, esta elección narrativa también implica que Land utiliza muy pocos diálogos, ya que las conversaciones se narran con más frecuencia de lo que se plasman en la página. Esto hace que el libro sea muy denso, a la vez que reduce las oportunidades de O’Farrell para revelar, en lugar de explicar, a los personajes: es al escucharlos hablar como realmente llegamos a conocerlos, y sin suficientes diálogos, muchos personajes no se sienten del todo completos, lo que dificulta seguirlos de tragedia en tragedia. Hay una clara sensación de ‘y entonces…' en la historia: los acontecimientos se desarrollan episódicamente, y si bien esto puede ser cierto en la vida, la ficción necesita un sentido de causalidad para darle significado y forma".

The Guardian agrega un dato: es muy probable que veamos Land adaptada a la pantalla grande, y la escritura de esta novela aparentemente está pensada para eso. “O’Farrell coescribió la adaptación cinematográfica de su novela Hamnet , que ha sido nominada a varios premios, y los derechos de Land ya han sido adquiridos por la misma productora. Hay escenas que dan la sensación de que los movimientos de los personajes se describen desde una perspectiva visual externa, como si se escribiera una breve secuencia de acción en un guion: ‘Se ajusta el sombrero... y luego se marcha’; ‘Tomás asiente una vez... y luego la despide con un gesto brusco’“.
Traducida al castellano, la novela la publicará en nuestro idioma la casa española Libros del Asteroide, la misma que ha editado las otras novelas de O’Farrell. Al menos en España llegará a las tiendas en febrero del 2027, y probablemente unos meses después arribe a Chile. Habrá que esperar, entonces, para volver a encontrarnos con la norirlandesa.
“Para mí, la ficción surge de lo desconocido, en este caso, de las muchas cosas de la historia de Irlanda, sobre todo del siglo XIX, que me desconcertaban y me llenaban de preguntas -dijo la autora en entrevista con The Guardian-. La principal de ellas era cómo se permitió que ocurriera un desastre de tal magnitud tan cerca del centro de uno de los imperios más ricos del mundo. Así pues, la historia de la tierra nació de una sensación de perplejidad e indignación, impulsada por los pocos detalles que conocía sobre mi tatarabuelo, un mapa dibujado a mano, una fotografía y un mito que resultó contener más verdad de la que jamás hubiéramos imaginado”.
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