Por Pablo Retamal N.¿Homero existió realmente? Lo que dice la Historia sobre el autor de La Odisea
Especialistas y académicos analizan la "cuestión homérica": las evidencias detrás de La Ilíada y La Odisea, las teorías sobre su autoría colectiva y los mitos sobre la existencia y ceguera del célebre poeta griego. Todo cuando su nombre ha vuelto a la primera plana con el suceso global de la cinta de Christopher Nolan.

La Iliada y La Odisea -recientemente adaptada a la pantalla grande por Christopher Nolan- han sido históricamente atribuidas al poeta Homero. Hasta ahí, es lo que tradicionalmente se acepta. Sin embargo, ¿Homero existió realmente? ¿Qué es lo que señala la historiografía?
Consultamos a los especialistas al respecto, pues hasta hoy existe un manto de misterio sobre el poeta. El investigador griego Christos Tsagalis, profesor de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, comenta a Culto: “No existe un consenso académico general sobre la identidad histórica de Homero. La mayoría de los clasicistas coinciden en que el nombre ‘Homero’ se asoció a las monumentales epopeyas La Ilíada y La Odisea, pero aún no se sabe con certeza si se refiere a un único poeta histórico. Las antiguas tradiciones biográficas son contradictorias y se consideran en general más legendarias que fácticas".
“Sin embargo, muchos estudiosos consideran plausible que la atribución se refiera a un poeta oral excepcionalmente talentoso o a una figura vinculada a una tradición poética. Más allá de la existencia de los poemas en sí, no existe evidencia documental, epigráfica o arqueológica contemporánea que confirme de forma concluyente la vida, la identidad, el lugar de nacimiento o las circunstancias personales de Homero”, agrega Tsagalis.
Por su lado, el chileno Gerardo Vidal, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, señala: “Homero vivió en algún lugar de Jonia hacia el s. VIII a.C. Su figura está envuelta en mucho misterio. Lo que sí sabemos es que pertenecía a una tradición poética de siglos que se iba transformando y enriqueciendo en cada generación. El cantaba sobre la guerra de Troya que con toda probabilidad tuvo lugar en el s. XIII aC. Ese recuerdo fue transmitido por los poetas que convirtieron la guerra en una disputa por la hermosa Helena, idealizaron a sus protagonistas, e integraron a los dioses en su relato. El heredó esa tradición y la convirtió en dos obras monumentales: La Ilíada y La Odisea”.

También se pronuncia el investigador nacional Raúl Madrid Meneses, profesor del Centro de Estudios Griegos, Bizantinos y Neohelénicos “Fotios Malleros”, de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile. “Hasta hoy no existe un consenso respecto de quién fue Homero, de si realmente existió o no, o incluso de si él habría sido autor de las dos obras principales que se le atribuyen: La Ilíada y La Odisea. No existe ninguna evidencia que nos permita afirmar con certeza y unanimidad que Homero existió”.
Madrid incluso nos delimita cómo ha ido evolucionando la llamada “cuestión homérica”, y cómo cada vez más las dudas sobre Homero han prevalecido: “En el s. I d. C., Pseudo Longino, en su obra Sobre lo sublime, no duda de la autoría de Homero respecto a ambos poemas y esboza la teoría de que La Ilíada se creó en una época de juventud y La Odisea en la vejez del poeta; además de indicar que en La Odisea predomina lo narrativo, siguiendo con la teoría de que La Ilíada antecede a La Odisea. En el s. II d. C., Pseudo Plutarco, en Sobre la vida y poesía de Homero, no duda en absoluto de la existencia de Homero y lo considera un gran educador. En el capítulo segundo, lo ubica como primero entre todos los poetas. En el mismo capítulo dice que ambos poemas pertenecen a él, aunque fueron divididos en capítulos posteriormente. Después hubo un gran silencio por bastante tiempo y en el s. XVII el abate D’ Aubignac escribió una crítica violenta contra estos poemas (Conjectures académiques ou dissertation sur l’Iliade, París 1715 [escrita en 1664]), indicando que no existió ningún Homero, sino varios poemas reunidos que Pisístrato, en el s. VI, hizo publicar. También surge la figura de Federico Augusto Wolf, quien escribió unos Prolegomena ad Homerum (1795), demostrando que no hay unidad y sosteniendo que existieron muchos cantos populares cortos que se fueron uniendo. Llega a afirmar que la única epopeya propiamente escrita como tal es La Eneida”.
“En 1850, el filólogo Ulrich von Wilamowitz-Möllendorf publicó Homer and the Monuments. Sostiene que hacia el año 650 a. C. alguien habría unido tres poemas: Odisea antigua, Telemaquia y Victoria, formándose así La Odisea. Pero uno de esos tres poemas, Odisea antigua, habría sido, a su vez, la unión de tres poemas. Hacia la misma época, otro autor Karl Lachman sostuvo que La Ilíada había sido la unión de 16 poemas distintos”.

“Milman Parry (1902-1935) comprobó, en investigaciones sobre los cantos serbo-croatas, que había personas analfabetas que recitaban miles de versos aprendidos de memoria (cfr. Finley, M.: El mundo de Odiseo). Algo similar ocurre en Creta, donde, se escribieron obras que han sido muy populares y en el siglo XX se descubrieron mujeres que podían recitar de memoria cientos de versos. Esto hace pensar en que no resulta descabellado que los poemas homéricos hayan sido un solo poema de la tradición oral que, con el tiempo, se fue ampliando. En el s. XXI aún no hay consenso respecto a la ‘cuestión homérica’. Incluso, tenemos autores como Andrew Dalby (Rediscovering Homer, 2005), quien indica que, de acuerdo a las características de la tradición oral, en la cual las narraciones se crean de nuevo cada vez que se las interpreta, es muy poco probable que los poemas que estamos leyendo sean exactamente los de Homero. Incluso, llega a plantear la tesis de que, dado que a lo largo de la historia a menudo han sido las mujeres las principales creadoras de la poesía oral, habría que reconsiderar el género del poeta".
Una tesis en esa línea de construcción colectiva es la que propone el español Alfonso Mañas, investigador de la Universidad de Berkeley y autor del libro La Odisea. La realidad tras el mito. “No existiría una figura, por así llamarla, que fuese Homero. Si analizas La Ilíada y La Odisea, se ven muchas manos, muchas incoherencias. Por ejemplo, incoherencias lingüísticas. Están escritas en casi todos los dialectos que existían en la Grecia del siglo VIII, del siglo IX, unos 400 años después del término de la Guerra de Troya. O sea, que realmente no sería una misma persona".
“Después de la guerra de Troya surgieron diferentes cantos de gesta. Los guerreros que volvían de Troya o sus hijos pues compondrían cantos sobre lo que había ocurrido en Troya. Y así, por ejemplo, pues en España tenemos el Cantar de Mio Cid. Cuando ocurre la historia del Cid Campeador, que en el siglo XI pues ayuda a la Reconquista combatiendo contra los musulmanes, poco después surgió un canto alabándolo. Pues acá fue lo mismo. Lo que hace ese Homero o esos Homeros: es que cogen todos esos distintos cantos de gesta que iban sobre la guerra de Troya sin preocuparse en darles una gran coherencia. Incluso dentro de un mismo canto hay palabras de distintas partes de Grecia, distintas variedades dialectales. Eso ya nos dice incluso que cada uno de los cantos originales que existiesen, tuvieran la forma que tuvieran, habrían estado también compuestos por distintas persona. Si hubiera sido una misma persona los hubiera puesto en el mismo dialecto, y no lo pone; mantienen los distintos dialectos en los que estaban compuestos los fragmentos. Cada uno de esos poetas los iban interviniendo, y otros los mantienen. Es como si nosotros tenemos un canto de gesta, un poema, y tú que eres de Chile modificas una parte con palabras de Chile; otro argentino mete alguna palabra argentina, otro español, y así”.
¿De dónde vendría el nombre de Homero entonces? Mañas tiene su tesis: “Como tienes darle un nombre al autor y dejarlo como anónimo no quedaba bien, entonces se atribuyó a Homero”.

En las dataciones temporales de los poemas homéricos sí hay bastante consenso. “La mayoría de los estudiosos datan la composición de La Ilíada y La Odisea a finales del siglo VIII o principios del VII a. C., aunque una datación precisa sigue siendo imposible -dice Tsagalis-. La Ilíada se considera generalmente el poema más antiguo, a menudo datado entre el 750 y el 730 a. C., mientras que La Odisea se sitúa comúnmente varias décadas después, alrededor del 720-700 a. C. Estas fechas se basan en análisis lingüísticos, referencias a la cultura material y el desarrollo de la poesía oral griega, más que en evidencia histórica directa. Ambas epopeyas surgieron durante el período Arcaico, cuando las tradiciones orales se fueron plasmando gradualmente por escrito tras la adopción del alfabeto griego".
Gerardo Vidal señala: “Toda esa tradición poética era oral. También La Ilíada y La Odisea que nacieron en esa tradición en el s. VIII aC. La obra de Homero tuvo la suerte de recibir muy pronto forma escrita. Por esa misma época el alfabeto fenicio se estaba adaptando a la lengua griega”. Por su lado, Raúl Madrid indica: “Se suele estimar que La Ilíada y La Odisea son obras que pertenecen al s. VIII a. C., y se enmarcan dentro de una tradición de poesía épica que se transmitía oralmente. Ambos poemas no fueron compuestos para ser leídos, sino para ser cantados y escuchados. La fecha en que fueron traspasados a un texto o fueron escritos suele estar en continua revisión y existen posiciones que indican que habrían sido escritos a mediados del s. VIII, una vez introducido el alfabeto en Grecia; otros establecen que su escritura se habría realizado en el s. VI por orden del tirano Pisístrato. No obstante, parece ser que las posiciones anteriores resultan muy extremas y que hoy en día se está llegando a una suerte de consenso para ubicar su escritura a mediados del s. VII a. C. (hacia el 650 a. C.). Algunos autores (Cfr. Finley), pronen, incluso, que es posible ubicar a La Ilíada en la segunda mitad del s. VIII a. C. y a La Odisea aproximadamente unos cien años después".
Mañas indica: “La figura de Homero se fija tradicionalmente en el siglo VIII, 750 por ahí, a la misma vez que Hesíodo. Y quizás también por eso, pero Hesíodo sí está más fijado cronológicamente o hay más certeza. Como son los dos grandes poetas arcaicos de la épica arcaica, pues bueno, se le pone sobre la misma. Se supone que esa es la fecha en la que se cosen juntos todos esos poemas que existían primero independientes sobre la guerra de Troya o sobre las aventuras de Odiseo, y los cose juntos en dos obras. Antes no existirían como obras unitarias, sino que existirían los distintos cantos deslazados, sueltos, y en esa fecha se supone que se juntan para darles un poco más de coherencia”.

¿Una misma mano para dos poemas?
Un punto clave para determinar el trabajo homérico es la pregunta ¿Se tiene certeza si acaso fue una misma persona la que hizo tanto La Iliada como La Odisea? Acá hay diferentes visiones. “La cuestión de la autoría común sigue sin resolverse, pero muchos estudiosos consideran plausible que el mismo poeta compusiera ambas epopeyas -dice Christos Tsagalis-. Las similitudes en el lenguaje, la dicción formulada, la métrica y la técnica narrativa respaldan esta posibilidad. Sin embargo, las notables diferencias de estilo, énfasis temático, caracterización y cosmovisión han llevado a otros a argumentar a favor de autores diferentes o etapas sucesivas dentro de una larga tradición oral. La investigación contemporánea generalmente evita conclusiones definitivas, reconociendo que los poemas se originaron en una cultura de interpretación oral altamente desarrollada. En consecuencia, si bien la autoría única sigue siendo una hipótesis creíble, no puede demostrarse, ni tampoco pueden excluirse modelos alternativos de composición colaborativa o evolutiva”.
“La disputa entre los especialistas es inabarcable -señala Gerardo Vidal-. Lo importante es que son dos obras hermanas por su trama, sus formas poéticas (hexámetros dactílicos), su estilo formulario. Pero al mismo tiempo son distintas. La Ilíada es un poema de guerra, La Odisea, un viaje de aventuras. El primero es aristocrático, individualista y representa un mundo más arcaico. La Odisea parece reflejar mejor el mundo de Homero. Los griegos decían que Homero había creado La Ilíada de joven, La Odisea de viejo. Es una forma de verlo”.
“Para los griegos, hasta el s. IV a. C. no hay dudas de que el autor de ambas obras fue el poeta Homero -dice Raúl Madrid-. Con los estudios de las obras que se iniciaron en el s. III a. C., en Alejandría, se comienza a poner en duda esta idea, aunque en un círculo más especializado, ya que, el grueso de la población griega seguiría considerando a Homero como el autor de ambos poemas. Hoy en día, teniendo en cuenta las características de la tradición poética oral y los estudios filológicos e históricos que se han realizado, resulta difícil sostener la autoría de ambos poemas por parte de un mismo autor. De todas maneras, no debemos olvidar que la Ilíada y la Odisea son dos poemas que recogen y articulan una tradición oral muy rica y diversa”.
“Imposible. Con las variedades dialectales queda claro que no -dice tajante Alfonso Mañas-. También hay incoherencias. El Odiseo que aparece en La Ilíada es un guerrero bastante brutal, muy bestia, nunca llora, es implacable, acostumbrado a matar enemigos, cortarles la cabeza, etcétera. Sin embargo, el Odiseo de La Odisea no guarda una coherencia con ese Odiseo: es más sentimental, más emotivo, llora siempre por los propios guerreros. Entonces, si hubiera sido una misma persona que compuso ambos poemas, pues lo lógico es que hubiera mantenido las características del personaje".

El poeta ciego
Por último, ¿qué hay de cierto en que Homero habría sido ciego? Acá hay bastante consenso. Responde Christos Tsagalis: “La tradición de que Homero era ciego carece de respaldo histórico y se considera generalmente una leyenda. Ninguna fuente contemporánea atestigua su ceguera, y las primeras biografías se escribieron siglos después de la composición de las epopeyas. Esta asociación podría derivar, en parte, del bardo ciego Demódoco en La Odisea , a quien los lectores posteriores interpretaron como un autorretrato de Homero. En términos más generales, la ceguera se convirtió en un atributo convencional de los poetas y videntes inspirados en la tradición griega, simbolizando una visión interior superior y la inspiración divina. Por consiguiente, la investigación moderna trata la supuesta ceguera de Homero como un motivo literario y cultural, más que como un hecho histórico comprobado".
“En La Odisea, hay un pasaje que ha dado lugar a esa interpretación -dice Gerardo Vidal-. Al llegar Odiseo a la corte de los Feacios se encuentra con un poeta, Demódoco , que canta las historias de la guerra de Troya. Él lo escucha emocionado. En el texto Demódoco es ciego; algunos han pensado que es la firma de Homero y que en ese texto se retrata a sí mismo".

También responde Raúl Madrid: “Tal como no existe evidencia para afirmar la existencia de Homero, tampoco existe evidencia que nos permita establecer de manera certera las características que se atribuyen al poeta. Múltiples lugares disputan ser la cuna que lo vio nacer. Incluso ha llegado a nosotros una obra que lo presenta enfrentado a Hesíodo en un Certamen poético para definir cuál de los dos es el mejor poeta y en la cual se indican diversas características de Homero, entre las cuales se habla de su supuesto verdadero nombre (Meles, Melesígenes o Altes) y que el apelativo de ‘Homero’ (ὅμηρος), palabra que en griego antiguo tiene dentro de sus acepciones la de rehén y la de ciego, se debería a que su padre habría sido entregado como rehén por los chipriotas a los persas o porque así se llamaba a los ciegos entre los eolios. No obstante, esta obra es muy posterior (probablemente se remonte a los ss. V-IV a. C. y su redacción actual corresponde al s. II d. C.) y es muy poco probable que Homero y Hesíodo hayan coincidido en términos temporales, por lo cual no podemos fiarnos de la información que se nos entrega. También se ha intentado relacionar la figura de Demódoco, el rapsoda feacio que aparece mencionado en La Odisea, con Homero, asociando sus características, especialmente aquella que indica (Rapsodia VIII) que a dicho aedo la Musa lo amó de manera tan extraordinaria que le dio el regalo de la poesía, pero lo compensó entregándole el mal de la ceguera. No obstante, todos estos elementos no son más que especulaciones o leyendas que se han traspasado a lo largo de la historia”.
Y Alfonso Mañas finaliza: “Homero no es siquiera un nombre. En algunas variedades dialectales del griego arcaico, pues alguno de los profesores, filólogos, que lo han interpretado: Homero puede significar ‘prisionero de guerra’. Y una de las teorías es que hay alguna biografía por ahí de época antigua que dice: ‘Bueno, soy Homero, fui capturado, nací en la península de Anatolia, fui capturado, llevado a Grecia’ y como que en algún momento se convierte, cuando lo liberan o escapa, en rapsoda para vivir. Otras etimologías dicen que Homero significa en algunos dialectos ‘ciego’. Entonces literalmente pues que era ciego, ¿no? También esa cuestión o esa idea de que como los rapsodas todo lo decían de memoria —y tú imagínate recitar La Ilíada o La Odisea de memoria—, no tenían que leer, no leían, no existía la escritura en aquella época, entonces que era todo de memoria. Pero no encontramos otros Homeros en la historia. Es el único que encontramos en la historia antigua de Grecia. Entonces claramente era un nombre inventado".
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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