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Crecimiento coyuntural y potencial

Resulta urgente que el gobierno no abandone la posibilidad de avanzar en reformas profundas, basadas con convicción en los principios económicos en los que cree, y que garanticen elevar el crecimiento potencial, y no solo una expansión coyuntural.


Este martes, el ministro de Hacienda informó la decisión de elevar la proyección de crecimiento de la economía chilena para 2018, desde un 3,5% a 3,8%. La definición está basada en los buenos resultados que ha arrojado la actividad durante este año, especialmente tras el Imacec de mayo que alcanzó un 4,9%. No se puede negar que los datos económicos en lo que va del año son buenos, sin embargo, hay que tener cuidado de no encandilarse con el éxito de cifras que son coyunturales.

Un contrapunto lo hace el economista José Luis Daza, en entrevista con PULSO, quien al ser consultado sobre qué echa de menos de la actual administración del Presidente Piñera, contestó que “todo lo que sea reformas para acelerar el crecimiento económico de largo plazo (…). El desafío más importante es la legislación laboral. Si no la cambiamos tendremos tasas de desempleo crónicas mucho más altas que hoy”. Y luego agregó: “no nos engañemos, el marco para la inversión en Chile no es positivo y hasta ahora no hemos visto grandes cambios”.

Algo similar dijo el economista Hernán Büchi en una columna publicada por El Mercurio. “Las cifras y proyecciones recientes no garantizan que el país recuperará por sí solo un crecimiento alto y sostenido”, dijo el ex ministro de Hacienda. Y agregó: “El Imacec de mayo, de 4,9%, no nos debe inducir a error. Los crecimientos de la inversión, apenas superiores al 4%, tras una caída sistemática por cuatro años, no vaticinan un progreso acelerado al ritmo que la población requiere”.

Por esto es que resulta urgente que el gobierno no abandone la posibilidad de avanzar en reformas profundas, basadas con convicción en los principios económicos en los que cree, y que garanticen elevar el crecimiento potencial, y no solo una expansión coyuntural. Nos referimos, por ejemplo, a una reforma laboral que modernice y actualice la forma en cómo hoy se relacionan las empresas con sus trabajadores, o una tributaria que garantice un ambiente impositivo más competitivo para las empresas en Chile.

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